El Sat, 22 Nov 2008 00:00:13 -0200 Rev3lde <[email protected]> escribió:
El Friday 21 November 2008 19:23:10 minombresbond escribió:
, la cia sirve para explicar cualquier cosa cuando se acaban los argumentos
=
, el estalinismo sirve para explicar cualquier cosa cuando se acaban los argumentos
http://rodolfowalsh.com/spip.php?article3005 Breve historia de Rusia: del modelo zarista atrasado, a segunda economía y colapso del socialismo La Revolución Rusa Jueves 24 de mayo de 2007, por Gabriel Martin Esta breve historia de Rusia y la experiencia soviética es un intento de abordar la comprensión de cómo un país dependiente de las exportaciones de materias prima y atrasado tecnológicamente pudo llegar, luego de la Revolución de 1917 y la Guerra Civil que culminó en 1921, a ser la segunda potencia mundial en dos décadas, con una planificación centralizada del Estado. No obstante, este crecimiento estuvo acompañado por una política represiva de Stalin y la burocracia soviética que terminó volviéndose en su contra y antagónica a los postulados de la Revolución del ’17, devorándose a sí misma y que culminó con la restauración del capitalismo y el colapso del bloque socialista tal como se lo conoció en el siglo XX. [...] De todos modos no puede admitirse que solo Stalin pudo aplicar un terror absoluto, ni que este fuera posible de implementarse en situaciones de caóticos cambios. En todo caso, Stalin era la expresión de un sector dirigente y “requería la formación de una capa social dominante separada del pueblo”[18], con un cambio en las relaciones sociales una vez purgado el partido, donde la sociedad de iguales pasó a regirse por el escalafón de pertenencia a la Nomenklatura, marcando una pronunciada ruptura con la Revolución de Octubre. A medida que fue tomando con el tiempo mayor conciencia de sí misma, más se escindió del resto de la sociedad y la Nomenklatura fue gozando cada vez de mayor poder, prestigio y privilegios. Inclusive, la Nomenklatura terminó “por convertirse en un nombre colectivo referido al estrato gobernante del propio partido”[19]. El Partido era el Estado y la clase burócrata que lo controlaba detentaba el monopolio en la decisión de la política económica y social, el ejército, la policía, los tribunales y la prensa, con lo que se blindaba a sí mismo y era capaz de aplicar “medidas políticas que desorganizaron el régimen, fracturaron a la sociedad y destruyeron al propio partido”[20], aunque era el mismo partido que pudo haber detenido el terror. El partido era el único terrateniente, industrial, gendarme, rector político, económico, social y religión. [...] Esta conformación de la cúpula y Stalin no responden a un orden y organización del terror como describe cierta narrativa atribuyendo todas las culpas a la fuerza coercitiva de Stalin. En todo caso el temor no era sólo de las bases sino que se había apoderado de la misma elite y provocó su autodestrucción. La revolución stalinista iniciada en 1929 causó pánico en la cúspide de la Nomenklatura que reaccionaron para no perder su rango y situación de privilegio. El terror arrojado hacia afuera también se volvió contra el partido durante las purgas y el que un día era miembro ejemplar al otro era ejecutado por antipartido. Así la elite y Stalin buscaron montar un Estado uniforme, y a pesar de los avances que lograron, “el carácter suspicaz de Stalin y el temor de la elite a perder posiciones se conjugaron, conduciéndolos a una asociación mutua natural en pro de la centralización”[27], por lo que se apoyaron y respaldaron ante el mundo exterior, que era el pueblo soviético, y frente a las bases del partido. La elite luchó por sobrevivir ante lo que creían la existencia de elementos capitalistas. Tras la muerte de Stalin en 1953, se renunció al terror y se fue formando una vida política más distendida entre grupos de la burocracia no pertenecientes a la cúspide de la elite. En cuanto a lo social, vimos como ante la escasez, Stalin privilegió el racionamiento a las ciudades para garantizarse el apoyo del proletariado y el ejército aunque, esto llevara a la inanición a millones de campesinos. Durante la NEP, los obreros habían sido también los favoritos del régimen, señala Lewin: “Disfrutaban de acceso preferencial a las escuelas, a los altos cargos y al partido”[28]. A partir de estos años comienzaron a migrar gran cantidad de campesinos a las ciudades para incorporarse en las fábricas, profundizando la estratificación dentro de la clase obrera, que durante las requisas y crisis de alimento veían a estos campesinos como parte responsable. [...]