On Sun, 22 May 2005 23:48:37 -0300, Santiago Roza wrote
No encontre todavia fuentes confiables que prueben que Orwell efectivamente trabajo para la CIA, asi que (hasta donde yo se) eso es un rumor (cierto, tal vez) mas que algo que "se supo".
http://www.memoria.com.mx/181/medina_garcia.htm http://www.netcharles.com/orwell/articles/col-informant.htm In 1949 Orwell handed a list containing 35 of the names to his friend Celia Kirwan, who worked for an anti-communist propaganda unit attached to the Foreign Office. The identity of those names remains unclear. The disclosure two years ago that Orwell, a socialist icon, had acted as an informant caused dismay on the political Left. Michael Foot, the former Labour leader, called it "amazing" and Jimmy Reid, the former union activist turned journalist said it was "a terrible shock". --------------- Paradójicamente, la realidad ha puesto de manifiesto que tan sólo fue un vulgar alcahuete de los servicios policiacos británicos y norteamericanos. La recuperación del material secreto de la época demuestra que Orwell denunció hasta 125 escritores y artistas como compañeros de viaje, testaferros del comunismo o simpatizantes. Haciendo uso de las lecciones aprendidas en la policía colonial del Imperio, Orwell se dedicó a anotar escrupulosamente los datos e impresiones de aquellos intelectuales con los que mantenía relación. En lo que él mismo denominaba como su listita no sólo se incluían los nombres de sus denunciados, sino también las observaciones venenosas que le merecían. La mayoría de ellos ni siquiera eran comunistas, sino intelectuales liberales o, simplemente, progresistas. En una libreta de tapas azules, quien creó la imagen novelesca del superpoder totalitario iba anotando escrupulosamente sus impresiones acerca de aquellos a quienes luego denunciaría al Servicio Secreto británico y a la CIA. Del poeta inglés Tom Driberg, por ejemplo, decía: Se cree que es miembro clandestino del PC, judío inglés, homosexual. Del músico de color Paul Robenson: muy antiblanco. Definió a Kingsley Martin, director del conocido semanario del laborismo de izquierda, News Statesman, como un liberal degenerado, muy deshonesto. Calificaba a Malcolm Nurse, uno de los padres de la liberación africana, de negro, antiblanco. Insertó al universalmente conocido John Steimbeck en su cuaderno delator por ser, según su opinión, un escritor espurio y pseudoingenuo. Ni Charles Chaplin ni el novelista J. B. Priestley ni el entrañable Bernard Shaw ni el celebérrimo Orson Welles ni el prestigioso historiador E. H. Carr, se libraron del lápiz acusador de George Orwell . Orwell fue una creación de la CIA, independientemente de la opinión que se tenga acerca de la calidad literaria de su obra. La agencia no escatimó a la hora de invertir fondos para promocionar su obra. Era conocedora del efecto devastador que el mensaje de un supuesto representante de los valores de la izquierda podía tener sobre amplios sectores de la opinión. Como otros intelectuales de aquella y de esta época, sucumbió a la seducción del éxito fácil y la notoriedad rápida que posibilitaba la transmisión de un mensaje construido por los diseñadores de la guerra fría. La tragedia para su memoria ha sido doble. Por una parte, la apertura de unos archivos polvorientos del Foreign Office ha puesto al descubierto su personalidad fraudulenta. La ausencia de escrúpulos del escritor británico sólo fue equiparable con la de los más despreciables protagonistas de sus propias novelas. La historia, finalmente, le ha pasado la factura, colocándolo en el lugar donde le corresponde, aunque para ello hayan tenido que transcurrir más de cincuenta años. Por otro lado, la sociedad siniestra que Orwell describió se parece cada día más a la que, paradójicamente, él contribuyó a reproducir y a nosotros nos está tocando vivir. Toda la panoplia orweliana de policías del pensamiento, semanas del odio, nopersonas y esa neolengua que se empequeñece en lugar de agrandarse, halla su réplica en la estampa que nos está ofreciendo la sociedad actual. ¿Qué más da que la uniformización del pensamiento corra a cargo del Gran Hermano o de las siete multinacionales de la comunicación que controlan y depuran la transmisión planetaria del pensamiento? ¿Hay tanta diferencia entre las Semanas de odio que organizaba el Big Brother y las que hoy organiza Bush, con la finalidad de preparar psicológicamente a la población de EU para una guerra de conquista? ¿Existe una divergencia tan grande entre el Ministerio de la Verdad de 1984, que diariamente determinaba lo que debía pensar el ciudadano, y la aplastante uniformidad de opiniones que cada mañana puede escucharse en todas las emisoras radiofónicas del Estado español? ¿En qué se diferencian los delitos de opinión que cometían los criminales del pensamiento y los que hoy se atribuyen a los perseguidos redactores de Egunkaria? -------------------
http://en.wikipedia.org/wiki/George_Orwell http://www.commondreams.org/headlines/031800-02.htm (aca cuentan como la CIA compro los derechos de la pelicula, para reescribir algunas partes insertando un sesgo anti-comunista)
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