Aclaratoria: Este mensaje es enviado tanto a SoLAr general como a SoLAr socios. Es en respuesta a una moción expresada por el Sr. Cabezas de expulsión. Dada que esta moción fué hecha pública en ambas listas, me permito responder en ambas. Aún así, cuidando las formas acordadas sobre la voluntad de varias personas de que los mails de solar-socios no sean copiados a la general, he eliminado el mensaje original, al cual doy respuesta. Solo he copiado, una frase, pero dada que ya fué hecha pública anteriormente y confío que no exista alguna molestia al respecto. Muchas de estas reflexiones no están terminadas. Las hago públicas por el afecto y aprecio que tengo por personas con quienes hemos compartido varios años de lucha y que hoy veo sentados en veredas opuestas, rota la confianza. Vlad, Diego, Bubi, Verox, Juanjo y tantos otros ------------------------------------ No estoy de acuerdo con ninguna expulsión. Ni tampoco estoy de acuerdo con la frase que expresa cuando habla de "hacer cumplir los estatutos que no son papel pintado: son la ley que rige la vida de esta asociación" No son los estatutos quienes deben regir la vida del movimiento/asociación/organización. Es el contrato social, surgido, establecido por nosotros "personas" que formamos parte, quien regula esta vida. Y este contrato social es válido en tanto y en cuanto, las personas sigamos adhiriendo al mismo. Por tanto, no es inmutable. No importa (o no debería importar) demasiado la ley positiva -estatutos-, sino los acuerdos que las partes, las personas que forman el movimiento/asociación/organización alcancemos hoy y en el futuro. Es función de los estatutos cumplir exigencias legales, o quizás mediante los mecanismos previstos en ellos ordenar en una circunstancia determinada (como las últimas votaciones) pero no les debemos pleitesía. Los estatutos deben reflejar los acuerdos surgidos entre las personas. Y si estos acuerdos cambian, entonces deberemos cambiar los estatutos y no expulsar personas para cumplir con los estatutos. En este "pequeño mundo" del software libre, de nuestro SoLAr (movimiento/asociación/organización), todos son importantes: sea quien aporta una línea de código, quien "solo habla" recomendando a un amigo eliminar el "innombrable" para instalar un lindo pingüino, quien se sienta a pensar, filosofar y escribir y publicar en nuestro sitio, aquel que usa día a día el software libre programado por otros, el gurú (porque tiene barba y una túnica) y el aprendiz de gurú (le falta la túnica aunque tiene barba) que hace una distro, aquel que reparte panfletos en la universidad, etc. etc. No hay mayor o menor merito entre cualquiera de estas personas que forman SoLAr. Nos caracteriza y nos ha caracterizado a SoLAr (movimiento/asociación/organización) es que sus miembros -personas- entienden (¿o entendían?) al software libre como un hecho político. Dicho esto, las diferencias importantes de opinión, las visiones contrapuestas sobre lo que es SoLAr o debería ser no es nueva. Ni tampoco son nuevos las discusiones, thread interminables, las chicanas, diálogos y monólogos. Lo que es nuevo, a mi entender es que se ha agredido (aunque pocos reconozcan haberlo hecho), y estas agresiones se manifiestan de muchas formas, pero principalmente al sembrar semillas de duda sobre las intenciones y motivaciones que mueven al adversario circunstancial. Y aunque no es que haya nada ilegal en dudar de las motivaciones de alguien, cuando esto se hace con quienes hemos compartido años de lucha, la confianza se resquebraja o rompe. ¡Hasta aquí compañer@s, de aquí en mas enemig@s...! Una regla que me he autoimpuesto con las personas, es confiar. Suponer a priori que aquellas personas con quienes trato, poseen honestidad intelectual. Que lo que hace y dice dice y hace, es sincero. Aún de aquellos que juegan a mover los peones (al decir de Juanjo). Esta confianza, es más grande con quienes se ha compartido años de militancia, y han estado codo a codo.. Sin embargo, nos encontramos hoy: a) con muchos compañeros que sienten "bastardeado" o salpicado de mugre su trabajo y su accionar, diario y de años. b) quienes están convencidos que existe un plan ¿organizado? para tomar control de la organización, cerrarla, transformarla para que solamente sea una ong que busque cambiar para que nada cambie (me permito citar frase tantas veces repetida por el amigo Roberto) c) y con quienes realmente desean dañar a SoLAr (movimiento/asociación/organización). Estos actúan en las sombras. Lo han venido haciendo desde el inicio. Aves de rapiña que huelen a muerte. Tanto en a como b, hay quienes, sienten rota la confianza. Algunos están lástimados. Esto es lo más grave y/o triste que observé, y lo que me motivó a escribir. Es como un papel, si hacemos un bollo y luego lo abrimos, aunque lo planchemos quedan arrugas. Cuanto más abollado esté, más arrugas. No existen mecanismos de ninguna naturaleza que permita reconstruir la confianza. Solo existe un solo camino: perdonar y volver a confiar. Es un acto puramente volitivo. Y cada cual lo hará o no. Es preciso volver a confiar en que quienes participan -sobre todo aquellos con quienes ya llevamos años - aún con ídeas diferentes, con visiones diferentes, son sinceros en su accionar. Apreciar los aportes que todos hacen, unos con la pluma, y otros con la espada. Pero cuidarnos de los buitres que acechan y se acercan, con ganas de hincar el diente. Aquellas organizaciones (lugs, fsf), cuyos objetivos solo giran alrededor del software libre, como fin en si mismo, son caducas o camino a serlas (aunque quizás algunas de estas organizaciones permanecerán como centros de difusión, capacitación, desarrollo, etc.). La discusión (Soft propietario vs. soft libre) está cerrada y ganada. Hoy ya no existen argumentos válidos que puedan sostener de modo alguno la necesidad o utilidad de software propietario. Lo que existe y existirá son lobbies. Intereses. Poder. Y la necesidad del ejercicio del poder para el bien común y no en función de intereses particulares. El software libre, como hecho político, es la punta del iceberg. Hablamos del ejercicio de la libertad, hablamos de que existan garantías (hoy y mañana) para el ejercicio de los derechos humanos, del libre acceso al conocimiento, su difusión, su aprehensión y apropiación por parte de quien desee hacerlo. En un mundo actual y futuro cada vez más virtualizado, transacciones, comunicación, aprendizaje, etc. (pero cuyas acción es concreta) no alcanza ni alcanzará con que el software y el hardware sean libres. Necesitamos más personas, que entiendan el hardware y software libre como hecho político, para evitar la cooptación del mismo por parte de minorías interesadas en manejar el mundo, las sociedades, y las personas a su antojo. Saludos Leonardo Leonardo F. Bauchwitz