Lucha de clases en la escuela pública (por Martín Caparrós
(Lucha de clases en la escuela pública (por Martín Caparrós) "Soy un producto de la escuela pública argentina y a veces, cuando me distraigo, me da orgullo; mi hijo también fue a la escuela pública y acaba de terminar su quinto año. Pero en las décadas que pasaron desde que empecé primer grado –inferior– nuestro sistema educativo cambió brutalmente. Cuando yo era chico sólo iban a colegios privados los garcas que querían educarse a fuerza de hostias y los raros que preferían hablar otros idiomas y los vagos que la escuela pública no soportaba más. Pero mis amigos y yo – hijos de la clásica clase media porteña sabíamos que el sistema de educación estatal era nuestro lugar: la escuela pública era la mejor, la primera opción. Ahora no: mis amigos dudan mucho antes de mandar a sus hijos a una escuela del Estado –y la mayoría no lo hace. La educación pública ya no es para todos, ni para el que la elige; es para quien no tiene más remedio. Tres de cada cuatro alumnos estatales pertenecen al tercio más pobre de la población. Entre el 20 por ciento más pobre, nueve de cada diez van a la escuela pública; entre el 20 por ciento más rico, uno de cada siete. Y la tendencia se acelera: en 1997 el 24 por ciento de los chicos acomodados iba a escuelas públicas; en 2006, según un informe del Centro de Estudios de Políticas Públicas, sólo el 15 por ciento. Las cifras precisan lo que ya sabemos: que los padres quieren mandar a sus hijos al privado. En la escuela sarmientina quedan los que no pueden: los más pobres. El fracaso de la educación pública es el efecto más espectacular del derrumbe del Estado argentino. Solía ser su estandarte: la forma más eficiente de producir esa relativa integración social que nos constituyó como país, en esas aulas donde, bajo los delantales blancos, las clases sociales se mezclaban por un rato y se formaban con las mismas consignas, las posibilidades brevemente emparejadas. La educación pública servía para equilibrar, para integrar, para “redistribuir” –y para producir un país más educado, con mejores posibilidades en todos los terrenos. Ahora parece como si no importara. Y, de hecho, no les importa a los que manejan el Estado: hace mucho que mandan a sus chicos a colegios privados. Es una característica de muchos estados actuales –sus dirigentes no se incluyen en ellos, no usan sus escuelas y hospitales, no le pagan impuestos, no respetan sus leyes–y es curiosa: ¿quién se imagina al gerente de la cocacola pidiéndose una pepsi? Así que tengo una propuesta populista para encarar la cuestión educativa. Es una ley que habría que votar cuanto antes: “Queridos gobernantes, no todo pueden ser alegrías, ganancias extraordinarias, honores merecidos, gratitud popular. Los cargos deben tener alguna carga. Y ésta será modesta pero inflexible: se ordena, so pena de prisión y pedorreta pública, que todos los funcionarios del Estado –de un nivel equis para arriba– manden a sus hijos y nietos, sin excepción, a la escuela estatal más cercana”. Es posible que, entonces, la educación pública mejore seriamente. Así estamos, en la lucha de clases. La lectura de esta nota, más el conocimiento de un anteproyecto de ley impulsado por padres rionegrinos en 2002, proponiendo lo mismo; y un proyecto del senador brasileño Cristiam Buarque -ex ministro de Educación del gobierno de Lula-, con similar proposición en el país hermano, fortalecieron la sensación de que no era una idea tan absurda. La "ingenuidad" sumada de muchos puede transformarse en una decisiva manera de instalar el tema y llegar a que se debata seriamente. Si estás de acuerdo, reenviá este mensaje para que se propague y el mail grite hasta que nos escuchen." -- Marcos Libre (podes emplearme con cualquier fin, estudiarme, copiarme y mejorarme, siempre y cuando siga siendo libre) ........................................ Banda: http://libraabedul.wordpress.com/
(Lucha de clases en la escuela pública
"Soy un producto de la escuela pública argentina y a veces, cuando me distraigo, me da orgullo
Pero en las décadas que pasaron desde que empecé primer grado –inferior– nuestro sistema educativo cambió brutalmente.
Cuando yo era chico sólo iban a colegios privados
los raros que preferían hablar otros idiomas y los vagos que la escuela pública no soportaba más.
Ahora no: mis amigos dudan mucho antes de mandar a sus hijos a una escuela del Estado –y la mayoría no lo hace.
La educación pública ya no es para todos, ni para el que la elige; es para quien no tiene más remedio. Tres de cada cuatro alumnos estatales pertenecen al tercio más pobre de la población. Entre el 20 por ciento más pobre, nueve de cada diez van a la escuela pública; entre el 20 por ciento más rico, uno de cada siete. Y la tendencia se acelera: en 1997 el 24 por ciento de los chicos acomodados iba a escuelas públicas; en 2006, según un informe del Centro de Estudios de Políticas Públicas, sólo el 15 por ciento. Las cifras precisan lo que ya sabemos: que los padres quieren mandar a sus hijos al privado. En la escuela sarmientina quedan los que no pueden: los más pobres.
muy forzada la dicotomia que se plantea no todas las escuelas privadas son iguales las hay laicas, religiosas, agricolas, uf por otra parte algunas reciben subsidios, y otras no tambien difieren en su "target" algunas reciben alumnos de clase alta, otras alumnos de clase media e incluso media-baja tambien difieren en si son de simple o doble jornada por mencionar algunas cuestiones asi al pasar ademas de que la escuela sarmientina mata la creatividad (y eso es algo para mejorar)
El fracaso de la educación pública es el efecto más espectacular del derrumbe del Estado argentino. Solía ser su estandarte: la forma más eficiente de producir esa relativa integración social que nos constituyó como país, en esas aulas donde, bajo los delantales blancos, las clases sociales se mezclaban por un rato y se formaban con las mismas consignas, las posibilidades brevemente emparejadas.
La educación pública servía para equilibrar, para integrar, para “redistribuir” –y para producir un país más educado, con mejores posibilidades en todos los terrenos. Ahora parece como si no importara. Y, de hecho, no les importa a los que manejan el Estado: hace mucho que mandan a sus chicos a colegios privados. Es una característica de muchos estados actuales –sus dirigentes no se incluyen en ellos, no usan sus escuelas y hospitales, no le pagan impuestos, no respetan sus leyes–y es curiosa: ¿quién se imagina al gerente de la cocacola pidiéndose una pepsi?
nadie, ni siquiera el mismo, lo echarian a la mierda
Así que tengo una propuesta populista para encarar la cuestión educativa. Es una ley que habría que votar cuanto antes:
por supuesto que hay que debatirla el tiempo que sea nesario
“Queridos gobernantes, no todo pueden ser alegrías, ganancias extraordinarias, honores merecidos, gratitud popular. Los cargos deben tener alguna carga. Y ésta será modesta pero inflexible: se ordena, so pena de prisión y pedorreta pública, que todos los funcionarios del Estado –de un nivel equis para arriba– manden a sus hijos y nietos, sin excepción, a la escuela estatal más cercana”. Es posible que, entonces, la educación pública mejore seriamente. Así estamos, en la lucha de clases.
La lectura de esta nota, más el conocimiento de un anteproyecto de ley impulsado por padres rionegrinos en 2002, proponiendo lo mismo; y un proyecto del senador brasileño Cristiam Buarque -ex ministro de Educación del gobierno de Lula-, con similar proposición en el país hermano, fortalecieron la sensación de que no era una idea tan absurda. La "ingenuidad" sumada de muchos puede transformarse en una decisiva manera de instalar el tema y llegar a que se debata seriamente.
Si estás de acuerdo, reenviá este mensaje para que se propague y el mail grite hasta que nos escuchen."
como ven ahi arriba, estaria casi de acuerdo (y casi en desacuerdo :P) puedo reenviar lo que estoy de acuerdo con que licencia se distribuye este texto? aclaralo -- Gerardo Díaz email: [email protected] blog: http://QueHacemosConLasPilas.WordPress.com
2009/11/4 Gerardo Diaz <[email protected]>:
muy forzada la dicotomia que se plantea no todas las escuelas privadas son iguales
¿Vos lees antes de contestar? En ningún lado dice o sugiere que las privadas son iguales. Habla de la demografia de quienes van a las escuelas (publicas y privadas). Que antes las privadas eran para la elite y/o burros y la mayoria iba a la publica. Hoy hasta los pobres que pueden mandan los hijos a la escuela privada. Hay muchas y no son iguales. Ademas, no es lo mismo una escuela publica en el conurbano que en un pueblo o ciudad del interior.
con que licencia se distribuye este texto?
Es un articulo que salio en Critica, asi que es licencia privativa.
On Wednesday 04 November 2009 13:19:09 Sebastian Bassi wrote:
2009/11/4 Gerardo Diaz <[email protected]>:
muy forzada la dicotomia que se plantea no todas las escuelas privadas son iguales
¿Vos lees antes de contestar? En ningún lado dice o sugiere que las privadas son iguales. Habla de la demografia de quienes van a las escuelas (publicas y privadas). Que antes las privadas eran para la elite y/o burros y la mayoria iba a la publica. Hoy hasta los pobres que pueden mandan los hijos a la escuela privada. Hay muchas y no son iguales. Ademas, no es lo mismo una escuela publica en el conurbano que en un pueblo o ciudad del interior.
con que licencia se distribuye este texto?
Es un articulo que salio en Critica, asi que es licencia privativa.
con el detalle de que Caparrón invitó a difundirlo por mail -- Marcos Guglielmetti - www.musix.org.ar Software Libre para Artistas "Al cabo de los años he observado que la belleza, como la felicidad, es frecuente. No pasa un día en que no estemos, un instante, en el paraíso." Jorge Luis Borges http://www.proverbia.net/citasautor.asp?autor=107............................................... Blog personal: www.marcospcmusica.wordpress.com
2009/11/4 Gerardo Diaz <[email protected]>:
muy forzada la dicotomia que se plantea no todas las escuelas privadas son iguales
Ademas, no es lo mismo una escuela publica en el conurbano que en un pueblo o ciudad del interior.
es cierto, las escuelas privadas no son iguales, las publicas tampoco
con que licencia se distribuye este texto?
Es un articulo que salio en Critica, asi que es licencia privativa.
con el detalle de que Caparrón invitó a difundirlo por mail
-- Marcos Guglielmetti - www.musix.org.ar Software Libre para Artistas
"Al cabo de los años he observado que la belleza, como la felicidad, es frecuente. No pasa un día en que no estemos, un instante, en el paraíso."
Jorge Luis Borges
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El día 4 de noviembre de 2009 14:02, Gerardo Diaz <[email protected]> escribió:
ademas de que la escuela sarmientina mata la creatividad (y eso es algo para mejorar)
Bajo casi el mismo argumento te puedo decir que la escuela privada, al ser en un 90% de los casos de nicho (religiosa, elitista, rural, etc.) tiende a pronunciar la diferencia de clases y matar la solidaridad y la sensacion de realidad que se recibe en una escuela publica. De todas maneras, jamas me conectaria con un establecimiento educativo privado. Es una especie de mito eso de que los chicos salen de ahi bien preparados y que los de la publica no. Se basa en eso que dicen de que en la publica los chicos inteligentes no reciben atencion especial, etc. ¿Quien dijo que en la privada si? Es muy dificil para un profesor llevar una clase con 3 que sobresalen y 27 que van al ritmo normal. Los que sobresalen deberian estar acompañados por actividades extracurriculares, sus padres y grupos de pares que los contengan durante los primeros años de su vida (donde ser "mas inteligente que el resto" es un estigma que les dificulta la escuela, tanto publica como privada). Y ni hablemos de la salud privada, totalmente decadente. No niego que el sistema educativo este en crisis, pero la solucion no es ni de lejos abandonarlo, es seguir dandole apoyo. Yo me pregunto, de todos esos padres que se rasgan las vestiduras y mandan a sus chicos a la privada porque en la publica esta todo mal...cuantos de esos estan dispuestos a poner la misma plata que ponen en una escuelita con nombre de santo en la cooperadora de una escuela publica? Ah, ninguno? Porque la segunda es gratis? Pero si podes pagar...una ayudita pa' los pibe' que quieren aprender no da?
ademas de que la escuela sarmientina mata la creatividad (y eso es algo para mejorar)
Bajo casi el mismo argumento te puedo decir que la escuela privada, al ser en un 90% de los casos de nicho (religiosa, elitista, rural, etc.) tiende a pronunciar la diferencia de clases y matar la solidaridad y la sensacion de realidad que se recibe en una escuela publica.
si y? que tiene que ver? una cosa es la necesidad de contar con una escuela publica que funcione de verdad y otra muy distinta seria la necedad de retomar la escuela publica quebrantadora de voluntades y destructora del pensamiento creativo individual nadie habla de abandonar la escuela publica a su suerte sino de todo lo contrario, de mejorarla y adecuarla a los tiempos que corren, las necesidades actuales necesitamos gente pensante y creativa http://opinatealgo.wordpress.com/2009/03/18/las-escuelas-%C2%BFmatan-la-crea... -- Gerardo Díaz email: [email protected] blog: http://QueHacemosConLasPilas.WordPress.com
El día 4 de noviembre de 2009 15:04, Gerardo Diaz <[email protected]> escribió:
si y? que tiene que ver? una cosa es la necesidad de contar con una escuela publica que funcione de verdad y otra muy distinta seria la necedad de retomar la escuela publica quebrantadora de voluntades y destructora del pensamiento creativo individual
¿En serio crees eso? ¿Te parece que los productores de robots, quebrantadores de voluntad y destructores de pensamiento individual son los de la escuela publica? Que raro, a mi que siempre me parecio que los que tenian el cerebro re lavado eran los de las privadas, quienes generalmente solo tienen amor por si mismo, quienes no son capaces de tener un poquito de empatia, quienes ademas creen que lo saben todo y que son mejores que esos pobretones que salen de la publica. No ves ninguna relacion entre que los que luchan o abogan por la eduacacion, salud y conocimiento libre y publico contra cualquier traba que imponga el Estado o el sistema son hijos del mismo sistema publico y los que se quedan sentaditos total a ellos no les toca y de todas maneras de tocarles algo pueden pagar para salir y no tienen ni una gota de vision de futuro son los hijos de la enseñanza privada?
2009/11/4 Fernando Marcelo <[email protected]>:
De todas maneras, jamas me conectaria con un establecimiento educativo privado. Es una especie de mito eso de que los chicos salen de ahi bien preparados y que los de la publica no. Se basa en eso que dicen de que en la publica los chicos inteligentes no reciben atencion especial, etc. ¿Quien dijo que en la privada si? Es muy dificil para un profesor llevar una clase con 3 que sobresalen y 27 que van al ritmo normal. Los que sobresalen deberian estar acompañados por
Hay de todo. Hay privadas donde el maximo por aula es de 15 chicos, que si o si tendrán mas atención de una donde van 40 (sea pública o privada). Ademas en las privadas de 15 chicos por aula suelen ser mas caras y por ende ya hay una pre-selección, suelen ser hijos de padres instruidos que pueden tener mas tiempo y mas capacidad para ayudar a sus hijos. Y sobre todo, en la privada es irrefutable que tienen mas dias de clase. Yo estudié en la pública y no me puedo quejar, yo llevaria a mi hijo a una escuela pública porque como descreo de la educación en general, me dá lo mismo, pero lo llevo a una privada (vivo en Bernal, Quilmes) porque mi esposa tiene miedo que en la pública lo fajen, se contagie alguna zoonosis, que no tenga clases (eso me consta, vivo a 2 cuadras de una escuela y está cerrada varios dias), que adquiera malos hábitos, que salga semianalfabeto como muchos chicos que ella dá clases en la universidad y vé como vienen preparados, etc.
Y ni hablemos de la salud privada, totalmente decadente.
Nosotros tenemos Medicus y no nos podemos quejar, la cobertura de salud es excelente y el trato con los administrativos es muy bueno, no tan bueno como Docthos/SMG donde era tan bueno que nunca tratabas con administrativos.
chicos a la privada porque en la publica esta todo mal...cuantos de esos estan dispuestos a poner la misma plata que ponen en una escuelita con nombre de santo en la cooperadora de una escuela publica? Ah, ninguno? Porque la segunda es gratis? Pero si podes
En la escuela privada la plata la admistra gente con experiencia en administrar plata, en la publica la cooperadora suele ser manejada por alguna madre fácil de dominar por la directora para que ponga el gancho cuando haga falta. Se porque lo digo.
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El día 4 de noviembre de 2009 16:28, Sebastian Bassi <[email protected]> escribió:
Yo estudié en la pública y no me puedo quejar, yo llevaria a mi hijo a una escuela pública porque como descreo de la educación en general, me dá lo mismo, pero lo llevo a una privada (vivo en Bernal, Quilmes) porque mi esposa tiene miedo que en la pública lo fajen, se contagie alguna zoonosis, que no tenga clases (eso me consta, vivo a 2 cuadras de una escuela y está cerrada varios dias), que adquiera malos hábitos, que salga semianalfabeto como muchos chicos que ella dá clases en la universidad y vé como vienen preparados, etc.
Bueno, contra lo que una persona crea, de manera prejuiciosa (sin animos de ofender, ojo, todos tenemos ciertos prejuicios y solo nosotros sabemos porque los cargamos) no se puede hacer nada. Yo fui a una publica y no me contagie de nada, me agarre a piñas dos veces en toda mi estadia. lo de la cantidad de clases, como dijiste, es irrefutable. Contra el analfabetismo yo culpo a los padres y punto. Tengo amigos muy hijos de profesionales que no pasaron el ingreso a Ingenieria, y amigos con padres laburantes que entraron de una y hoy tienen promedio 8-9. Si te inculcaron estudiar y te acompañaron, tenes la mitad del asunto resuelto. Tambien lo veo en la facultad, los que vienen de publicas tienen mas claras las cosas que los de privado (y cuando digo privados hablo de escuelas de verdad, de pendejos con mucha guita). Igual cada uno parece tener sus vivencias. Mi tia es maestra de primario publico y manda a los hijos a un privado carisimo (!) y padres profesionales de amigos los mandaron siempre a los publicos (tambien en salud).
Y ni hablemos de la salud privada, totalmente decadente.
Nosotros tenemos Medicus y no nos podemos quejar, la cobertura de salud es excelente y el trato con los administrativos es muy bueno, no tan bueno como Docthos/SMG donde era tan bueno que nunca tratabas con administrativos.
Yo tuve muchas pesimas experiencias con la salud privada. De hecho, estoy un poco interiorizado del ambiente de salud y los medicos de un privado (en casi todos los casos, reitero, CASI) no tienen ni de lejos la misma experiencia que uno de un publico. Ademas, yo tambien tengo mis prejuicios :-D, no confio en nadie que venda salud o educacion, nadie que haga ninguna de esas dos cosas por plata. Lo de la guita no puedo discutirtelo porque no se nada de manejo de fondos. Si lo que decis es cierto entonces probaria que las cooperadoras son un fiasco y un imposible dada la naturaleza humana y seria muy triste entonces.
Mme parece muy buena medida, a mí me da mucha pena ver cómo se está destruyendo la escuela pública, entre el abandono por parte del Estado y las formas de luchas docentes que se lo pasan de paro en paro Estaría genial que tuvieran que mandar sus hijos y nietos a la escuela pública, y que se hicieran preferentemente por sorteo los ingresos, así no hay nuevas diferencias por acomodo en tal o cual escuela Para mí fue un orgullo ir a la escuela pública, fui un solo año a escuela religiosa (por razones de cupo y cercanía) y huí despavorida por las injusticias y los favoritismos Mis hijos también fueron a la pública, pero mis nietitos ya no, salvo algunas contadas excepciones, como la escuela anexa de la universidad por ejemplo donde si no salen sorteados no pueden entrar, en general la educación es terrible y los chicos tienen muy pocas clases, es una pena Voy a reenviar el mail a todos los que pueda, no hay que perder las esperanzas, dicen que al tocar fondo viene el rebote, por lo pronto hay algo bueno con el gobierno actual, el canal Encuentro El 4 de noviembre de 2009 11:58, Marcos Guglielmetti <[email protected]>escribió:
(Lucha de clases en la escuela pública (por Martín Caparrós)
"Soy un producto de la escuela pública argentina y a veces, cuando me distraigo, me da orgullo; mi hijo también fue a la escuela pública y acaba de terminar su quinto año. Pero en las décadas que pasaron desde que empecé primer grado –inferior– nuestro sistema educativo cambió brutalmente.
Cuando yo era chico sólo iban a colegios privados los garcas que querían educarse a fuerza de hostias y los raros que preferían hablar otros idiomas y los vagos que la escuela pública no soportaba más. Pero mis amigos y yo – hijos de la clásica clase media porteña sabíamos que el sistema de educación estatal era nuestro lugar: la escuela pública era la mejor, la primera opción.
Ahora no: mis amigos dudan mucho antes de mandar a sus hijos a una escuela del Estado –y la mayoría no lo hace.
La educación pública ya no es para todos, ni para el que la elige; es para quien no tiene más remedio. Tres de cada cuatro alumnos estatales pertenecen al tercio más pobre de la población. Entre el 20 por ciento más pobre, nueve de cada diez van a la escuela pública; entre el 20 por ciento más rico, uno de cada siete. Y la tendencia se acelera: en 1997 el 24 por ciento de los chicos acomodados iba a escuelas públicas; en 2006, según un informe del Centro de Estudios de Políticas Públicas, sólo el 15 por ciento. Las cifras precisan lo que ya sabemos: que los padres quieren mandar a sus hijos al privado. En la escuela sarmientina quedan los que no pueden: los más pobres.
El fracaso de la educación pública es el efecto más espectacular del derrumbe del Estado argentino. Solía ser su estandarte: la forma más eficiente de producir esa relativa integración social que nos constituyó como país, en esas aulas donde, bajo los delantales blancos, las clases sociales se mezclaban por un rato y se formaban con las mismas consignas, las posibilidades brevemente emparejadas.
La educación pública servía para equilibrar, para integrar, para “redistribuir” –y para producir un país más educado, con mejores posibilidades en todos los terrenos. Ahora parece como si no importara. Y, de hecho, no les importa a los que manejan el Estado: hace mucho que mandan a sus chicos a colegios privados. Es una característica de muchos estados actuales –sus dirigentes no se incluyen en ellos, no usan sus escuelas y hospitales, no le pagan impuestos, no respetan sus leyes–y es curiosa: ¿quién se imagina al gerente de la cocacola pidiéndose una pepsi?
Así que tengo una propuesta populista para encarar la cuestión educativa. Es una ley que habría que votar cuanto antes: “Queridos gobernantes, no todo pueden ser alegrías, ganancias extraordinarias, honores merecidos, gratitud popular. Los cargos deben tener alguna carga. Y ésta será modesta pero inflexible: se ordena, so pena de prisión y pedorreta pública, que todos los funcionarios del Estado –de un nivel equis para arriba– manden a sus hijos y nietos, sin excepción, a la escuela estatal más cercana”. Es posible que, entonces, la educación pública mejore seriamente. Así estamos, en la lucha de clases.
La lectura de esta nota, más el conocimiento de un anteproyecto de ley impulsado por padres rionegrinos en 2002, proponiendo lo mismo; y un proyecto del senador brasileño Cristiam Buarque -ex ministro de Educación del gobierno de Lula-, con similar proposición en el país hermano, fortalecieron la sensación de que no era una idea tan absurda. La "ingenuidad" sumada de muchos puede transformarse en una decisiva manera de instalar el tema y llegar a que se debata seriamente.
Si estás de acuerdo, reenviá este mensaje para que se propague y el mail grite hasta que nos escuchen."
-- Marcos Libre (podes emplearme con cualquier fin, estudiarme, copiarme y mejorarme, siempre y cuando siga siendo libre)
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El newsletter de Cimientos habla de estas cosas: http://www.cimientos.org/archivos/ConstruyendoN44.pdf 2009/11/4 Diana Venturini <[email protected]>
Mme parece muy buena medida, a mí me da mucha pena ver cómo se está destruyendo la escuela pública, entre el abandono por parte del Estado y las formas de luchas docentes que se lo pasan de paro en paro
Estaría genial que tuvieran que mandar sus hijos y nietos a la escuela pública, y que se hicieran preferentemente por sorteo los ingresos, así no hay nuevas diferencias por acomodo en tal o cual escuela
Para mí fue un orgullo ir a la escuela pública, fui un solo año a escuela religiosa (por razones de cupo y cercanía) y huí despavorida por las injusticias y los favoritismos
Mis hijos también fueron a la pública, pero mis nietitos ya no, salvo algunas contadas excepciones, como la escuela anexa de la universidad por ejemplo donde si no salen sorteados no pueden entrar, en general la educación es terrible y los chicos tienen muy pocas clases, es una pena
Voy a reenviar el mail a todos los que pueda, no hay que perder las esperanzas, dicen que al tocar fondo viene el rebote, por lo pronto hay algo bueno con el gobierno actual, el canal Encuentro
El 4 de noviembre de 2009 11:58, Marcos Guglielmetti <[email protected]>escribió:
(Lucha de clases en la escuela pública (por Martín Caparrós)
"Soy un producto de la escuela pública argentina y a veces, cuando me distraigo, me da orgullo; mi hijo también fue a la escuela pública y acaba de terminar su quinto año. Pero en las décadas que pasaron desde que empecé primer grado –inferior– nuestro sistema educativo cambió brutalmente.
Cuando yo era chico sólo iban a colegios privados los garcas que querían educarse a fuerza de hostias y los raros que preferían hablar otros idiomas y los vagos que la escuela pública no soportaba más. Pero mis amigos y yo – hijos de la clásica clase media porteña sabíamos que el sistema de educación estatal era nuestro lugar: la escuela pública era la mejor, la primera opción.
Ahora no: mis amigos dudan mucho antes de mandar a sus hijos a una escuela del Estado –y la mayoría no lo hace.
La educación pública ya no es para todos, ni para el que la elige; es para quien no tiene más remedio. Tres de cada cuatro alumnos estatales pertenecen al tercio más pobre de la población. Entre el 20 por ciento más pobre, nueve de cada diez van a la escuela pública; entre el 20 por ciento más rico, uno de cada siete. Y la tendencia se acelera: en 1997 el 24 por ciento de los chicos acomodados iba a escuelas públicas; en 2006, según un informe del Centro de Estudios de Políticas Públicas, sólo el 15 por ciento. Las cifras precisan lo que ya sabemos: que los padres quieren mandar a sus hijos al privado. En la escuela sarmientina quedan los que no pueden: los más pobres.
El fracaso de la educación pública es el efecto más espectacular del derrumbe del Estado argentino. Solía ser su estandarte: la forma más eficiente de producir esa relativa integración social que nos constituyó como país, en esas aulas donde, bajo los delantales blancos, las clases sociales se mezclaban por un rato y se formaban con las mismas consignas, las posibilidades brevemente emparejadas.
La educación pública servía para equilibrar, para integrar, para “redistribuir” –y para producir un país más educado, con mejores posibilidades en todos los terrenos. Ahora parece como si no importara. Y, de hecho, no les importa a los que manejan el Estado: hace mucho que mandan a sus chicos a colegios privados. Es una característica de muchos estados actuales –sus dirigentes no se incluyen en ellos, no usan sus escuelas y hospitales, no le pagan impuestos, no respetan sus leyes–y es curiosa: ¿quién se imagina al gerente de la cocacola pidiéndose una pepsi?
Así que tengo una propuesta populista para encarar la cuestión educativa. Es una ley que habría que votar cuanto antes: “Queridos gobernantes, no todo pueden ser alegrías, ganancias extraordinarias, honores merecidos, gratitud popular. Los cargos deben tener alguna carga. Y ésta será modesta pero inflexible: se ordena, so pena de prisión y pedorreta pública, que todos los funcionarios del Estado –de un nivel equis para arriba– manden a sus hijos y nietos, sin excepción, a la escuela estatal más cercana”. Es posible que, entonces, la educación pública mejore seriamente. Así estamos, en la lucha de clases.
La lectura de esta nota, más el conocimiento de un anteproyecto de ley impulsado por padres rionegrinos en 2002, proponiendo lo mismo; y un proyecto del senador brasileño Cristiam Buarque -ex ministro de Educación del gobierno de Lula-, con similar proposición en el país hermano, fortalecieron la sensación de que no era una idea tan absurda. La "ingenuidad" sumada de muchos puede transformarse en una decisiva manera de instalar el tema y llegar a que se debata seriamente.
Si estás de acuerdo, reenviá este mensaje para que se propague y el mail grite hasta que nos escuchen."
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