El 21/12/06, Diego Saravia<[email protected]> escribió:
preferis un dios o preferis gaia?
no es lo que yo prefiera sino lo que es, quizás para interpretar las auntiguas verdades habría que tener cierta apertura para lo simbólico, no creerse que uno sabe todo desde su postura cerrada y limitada a un tiempo y espacio reducidos, y entonces, una vez abierto ese lugar receptivo en uno, recién poder tomarse el trabajo de traducir las antiguas expresiones a un lenguaje admisible y comprensible aquí y ahora a los que necesitan este aspecto de la verdad para sus vidas. Pero quedamos en que vos no lo necesitás, así que mejor dejamos todo como está. Este tipo de "traducciones" requiere realmente mucha necesidad de recibir y compartir, y se juega todo de uno para realizarlo. Pero en cierto sentido tenés razón, habría que reformular la religión para aquellos a quienes lo que hay a la vista no le mueve un pelo o le produce rechazo, como a vos, quizás porque mucho ha sido tergiversado y mal ejemplificado por la vida concreta de muchos "creyentes". Lo que pasa es que "muchos son llamados y pocos elegidos", como decía Jesús, o traducido al gaucho "no es pa´tuitos la bota´e potro", y quizás haya muchos humanos "agnósticos" o "ateos" que en sus ideales y en su vida expresan de un modo "laico" lo que las religiones buscan por otra vía..
Por más esfuerzos que hagamos, Dios (lo sagrado) no se entiende Eso no le quita entidad, solo imposibilita alcanzarlo con la racionalidad. Partiendo de la razón no se encuentra a Dios. Partiendo de Dios, la razón puede articularse de nuevas maneras, pero desde ese lado no se demuestra a Dios, porque ya se partió de alli, era una hipotesis. Lo más que puede hacerse desde la pura razón es entender que quienes tienen a Dios entre sus fundamentos de vida, encuentran "naturales" o "logicas" algunas conclusiones que no lo son para quienes no parten de alli. Y eso es lo mas lejos que se puede llegar (y esta bien que asi sea) La militancia respecto de la fe es lo que a mi mas me molesta, quienes quieren convencer (u obligar) a otro a creer - o a no creer -, creo que pierden su tiempo, aunque hay que reconocer que a veces en ese camino de intercambio podemos encontrar verdades - o dudas - que inicialmente no teniamos.