El Martes, 6 de Mayo de 2008 16:42, Diego Saravia escribió: | > Pero como los objetivos de lo que debería hacer la historia | > naturalmente, no se cumplen, hay que forzarla si querés que las | > consecuencias (sociedad sin clases) se produzcan... ahí parte | > del problema, y parte del error -para mí- de los partidos | > leninistas. | | objetivos de la naturaleza? Para el marxismo, la evolución hacia el capitalismo es algo que se daría naturalmente gracias al desarrollo económico y las contradicciones que eso ocasiona. "Si toda la realidad humana tiene su origen en las relaciones de producción, el devenir histórico es revolucionario, puesto que la economía lo es.En cada nivel de producción la economía suscita los antagonismos que destruyen, en provecho de un nivel superior de producción, a la sociedad correspondiente. El capitalismo es el último de estos estadios de producción porque produce las condiciones en que todo antagonismo se resolverá, y ya no habrá economía. Ese día nuestra historia se convertirá en prehistoria." | sos teleologista? | no que yo sepa, vos? Pero el marxismo es mesiánico, tal como vos lo decís por acá, piensa que el capitalismo se acabará y que llegará el socialismo | por ahi ley que el capitalismo completaria la cobertura del globo | terraqueo en unos 50 años, a partir de alli tendrias que empezan a | contar regresivamente en el reloj de marx | No dudo que eso creará desastres, eso no implica que haya que ir hacia el marxismo, bien se podría ir hacia un anarquismo al estilo Bakunin, para lo cual no hay que esperar nada, dado que aquí la historia no es la que reina | claro si no es que entramos a nuevas formas propias de las | sociedades del conocimiento como las nuevas clases de netocratas | vs consumariato | no veo por qué eso estaría en contra del catatrosfismo marxisma, pero de todos modos los tecnócratas son los que gobiernan en una sociedad marxista, los filósofos también, podrían serlo los netócratas en conjunto con ellos, o netócratas devenidos en filósofos... de algún modo alguien como RMS es algo así, salvo que no quiere el poder de esa forma, o no quiere el poder opresivo. Por suerte en.wikipedia.org/wiki/Eben_Moglen es anarquista. Pero volviendo a lo que decía antes de la filosofía, leo a Camus citando a Marx: ""La filosofía no puede realizarse sin la desaparición del proletariado; el proletariado no puede liberarse sin la realización de la filosofía", y también: "El proletariado no puede existir sino en el plano de la historia mundial ... La acción comunista no puede existir sino como realidad histórica planetario". Pero este Cristo es al mismo tiempo vengador. Ejecuta, según Marx, el juicio que la propiedad privada dicta contra sí misma. "Todas las casas de nuestros días están marcadas con una misteriosa cruz roja. El juez es la historia y el ejecutor de la sentencia es el proletario". Así, el cumplimiento es inevitable. Las crisis sucederán a las crisis (nota al pie: 1 Cada diez u once años, según prevé Marx. Pero la periodicidad de los ciclos "se acortará gradualmente".), la decadencia del proletariado se profundizará, su número se extenderá hasta la crisis universal en que desaparecerá el mundo del cambio y en que la historia (pag 192), mediante una suprema violencia, dejará de ser violenta. Se constituirá el reino de los fines. Se comprende que este fatalismo haya podido ser llevado (como ha sucedido con el pensamiento hegeliano) a una especie de quietismo político por marxistas como Kautsky, para quien era tan poco posible a los proletarios crear la revolución como a los burgueses impedirla. Hasta Lenin, quien debía elegir, por el contrario el aspecto activista de la doctrina, escribió en 1905, en un estilo de excomunión: "Es un pensamiento reaccionario buscar la salvación de la clase obrera en algo que no sea el desarrollo en masa del capitalismo". En Marx la naturaleza económica no da saltos y no es necesario hacerle pasar sin detenerse. Es completamente falso decir que los socialistas reformistas han permanecido fieles a Marx en esto. El fatalismo excluye, por el contrario, todas las reformas, en la medida en que podrían atenuar el aspecto catastrófico de la evolución y, por consiguiente, demorar la solución inevitable. La lógica de semejante actitud querría que se aprobase lo que puede aumentar la miseria obrera. No hay que dar nada al obrero para que un día pueda tenerlo todo. Esto no impide que Marx haya sentido el peligro de este quietismo. No se espera el poder o se espera indefinidamente. Llega un día en que hay que tomarlo, y ese día es el que queda en una claridad dudosa para todo lector de Marx. En este punto no ha dejado de contradecirse. Ha advertido que la sociedad estaba "históricamente obligada a pasar por la dictadura obrera". En cuanto al carácter de esta dictadura, sus definiciones son contradictorias (nota al pie: 1 Michel Collinet en la Tragédie du Marxisme, observa en Marx tres formas de la toma de poder por el proletariado: la república jacobina en el Manifiesto comunista, la dictadura autoritaria en El 18 Brumario, y el gobierno federal y libertino en La guerra civil en Francia). Es seguro que condenó al Estado en términos claros, diciendo que su existencia y la de la servidumbre son inseparables. Pero protestó contra la observación, no obstante juiciosa, de Bakunin, quien encontraba contraria a lo que se sabía de la naturaleza humana la noción de una dictadura provisional. Marx pensaba, es cierto, que las verdades dialécticas son superiores a la verdad psicológica. ¿Qué decía la dialéctica? Que "la abolición del Estado no tiene sentido sino en los (193) comunistas, como un resultado necesario de la supresión de las clases, cuya desaparición trae aparejada automáticamente la desaparición de la necesidad de su poder organizado de una clase para la opresión de la otra". Según la fórmula consagrada, el gobierno de las personas cede entonces el paso a la administración de las cosas. La dialéctica era, por lo tanto, formal y no justificaba al Estado proletario sino durante el tiempo necesario para destruir o integrar a la clase burguesa. Pero la profecía y el fatalismo autorizaban, por desgracia, otras interpretaciones. Si es seguro que llegará el reino, ¿qué importan los años? El sufrimiento nunca es provisional para quien no cree en el porvenir. Pero cien años de dolor pasan pronto para quien afirma que en el año ciento uno se alcanzará la ciudad definitiva. En la perspectiva de la profecía nada importa. De todas maneras, una vez desaparecida la clase burguesa, el proletario establece el reinado del hombre universal en la cima de la producción, en virtud de la lógica misma del desarrollo productivo. ¿Qué importa que ello se logre con la dictadura y la violencia? En esa Jerusalén ruidosa de máquinas maravillosas, ¿quién se acordará todavía del grito del degollado? La edad de oro reservada para el final de la historia, coincidente, con un doble atractivo, con un apocalipsis, justifica todo, por lo tanto. Hay que meditar sobre la prodigiosa ambición del marxismo, valorizar su predicación desmesurada, para comprender que semejante esperanza obliga a descuidar problemas que parecen entonces secundarios. "El comunismo, como apropiación real de la esencia humana por el hombre y para el hombre, como vuelta del hombre a sí mismo a título de hombre social, es decir, de hombre humano, vuelta completa, consciente y que conserva todas las riquezas del movimiento interior, este comunismo, por ser un naturalismo completo, coincide con el humanismo; es el verdadero final de la querella entre el hombre y la naturaleza y entre el hombre y el hombre. . ., entre la esencia y la existencia, entre la objetivación y la afirmación de sí mismo, entre la libertad y la necesidad, entre el individuo y la especie. Resuelve el misterio de la historia y sabe que lo resuelve". Sólo el lenguaje es aquí científico. En el fondo, ¿qué diferencia hay con Fourier, quien anuncia "los desiertos fertilizados, el agua de mar potable y de sabor de violeta, la eterna primavera. .."? Se nos anuncia la eterna prima (194) vera de los hombres en un lenguaje de encíclica. ¿Qué puede querer y esperar el hombre sin dios sino el reinado del hombre? Esto explica el ansia de los discípulos. "En una sociedad sin angustia es fácil ignorar la muerte", dice uno de ellos. Sin embargo, y ésta es la verdadera condena de nuestra sociedad, la angustia de la muerte es un lujo que afecta mucho más al ocioso que al trabajador, asfixiado por su propia tarea. Pero todo socialismo es utópico, y ante todo el científico. La utopía sustituye a Dios con el porvenir. Entonces identifica el porvenir con la moral; el único valor es el que sirve a ese porvenir. De ahí que haya sido casi siempre obligatorio y autoritario (1 Morelly, Rabeuf y Godwin describen, en realidad, sociedades inquisitoriales). Marx, como utopista, no difiere de sus terribles predecesores y una parte de su enseñanza justifica a sus sucesores. Ciertamente, se ha tenido razón al insistir en la exigencia ética que hay en el fondo del sueño marxista (2 Maximillen Rubel. Pages choisies pour une éthique socialiste, Rivière). Hay que decir con justicia, antes de examinar el fracaso del marxismo, que ella constituye la verdadera grandeza de Marx. Ha puesto al trabajo, su minoración injusta y su dignidad profunda en el centro de su reflexión. Se ha alzado contra la reducción del trabajo a una mercadería y del trabajador a un objeto. Ha recordado a los privilegiados que sus privilegios no eran divinos, ni la propiedad un derecho eterno. Ha dado una mala conciencia a quienes no tenían derecho a tenerla en paz y ha denunciado, con profundidad sin igual, a una clase cuyo crimen no consiste en haber tenido el poder tanto como en haberío utilizado para las finalidades de una sociedad mediocre y sin verdadera nobleza. Le debemos esta idea que constituye la desesperación de nuestra época -pero aquí la desesperación vale más que cualquier esperanza-: que cuando el trabajo es una minoración no es la vida, aunque cubra todo el tiempo de la vida. ¿Quién, a pesar de las pretensiones de esta sociedad, puede dormir en paz en ella, sabiendo en adelante que obtiene sus goces mediocres del trabajo de millones de almas muertas? Al exigir para el trabajador la verdadera riqueza, que no es la del dinero, sino la del ocio o de la creación, ha reclamado, a pesar de las apariencias, la calidad del hombre. Al hacer eso, puede (195) decirse con vigor, no ha querido la degradación complementaria que se ha impuesto al hombre en su nombre. Una frase suya, por una vez clara y cortante, niega para siempre a sus discípulos triunfantes la grandeza y la bondad que él poseía: "Un fin que necesita medios injustos no es un fin justo". Pero aquí vuelve a encontrarse la tragedia de Nietzsehe. La ambición, la profecía son generosas y universales. La doctrina era restrictiva y la reducción de todo valor a la historia sola autorizaba las consecuencias más extremas. Marx creyó que los fines de la historia, por lo menos, se revelarían morales y racionales. Ésa es su utopía. Pero la utopía, como él lo sabía, no obstante, está destinada a servir al cinismo que no quería. Marx destruye toda trascendencia y luego realiza personalmente el paso del hecho al deber. Pero este deber no principia sino en el hecho. La reclamación de justicia lleva a la injusticia si no se funda ante todo en una justificación ética de la justicia. En defecto de lo cual también el crimen se convierte un día en deber. Cuando el mal y el bien son reintegrados al tiempo, confundidos con los acontecimientos, nada es ya bueno o malo, sino solamente prematuro o caduco. ¿Quién decidirá de la oportunidad sino el oportunista? Más tarde juzgaréis, dicen los discípulos. Pero las víctimas no existirán ya para juzgar. Para la víctima, el único valor es el presente; la única acción, la rebelión. El mesianismo, para existir, debe edificarse contra las víctimas. Es posible que Marx no lo haya querido, pero lo que hay que examinar es, su responsabilidad, que consiste en haber justificado, en nombre de la revolución, la lucha en adelante sangrienta contra todas las formas de la rebelión. " | en fin, por otro lado tambien lo tuyo podria ser voluntarismo | | nada es simple en elmarco del relativismo postmoderno | | > Decile NO! a la privatización de la educación en Argentina | > | > 0. "Plan de alfabetización digital en base a Software Libre" | > | > 1. Informate: | > http://www.mastermagazine.info/articulo/12831.php | > http://www.musix.org.ar/wiki/index.php/Comunicado_de_prensa | > | > http://wiki.gleducar.org.ar/wiki/Razones_para_usar_software_libr | >e_en_educaci%C3%B3n | > | > 2. Te interesa? | > Unite! http://groups.google.com/group/alfabetizaciondigital/ | > | > 3. 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