sobre los esquemas de opresión autoimpuestos ( versión reducida)
Pensaba lo siguiente: Vivimos cotidianamente tantas instancias de opresión, que el sólo hecho de pensar en confiar en la buena voluntad del prójimo y de su criterio al accionar nos atemoriza. La inercia, la costumbre de una vida repleta de opresiones en el plano laboral, de estudio, de militancia política nos produce una especie de "comodidad en la esclavitud". Es más cómodo ser esclavo que ser libre. El esclavo simplemente obedece órdenes, tiene pautas claras que seguir (ej: no copiar mails, no liberar la información, etc.). En cambio, el hombre y la mujer libres tienen un futuro incierto en sus manos: están abiertos al mundo de las posibilidades, de las probabilidades, de lo que podrá ocurrir si alguien más toma sus ideas y las utiliza, de lo que podría ocurrir si alguien las rebatiera, las mejorara, etc. Así, el miedo a perder la potestad sobre la "verdad" genera la necesidad de licencias privativas. De algún modo tendemos a necesitar esquemas regulatorios opresivos: solemos necesitar de alguien que proponga cómo deberemos comportarnos y obedecer (sino, parecemos divagar en un camino incierto que nos produce ansiedad, cosa que no toleramos a nivel sentimental-psíquico): ya sea formar fila en un colegio primario, atender a lo que nuestro jefe nos dice en el trabajo, saludar a la bandera, persignarnos frente a la iglesia, respetar todas las reglas y costumbres impuestas por otros sectores sociales, mantener el secreto en una lista de mail secreta y privativa... todas estas costumbres producidas por reglas más o menos claras nos dan la sensación, al menos por un rato, de que el mundo está ordenado y es previsible, de que pisamos sobre tierra firme y conocida: la tierra de los malestares cotidianos que, si bien nos hacen menos felices, nos da la seguridad de poseer un camino, malo, pero un camino cierto y concreto al fin. Así, por ejemplo, ponerle una licencia libre a los mails como la GNU FDL será combatido porque nuestras palabras tendrán la libertad de ser copiadas, modificadas, mejoradas, utilizadas con cualquier fin, tal como es el espíritu del software libre, y eso nos generará incertidumbre: "¿qué pasará con lo que yo escribo?" Entonces preferimos la certeza de saber que lo que escribimos no será libre, no será utilizado con cualquier fin, ni modificado, ni copiado, etc. Se da un proceso totalmente contradictorio. Es el miedo generado por el odio y la violencia lo que genera miedo en los demás. Se busca frenar la violencia con más violencia, y para eso se utiliza el miedo. En el miedo nos sentimos más cómodos a veces que en la libertad, el miedo es un encierro, tiene reglas claras: si le tenés fobia a los perros y un perro viene por tu vereda, simplemente te cruzás a la de enfrente o lo agredís para que se vaya: es fácil de resolver, te mantiene a salvo. Pero quizá el perro venía a saludarte. A vos no te importó, era más cómodo cruzar a la vereda de enfrente o amedrentarlo para que se fuera. El miedo genera violencia. Las reglas represivas son producto del miedo a la libertad, más cuando se votan sin debate alguno, o cuando el debate dado se tira a la basura y se da marcha atrás con una propuesta de discusión porque no se toleran las diferencias. -- Marcos Guglielmetti
Buen día!! ya me compré unas facturas y preparo el mate y me los llevo para compartir en Conurbania. Como leí por ahí y muy cierto: DETRÁS DEL MIEDO ESTÁ LA LIBERTAD. Sólo eso, muy buena la reflección de MG! Saludos a todxs!! Luciano El 14 de noviembre de 2009 03:16, Marcos Guglielmetti <[email protected]>escribió:
Pensaba lo siguiente:
Vivimos cotidianamente tantas instancias de opresión, que el sólo hecho de pensar en confiar en la buena voluntad del prójimo y de su criterio al accionar nos atemoriza. La inercia, la costumbre de una vida repleta de opresiones en el plano laboral, de estudio, de militancia política nos produce una especie de "comodidad en la esclavitud". Es más cómodo ser esclavo que ser libre. El esclavo simplemente obedece órdenes, tiene pautas claras que seguir (ej: no copiar mails, no liberar la información, etc.).
En cambio, el hombre y la mujer libres tienen un futuro incierto en sus manos: están abiertos al mundo de las posibilidades, de las probabilidades, de lo que podrá ocurrir si alguien más toma sus ideas y las utiliza, de lo que podría ocurrir si alguien las rebatiera, las mejorara, etc. Así, el miedo a perder la potestad sobre la "verdad" genera la necesidad de licencias privativas.
De algún modo tendemos a necesitar esquemas regulatorios opresivos: solemos necesitar de alguien que proponga cómo deberemos comportarnos y obedecer (sino, parecemos divagar en un camino incierto que nos produce ansiedad, cosa que no toleramos a nivel sentimental-psíquico): ya sea formar fila en un colegio primario, atender a lo que nuestro jefe nos dice en el trabajo, saludar a la bandera, persignarnos frente a la iglesia, respetar todas las reglas y costumbres impuestas por otros sectores sociales, mantener el secreto en una lista de mail secreta y privativa... todas estas costumbres producidas por reglas más o menos claras nos dan la sensación, al menos por un rato, de que el mundo está ordenado y es previsible, de que pisamos sobre tierra firme y conocida: la tierra de los malestares cotidianos que, si bien nos hacen menos felices, nos da la seguridad de poseer un camino, malo, pero un camino cierto y concreto al fin.
Así, por ejemplo, ponerle una licencia libre a los mails como la GNU FDL será combatido porque nuestras palabras tendrán la libertad de ser copiadas, modificadas, mejoradas, utilizadas con cualquier fin, tal como es el espíritu del software libre, y eso nos generará incertidumbre: "¿qué pasará con lo que yo escribo?"
Entonces preferimos la certeza de saber que lo que escribimos no será libre, no será utilizado con cualquier fin, ni modificado, ni copiado, etc. Se da un proceso totalmente contradictorio.
Es el miedo generado por el odio y la violencia lo que genera miedo en los demás. Se busca frenar la violencia con más violencia, y para eso se utiliza el miedo.
En el miedo nos sentimos más cómodos a veces que en la libertad, el miedo es un encierro, tiene reglas claras: si le tenés fobia a los perros y un perro viene por tu vereda, simplemente te cruzás a la de enfrente o lo agredís para que se vaya: es fácil de resolver, te mantiene a salvo. Pero quizá el perro venía a saludarte. A vos no te importó, era más cómodo cruzar a la vereda de enfrente o amedrentarlo para que se fuera. El miedo genera violencia.
Las reglas represivas son producto del miedo a la libertad, más cuando se votan sin debate alguno, o cuando el debate dado se tira a la basura y se da marcha atrás con una propuesta de discusión porque no se toleran las diferencias.
-- Marcos Guglielmetti
_______________________________________________ Esta lista solar-general es una apuesta de SoLAr por el libre intercambio de ideas de todos los interesados en el movimiento de software libre. Debido a su libre suscripción y publicación, y dado que no existe ningún tipo de moderación previa ni posterior, las opiniones vertidas en esta lista desde ningún punto de vista son representativas de las políticas y prácticas de la asociación civil SOLAR Software Libre Argentina.
-- “¡Cómo sueño a veces con un mundo todo en armonía; cada tendencia basada en su propia iniciativa, sin jamás chocar, sin jamás humillarse, para ser más fuertes en la mañana, cuando debamos correr todos hacia la gran batalla de la Revolución! Pero son todos sueños.” Severino Di Giovanni, 15/V/1930 "A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita del brazo y de la mente" - Severino di Giovanni @ GNU/Linux, user: 496992 <http://culminee.blogspot.com>
2009/11/14 Luciano Lamaita <[email protected]>
Buen día!! ya me compré unas facturas y preparo el mate y me los llevo para compartir en Conurbania.
Como leí por ahí y muy cierto:
DETRÁS DEL MIEDO ESTÁ LA LIBERTAD.
Sólo eso, muy buena la reflección de MG! Saludos a todxs!! Luciano
+1 Nos vemos en un rato en Conurbania Saludos!
El 14 de noviembre de 2009 03:16, Marcos Guglielmetti <[email protected]>escribió:
Pensaba lo siguiente:
Vivimos cotidianamente tantas instancias de opresión, que el sólo hecho de pensar en confiar en la buena voluntad del prójimo y de su criterio al accionar nos atemoriza. La inercia, la costumbre de una vida repleta de opresiones en el plano laboral, de estudio, de militancia política nos produce una especie de "comodidad en la esclavitud". Es más cómodo ser esclavo que ser libre. El esclavo simplemente obedece órdenes, tiene pautas claras que seguir (ej: no copiar mails, no liberar la información, etc.).
En cambio, el hombre y la mujer libres tienen un futuro incierto en sus manos: están abiertos al mundo de las posibilidades, de las probabilidades, de lo que podrá ocurrir si alguien más toma sus ideas y las utiliza, de lo que podría ocurrir si alguien las rebatiera, las mejorara, etc. Así, el miedo a perder la potestad sobre la "verdad" genera la necesidad de licencias privativas.
De algún modo tendemos a necesitar esquemas regulatorios opresivos: solemos necesitar de alguien que proponga cómo deberemos comportarnos y obedecer (sino, parecemos divagar en un camino incierto que nos produce ansiedad, cosa que no toleramos a nivel sentimental-psíquico): ya sea formar fila en un colegio primario, atender a lo que nuestro jefe nos dice en el trabajo, saludar a la bandera, persignarnos frente a la iglesia, respetar todas las reglas y costumbres impuestas por otros sectores sociales, mantener el secreto en una lista de mail secreta y privativa... todas estas costumbres producidas por reglas más o menos claras nos dan la sensación, al menos por un rato, de que el mundo está ordenado y es previsible, de que pisamos sobre tierra firme y conocida: la tierra de los malestares cotidianos que, si bien nos hacen menos felices, nos da la seguridad de poseer un camino, malo, pero un camino cierto y concreto al fin.
Así, por ejemplo, ponerle una licencia libre a los mails como la GNU FDL será combatido porque nuestras palabras tendrán la libertad de ser copiadas, modificadas, mejoradas, utilizadas con cualquier fin, tal como es el espíritu del software libre, y eso nos generará incertidumbre: "¿qué pasará con lo que yo escribo?"
Entonces preferimos la certeza de saber que lo que escribimos no será libre, no será utilizado con cualquier fin, ni modificado, ni copiado, etc. Se da un proceso totalmente contradictorio.
Es el miedo generado por el odio y la violencia lo que genera miedo en los demás. Se busca frenar la violencia con más violencia, y para eso se utiliza el miedo.
En el miedo nos sentimos más cómodos a veces que en la libertad, el miedo es un encierro, tiene reglas claras: si le tenés fobia a los perros y un perro viene por tu vereda, simplemente te cruzás a la de enfrente o lo agredís para que se vaya: es fácil de resolver, te mantiene a salvo. Pero quizá el perro venía a saludarte. A vos no te importó, era más cómodo cruzar a la vereda de enfrente o amedrentarlo para que se fuera. El miedo genera violencia.
Las reglas represivas son producto del miedo a la libertad, más cuando se votan sin debate alguno, o cuando el debate dado se tira a la basura y se da marcha atrás con una propuesta de discusión porque no se toleran las diferencias.
-- Marcos Guglielmetti
_______________________________________________ Esta lista solar-general es una apuesta de SoLAr por el libre intercambio de ideas de todos los interesados en el movimiento de software libre. Debido a su libre suscripción y publicación, y dado que no existe ningún tipo de moderación previa ni posterior, las opiniones vertidas en esta lista desde ningún punto de vista son representativas de las políticas y prácticas de la asociación civil SOLAR Software Libre Argentina.
-- “¡Cómo sueño a veces con un mundo todo en armonía; cada tendencia basada en su propia iniciativa, sin jamás chocar, sin jamás humillarse, para ser más fuertes en la mañana, cuando debamos correr todos hacia la gran batalla de la Revolución! Pero son todos sueños.” Severino Di Giovanni, 15/V/1930 "A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita del brazo y de la mente" - Severino di Giovanni @ GNU/Linux, user: 496992 <http://culminee.blogspot.com>
_______________________________________________ Esta lista solar-general es una apuesta de SoLAr por el libre intercambio de ideas de todos los interesados en el movimiento de software libre. Debido a su libre suscripción y publicación, y dado que no existe ningún tipo de moderación previa ni posterior, las opiniones vertidas en esta lista desde ningún punto de vista son representativas de las políticas y prácticas de la asociación civil SOLAR Software Libre Argentina.
-- Pablo Manuel Rizzo ------------------------------- http://pablorizzo.com -------------------------------
El día 14 de noviembre de 2009 07:24, Luciano Lamaita <[email protected]> escribió:
Buen día!! ya me compré unas facturas y preparo el mate y me los llevo para compartir en Conurbania.
Como leí por ahí y muy cierto:
DETRÁS DEL MIEDO ESTÁ LA LIBERTAD.
sin duda y adelante del miedo la estupidez, que eso sobra
Sólo eso, muy buena la reflección de MG! Saludos a todxs!! Luciano
excelente el articulo, debieras publicarlo en el sitio -- Diego Saravia [email protected] NO FUNCIONA->[email protected]
On Saturday 14 November 2009 07:24:22 Luciano Lamaita wrote:
Buen día!! ya me compré unas facturas y preparo el mate y me los llevo para compartir en Conurbania.
Como leí por ahí y muy cierto:
DETRÁS DEL MIEDO ESTÁ LA LIBERTAD.
claro que sé
Sólo eso, muy buena la reflección de MG! Saludos a todxs!! Luciano
Gracias le hice unas mejoras: Vivimos cotidianamente tantas instancias de opresión, que el sólo hecho de pensar en confiar en la buena voluntad del prójimo y de su criterio al accionar a veces nos atemoriza. La inercia, la costumbre de una vida repleta de opresiones en el plano laboral, de estudio, el familiar, el de la militancia política, etc. nos produce una especie de "comodidad en la esclavitud": es más cómodo ser esclavo que ser libre. El esclavo simplemente obedece órdenes, tiene pautas claras que seguir (ej: no copiar mails, no liberar la información, etc.). En cambio, el hombre y la mujer libres tienen un futuro incierto en sus manos: están abiertos al mundo de las posibilidades, de las probabilidades, de lo que podrá ocurrir si alguien más toma sus ideas y las utiliza, de lo que podría ocurrir si alguien las rebatiera, las mejorara, etc. Así, el miedo a perder la potestad sobre la "verdad" genera la necesidad de licencias privativas, en cualquier ámbito. De algún modo tendemos a necesitar esquemas regulatorios opresivos: solemos necesitar de alguien que proponga cómo deberemos comportarnos y obedecer (sino, parecemos divagar en un camino incierto que nos produce ansiedad, cosa que no toleramos a nivel sentimental-psíquico): ya sea formar fila en un colegio primario, atender a lo que nuestro jefe nos dice en el trabajo, saludar a la bandera, persignarnos frente a la iglesia, respetar todas las reglas y costumbres impuestas por diversos sectores sociales, mantener el secreto en una lista de mail secreta y privativa... todas estas costumbres producidas por reglas más o menos claras nos dan la sensación, al menos por un rato, de que el mundo está ordenado y es previsible, de que pisamos sobre tierra firme y conocida: la tierra de los malestares cotidianos que, si bien nos hace menos felices, nos da la seguridad de poseer un camino... malo, pero un camino cierto y concreto al fin. Así, por ejemplo, ponerle una licencia libre a los mails como la GNU FDL podría ser combatido porque nuestras palabras tendrán la libertad de ser copiadas, modificadas, mejoradas, utilizadas con cualquier fin, tal como es el espíritu del software libre, y eso nos generará incertidumbre: "¿qué pasará con lo que yo escribo?" Entonces a veces preferimos la certeza de saber que lo que escribimos no será libre, no será utilizado con cualquier fin, ni modificado, ni copiado, etc. Se da un proceso contradictorio: querríamos ser libres, pero a la vez querríamos ser esclavos. Es el miedo generado por el odio y la violencia lo que genera miedo en los demás. A veces se busca frenar la violencia con más violencia, y para eso se utiliza el miedo. En el miedo nos sentimos más cómodos a veces que en la libertad, el miedo es un encierro y tiene reglas claras: si le tenés fobia a los perros y un perro viene por tu vereda, simplemente te cruzás a la de enfrente o lo agredís para que se vaya: es fácil de resolver, te mantiene a salvo. Pero quizá el perro venía a saludarte. A vos no te importó, era más cómodo cruzar a la vereda de enfrente o amedrentarlo para que se fuera. El miedo genera violencia y la violencia genera reglas represivas. Las reglas represivas son producto del miedo a la libertad, más cuando en algunas organizaciones se votan sin debate alguno. — Todo el material fue publicado bajo la licencia libre GNU FDL sin secciones invariantes. Puedes utilizar este material con cualquier fin, copiarlo y modificarlo. En caso de modificarlo, por favor especifica los cambios realizados y el autor de los mismos, manteniendo una copia del material original o un link al original. Gracias
El 14 de noviembre de 2009 03:16, Marcos Guglielmetti
<[email protected]>escribió:
Pensaba lo siguiente:
Vivimos cotidianamente tantas instancias de opresión, que el sólo hecho de pensar en confiar en la buena voluntad del prójimo y de su criterio al accionar nos atemoriza. La inercia, la costumbre de una vida repleta de opresiones en el plano laboral, de estudio, de militancia política nos produce una especie de "comodidad en la esclavitud". Es más cómodo ser esclavo que ser libre. El esclavo simplemente obedece órdenes, tiene pautas claras que seguir (ej: no copiar mails, no liberar la información, etc.).
En cambio, el hombre y la mujer libres tienen un futuro incierto en sus manos: están abiertos al mundo de las posibilidades, de las probabilidades, de lo que podrá ocurrir si alguien más toma sus ideas y las utiliza, de lo que podría ocurrir si alguien las rebatiera, las mejorara, etc. Así, el miedo a perder la potestad sobre la "verdad" genera la necesidad de licencias privativas.
De algún modo tendemos a necesitar esquemas regulatorios opresivos: solemos necesitar de alguien que proponga cómo deberemos comportarnos y obedecer (sino, parecemos divagar en un camino incierto que nos produce ansiedad, cosa que no toleramos a nivel sentimental-psíquico): ya sea formar fila en un colegio primario, atender a lo que nuestro jefe nos dice en el trabajo, saludar a la bandera, persignarnos frente a la iglesia, respetar todas las reglas y costumbres impuestas por otros sectores sociales, mantener el secreto en una lista de mail secreta y privativa... todas estas costumbres producidas por reglas más o menos claras nos dan la sensación, al menos por un rato, de que el mundo está ordenado y es previsible, de que pisamos sobre tierra firme y conocida: la tierra de los malestares cotidianos que, si bien nos hacen menos felices, nos da la seguridad de poseer un camino, malo, pero un camino cierto y concreto al fin.
Así, por ejemplo, ponerle una licencia libre a los mails como la GNU FDL será combatido porque nuestras palabras tendrán la libertad de ser copiadas, modificadas, mejoradas, utilizadas con cualquier fin, tal como es el espíritu del software libre, y eso nos generará incertidumbre: "¿qué pasará con lo que yo escribo?"
Entonces preferimos la certeza de saber que lo que escribimos no será libre, no será utilizado con cualquier fin, ni modificado, ni copiado, etc. Se da un proceso totalmente contradictorio.
Es el miedo generado por el odio y la violencia lo que genera miedo en los demás. Se busca frenar la violencia con más violencia, y para eso se utiliza el miedo.
En el miedo nos sentimos más cómodos a veces que en la libertad, el miedo es un encierro, tiene reglas claras: si le tenés fobia a los perros y un perro viene por tu vereda, simplemente te cruzás a la de enfrente o lo agredís para que se vaya: es fácil de resolver, te mantiene a salvo. Pero quizá el perro venía a saludarte. A vos no te importó, era más cómodo cruzar a la vereda de enfrente o amedrentarlo para que se fuera. El miedo genera violencia.
Las reglas represivas son producto del miedo a la libertad, más cuando se votan sin debate alguno, o cuando el debate dado se tira a la basura y se da marcha atrás con una propuesta de discusión porque no se toleran las diferencias.
-- Marcos Guglielmetti
_______________________________________________ Esta lista solar-general es una apuesta de SoLAr por el libre intercambio de ideas de todos los interesados en el movimiento de software libre. Debido a su libre suscripción y publicación, y dado que no existe ningún tipo de moderación previa ni posterior, las opiniones vertidas en esta lista desde ningún punto de vista son representativas de las políticas y prácticas de la asociación civil SOLAR Software Libre Argentina.
-- MGG La libertad encuentra su expresion armonica en el compromiso. "Pero yo creo que cada vez que muere alguien uno inevitablemente piensa: no me hubiera costado nada ser más bueno. Sin embargo uno no lo ha sido, uno ha insistido en tener razón, lo cual es una mezquindad.. en discutir... uno debe tratar de no tener razón en las discusiones: es una cortecía. Y es una crueldad, además, tener razón." Jorge Luis Borges http://video.google.com/videoplay?docid=985243780456627878&ei=R6_vSsjyBYTYrg... (min 38) ..................................................................... Gleducar: Software Libre y Educaci�n en Argentina www.gleducar.org.ar
al sitio El día 14 de noviembre de 2009 10:01, Marcos Guglielmetti <[email protected]> escribió:
On Saturday 14 November 2009 07:24:22 Luciano Lamaita wrote:
Buen día!! ya me compré unas facturas y preparo el mate y me los llevo para compartir en Conurbania.
Como leí por ahí y muy cierto:
DETRÁS DEL MIEDO ESTÁ LA LIBERTAD.
claro que sé
Sólo eso, muy buena la reflección de MG! Saludos a todxs!! Luciano
Gracias
le hice unas mejoras:
Vivimos cotidianamente tantas instancias de opresión, que el sólo hecho de pensar en confiar en la buena voluntad del prójimo y de su criterio al accionar a veces nos atemoriza. La inercia, la costumbre de una vida repleta de opresiones en el plano laboral, de estudio, el familiar, el de la militancia política, etc. nos produce una especie de "comodidad en la esclavitud": es más cómodo ser esclavo que ser libre. El esclavo simplemente obedece órdenes, tiene pautas claras que seguir (ej: no copiar mails, no liberar la información, etc.).
En cambio, el hombre y la mujer libres tienen un futuro incierto en sus manos: están abiertos al mundo de las posibilidades, de las probabilidades, de lo que podrá ocurrir si alguien más toma sus ideas y las utiliza, de lo que podría ocurrir si alguien las rebatiera, las mejorara, etc. Así, el miedo a perder la potestad sobre la "verdad" genera la necesidad de licencias privativas, en cualquier ámbito.
De algún modo tendemos a necesitar esquemas regulatorios opresivos: solemos necesitar de alguien que proponga cómo deberemos comportarnos y obedecer (sino, parecemos divagar en un camino incierto que nos produce ansiedad, cosa que no toleramos a nivel sentimental-psíquico): ya sea formar fila en un colegio primario, atender a lo que nuestro jefe nos dice en el trabajo, saludar a la bandera, persignarnos frente a la iglesia, respetar todas las reglas y costumbres impuestas por diversos sectores sociales, mantener el secreto en una lista de mail secreta y privativa... todas estas costumbres producidas por reglas más o menos claras nos dan la sensación, al menos por un rato, de que el mundo está ordenado y es previsible, de que pisamos sobre tierra firme y conocida: la tierra de los malestares cotidianos que, si bien nos hace menos felices, nos da la seguridad de poseer un camino... malo, pero un camino cierto y concreto al fin.
Así, por ejemplo, ponerle una licencia libre a los mails como la GNU FDL podría ser combatido porque nuestras palabras tendrán la libertad de ser copiadas, modificadas, mejoradas, utilizadas con cualquier fin, tal como es el espíritu del software libre, y eso nos generará incertidumbre: "¿qué pasará con lo que yo escribo?"
Entonces a veces preferimos la certeza de saber que lo que escribimos no será libre, no será utilizado con cualquier fin, ni modificado, ni copiado, etc. Se da un proceso contradictorio: querríamos ser libres, pero a la vez querríamos ser esclavos.
Es el miedo generado por el odio y la violencia lo que genera miedo en los demás. A veces se busca frenar la violencia con más violencia, y para eso se utiliza el miedo.
En el miedo nos sentimos más cómodos a veces que en la libertad, el miedo es un encierro y tiene reglas claras: si le tenés fobia a los perros y un perro viene por tu vereda, simplemente te cruzás a la de enfrente o lo agredís para que se vaya: es fácil de resolver, te mantiene a salvo. Pero quizá el perro venía a saludarte. A vos no te importó, era más cómodo cruzar a la vereda de enfrente o amedrentarlo para que se fuera. El miedo genera violencia y la violencia genera reglas represivas.
Las reglas represivas son producto del miedo a la libertad, más cuando en algunas organizaciones se votan sin debate alguno.
—
Todo el material fue publicado bajo la licencia libre GNU FDL sin secciones invariantes. Puedes utilizar este material con cualquier fin, copiarlo y modificarlo. En caso de modificarlo, por favor especifica los cambios realizados y el autor de los mismos, manteniendo una copia del material original o un link al original. Gracias
El 14 de noviembre de 2009 03:16, Marcos Guglielmetti
<[email protected]>escribió:
Pensaba lo siguiente:
Vivimos cotidianamente tantas instancias de opresión, que el sólo hecho de pensar en confiar en la buena voluntad del prójimo y de su criterio al accionar nos atemoriza. La inercia, la costumbre de una vida repleta de opresiones en el plano laboral, de estudio, de militancia política nos produce una especie de "comodidad en la esclavitud". Es más cómodo ser esclavo que ser libre. El esclavo simplemente obedece órdenes, tiene pautas claras que seguir (ej: no copiar mails, no liberar la información, etc.).
En cambio, el hombre y la mujer libres tienen un futuro incierto en sus manos: están abiertos al mundo de las posibilidades, de las probabilidades, de lo que podrá ocurrir si alguien más toma sus ideas y las utiliza, de lo que podría ocurrir si alguien las rebatiera, las mejorara, etc. Así, el miedo a perder la potestad sobre la "verdad" genera la necesidad de licencias privativas.
De algún modo tendemos a necesitar esquemas regulatorios opresivos: solemos necesitar de alguien que proponga cómo deberemos comportarnos y obedecer (sino, parecemos divagar en un camino incierto que nos produce ansiedad, cosa que no toleramos a nivel sentimental-psíquico): ya sea formar fila en un colegio primario, atender a lo que nuestro jefe nos dice en el trabajo, saludar a la bandera, persignarnos frente a la iglesia, respetar todas las reglas y costumbres impuestas por otros sectores sociales, mantener el secreto en una lista de mail secreta y privativa... todas estas costumbres producidas por reglas más o menos claras nos dan la sensación, al menos por un rato, de que el mundo está ordenado y es previsible, de que pisamos sobre tierra firme y conocida: la tierra de los malestares cotidianos que, si bien nos hacen menos felices, nos da la seguridad de poseer un camino, malo, pero un camino cierto y concreto al fin.
Así, por ejemplo, ponerle una licencia libre a los mails como la GNU FDL será combatido porque nuestras palabras tendrán la libertad de ser copiadas, modificadas, mejoradas, utilizadas con cualquier fin, tal como es el espíritu del software libre, y eso nos generará incertidumbre: "¿qué pasará con lo que yo escribo?"
Entonces preferimos la certeza de saber que lo que escribimos no será libre, no será utilizado con cualquier fin, ni modificado, ni copiado, etc. Se da un proceso totalmente contradictorio.
Es el miedo generado por el odio y la violencia lo que genera miedo en los demás. Se busca frenar la violencia con más violencia, y para eso se utiliza el miedo.
En el miedo nos sentimos más cómodos a veces que en la libertad, el miedo es un encierro, tiene reglas claras: si le tenés fobia a los perros y un perro viene por tu vereda, simplemente te cruzás a la de enfrente o lo agredís para que se vaya: es fácil de resolver, te mantiene a salvo. Pero quizá el perro venía a saludarte. A vos no te importó, era más cómodo cruzar a la vereda de enfrente o amedrentarlo para que se fuera. El miedo genera violencia.
Las reglas represivas son producto del miedo a la libertad, más cuando se votan sin debate alguno, o cuando el debate dado se tira a la basura y se da marcha atrás con una propuesta de discusión porque no se toleran las diferencias.
-- Marcos Guglielmetti
_______________________________________________ Esta lista solar-general es una apuesta de SoLAr por el libre intercambio de ideas de todos los interesados en el movimiento de software libre. Debido a su libre suscripción y publicación, y dado que no existe ningún tipo de moderación previa ni posterior, las opiniones vertidas en esta lista desde ningún punto de vista son representativas de las políticas y prácticas de la asociación civil SOLAR Software Libre Argentina.
-- MGG
La libertad encuentra su expresion armonica en el compromiso.
"Pero yo creo que cada vez que muere alguien uno inevitablemente piensa: no me hubiera costado nada ser más bueno. Sin embargo uno no lo ha sido, uno ha insistido en tener razón, lo cual es una mezquindad.. en discutir... uno debe tratar de no tener razón en las discusiones: es una cortecía. Y es una crueldad, además, tener razón."
Jorge Luis Borges
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(min 38)
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Luciano Lamaita -
Marcos Guglielmetti -
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