Parece mentira que haya personas que sigan manteniendo cierta simpatía por este tirano. Ya lo dice Martin Amis en Koba el temible (Anagrama), su estupendo libro sobre Stalin: mientras que el totalitarismo nazi está reconocido como la atrocidad que fue, el totalitarismo comunista sigue viéndose con una indudable empatía emocional. Amis se pregunta por qué los intelectuales no denunciaron en su momento (ni nunca claramente, a decir verdad) la barbarie soviética, por qué Auschwitz es para nosotros sinónimo de horror, pero Kolymá no nos dice nada, por qué todo el mundo ha oído hablar de Himmler pero nadie conoce quién es Yeyov.
lo mismo podriamos decir del capitalimo, ejemplos ... cientos, por ejemplo irradiacion de negros, soldados, presos y pobres en USA para conocer el poder de las armas radiactivas, pruebas masivas de vacunas, etc o de la iglesia ... de hecho el recientemente fallecido papa pidio perdon o de cuanto grupo tuvo poder y tambien de cuanta sociedad hubo sin poder o en anarquia. es decir, no hay que buscar en el horror el principal criterio de evalucion de sistemas politicos o sociales, todos tienen contraejemplos horribles. en la galeria del horror siempre hay lugar para un poco mas. -- Diego Saravia [email protected]