El día 10 de enero de 2011 16:51, Pablo Manuel Rizzo <[email protected]> escribió:
2011/1/10 Diego Saravia <[email protected]>:
El día 10 de enero de 2011 12:11, Diego Saravia <[email protected]> escribió:
El día 10 de enero de 2011 10:33, Pablo Manuel Rizzo <[email protected]> escribió:
2011/1/10 Diego Saravia <[email protected]>:
animales domesticos?
y las galapagos? y el viaje del beagle?
Entendí que argumentaba otra cosa, igualmente me pareció incorrecta. Algo así como que Darwin aplica la teoría de la selección humana de animales domésticos a la naturaleza, y este científico dice que la naturaleza no hace ese tipo de selección. Da un ejemplo muy burdo: "si dos ciervos se pelean y un ciervo muere, lo que queda también es un ciervo" por lo tanto no habría selección para la naturaleza...
Qué?
Lo viste entero? Dura casi una hora...
los primeros minutos son una serie de consideraciones politicas sobre una teoria cientifica, y pocos relacionados con ella
Si, claro. Está lleno de falacias muy burdas, lo que me pareció interesante es que ya las había visto muchas de ellas separadas en distintos lugares, pero este hombre las usa todas en un rato y con mucha solvencia.
-- Pablo Manuel Rizzo ------------------------------- http://pablorizzo.com -------------------------------
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¿Darwin y el método científico? o TGECI 1. INTRODUCCIÓN Siempre ha habido autores que no han compartido la explicación de Darwin sobre las causas de la evolución, aunque no han conseguido formalizar una teoría alternativa a la misma capaz de desplazarla y, por otra parte, la manifestación expresa de esta postura conlleva de alguna manera, aunque cada vez menos, a una marginación profesional, y el riesgo de ser tachados de ser próximos a determinadas ideologías, que no tienen nada que ver con una postura científica o la contraria; sin duda, la realidad no va a cambiar por explicarse mejor de una u otra forma. Este riesgo lo sufrirá en mayor medida la TGECV, por citar como ejemplo recurrente la heredabilidad de la inteligencia. La razón de adentrarse en un tema tan sensible es la relación intuitiva existente entre evolución y evolución de la inteligencia y porque permite conseguir diversos modelos de evolución que puedan ser contrastados estadísticamente como lo ha sido el desarrollado a partir de las hipótesis de la TGECV para la evolución de la inteligencia. El estudio estadístico se encuentra incluido en el anexo del libro “Aspectos Cognitivos del Cerebro”. 2. CONTEXTO HISTÓRICO. La teoría darvinista considera como motor de la evolución la adaptación al medio ambiente derivado del efecto combinado de la selección natural y de las mutaciones aleatorias, a pesar de ser generalmente aceptada, ha planteado desde su inicio bastantes problemas desde el punto de vista científico. Antes de entrar a su enumeración, voy a analizar por qué se impuso a la teoría de Lamarck u otras de naturaleza similar y, posteriormente, comentaré las dificultades actuales para su rechazo o sustitución. En la segunda mitad del siglo XIX, el racionalismo humanista se había extendido en todos los ambientes científicos y se encontraba en pleno apogeo. Ya existían suficientes indicios de que la edad de la Tierra era mucho mayor de lo que se había pensado; hacia falta una teoría de carácter científico que encuadrase al ser humano en la historia del planeta. Por supuesto, la nueva teoría tenía que cumplir con una condición aparentemente científica, se tenía que alejar completa y radicalmente de las ideas religiosas que tanto habían obstaculizado el desarrollo científico de los últimos siglos. Los viejos problemas de Galileo y Miguel Servet no se habían olvidado por la comunidad científica; La teoría de Lamarck parecía muy lógica y razonable, pero adolecía de un problema, le estaba dando protagonismo a la vida fuera de la dimensión humana, había algo en el interior de las plantas y animales que evolucionaba de forma consciente y dirigida ante modificaciones medio ambientales. Por una parte, la poderosa influencia de las ideas religiosas, todavía hoy subsistente, no podía permitir perder el monopolio de la espiritualidad; y, por otra, la comunidad científica no se iba a pelear abiertamente con los poderes fácticos religiosos para desplazar la vida consciente e inteligente a una escala interna a los organismos vivos y diferente de ellos. Además, no había pruebas científicas de su existencia. En este caso, podríamos hablar de tesis, antítesis y síntesis, cualquier teoría que solucionase las contradicciones de la época, con un mínimo de rigor en sus planteamientos, sin lugar a dudas, triunfaría. En este contexto surgió la teoría darvinista, mostrando claramente los efectos de la evolución de las especies, desde el punto de vista científico no había ninguna duda razonable de que el hombre desciende del mono, y que sepamos, nadie lo ha puesto en duda fuera de un ámbito estrictamente religioso como es la Teoría Creacionista. De hecho hasta las confesiones religiosas predominantes no atacan directamente la teoría darvinista. Otro aspecto curioso es que el título de la obra de Darwin viene referido a la “evolución de las especies” y no a la “evolución de la vida” por lo que se evita el tener que definir la vida; esto no debe ser nada fácil, porque no se sabe muy bien si la existencia de la vida tiene carácter científico o más bien filosófico. No se trata de negar o disminuir la gran aportación de Darwin al pensamiento moderno en el sentido antropológico, sino de delimitar la extensión de su teoría y evitar que implicaciones erróneas o defectuosas tengan efectos negativos en el desarrollo actual de las sociedades. Conviene señalar que cualquier teoría sobre la evolución tiene innumerables consecuencias sobre el pensamiento filosófico y social, que impregna multitud de posicionamientos y actuaciones individuales; por ejemplo, diferentes aproximaciones a ciertos problemas de justicia social o a la eficiencia de un determinado un sistema educativo. 3. PROBLEMAS CON EL MÉTODO CIENTÍFICO. Los puntos débiles de esta teoría son numerosos y se encuentran interrelacionados; no obstante, voy a intentar indicarlos en orden de importancia desde una perspectiva metodológica aunque ello signifique mencionar algún tema repetidas veces por plantear problemas de diferente naturaleza: 1) La teoría darvinista de la selección natural intenta explicar la desaparición de modificaciones genéticas no óptimas por la falta o menor adaptación de los individuos al medio, pero no dice nada del origen de las modificaciones ni de los procesos en que se llevan a cabo. Implícitamente está negando o reduciendo a su más mínima expresión el propio concepto de evolución puesto que los nuevos seres se componen de la misma información genética que sus antecesores, con supuestas mutaciones que pueden tener un efecto tanto positivo como negativo. El proceso de la evolución no se sitúa en los cambios en la información genética sino en la desaparición de los cambios menos favorables. En su tiempo no existían conocimientos genéticos, pero se sabía que algo se transmitía de unas generaciones a otras. Asimismo, de forma indirecta se asume que donde no hay selección natural no hay evolución. 2) El argumento central de la selección natural o dicho de otra forma “lo que existe es porque ha sobrevivido o no ha desaparecido” es una tautología por lo que no hay forma humana de negarlo. La única crítica posible a esta argumentación es señalar la falta de rigor científico en la misma, puesto que la imposibilidad de refutación de una teoría científica no es una virtud sino un vicio. 3) El modelo, así configurado, sólo funciona a largo plazo en nuestra escala física, luego elimina la evolución a corto plazo y así surgen ideas como que el Homo Sapiens en sus momentos iniciales tenía prácticamente la misma capacidad intelectual que en la actualidad, estando completamente extendidas en nuestros días. Con ello, lo único que se consigue es agudizar artificialmente la problemática de los saltos evolutivos. 4) De forma implícita, la teoría darvinista está asumiendo la aleatoriedad de las modificaciones genéticas, de ahí el nombre generalmente usado de mutaciones; y negando la existencia de un verdadero motor de la evolución. Sin ninguna prueba científica al respecto y cuando la lógica parecía indicar lo contrario. 5) Obviamente Darwin no demostró científicamente la aleatoriedad en todos los casos de las variaciones en la información genética, tampoco se ha demostrado posteriormente, se ha tomado como un axioma. Bajo determinados supuestos, el método de evolución mediante modificaciones aleatorias puede ser aceptable; está demostrado que algunas bacterias producen bacterias diferentes en una pequeñísima proporción pero que permite que si cambian las condiciones medio ambientales, como la acidez del medio en que viven, sean éstas las que sobrevivan y tras numerosas generaciones sean las que compongan la nueva población de bacterias y, al mismo tiempo, produzcan una pequeñísima proporción de bacterias como las iniciales que, en su caso, volverían a permitir la supervivencia de la especie. Éste es el típico ejemplo que se utiliza para “demostrar” la teoría de Darwin, pero es un caso muy particular en el cual la descendencia se produce en cantidades gigantescas y las generaciones se producen a una velocidad también muy grande. Tampoco está completamente libre de críticas este ejemplo, pues las pretendidas modificaciones aleatorias no son modificaciones aleatorias de unas cuantas letras o unidades elementales de ADN, sino que bien podrían entenderse como modificaciones preestablecidas y generadas en una o varias partes del ADN que forman un conjunto eficaz, en cuanto a características distintas del nuevo ser, y preservando el código estructural en su integridad. Es decir, el hecho de utilizar ciertamente el mecanismo de la selección natural, no implica por sí mismo que no se utilicen otros mecanismos para generar la diversidad de la descendencia. Además, la selección natural no consigue eliminar a la variante supuestamente menos adaptada puesto que esta línea evolutiva se mantiene como expone el mismo ejemplo. 6) Ya en su día hubo críticas acerca de la falta de método científico de esta teoría, en concreto se la puede clasificar como teoría inductiva por partir de la observación de determinados hechos y sacar inferencias sobre la generalidad. El método inductivo es perfectamente válido pero la generalización que efectúa debe cumplir con ciertos requisitos. Uno de ellos es que cualquier ejemplo que no cumpla la teoría implica su refutación. A este respecto, podemos citar los siguientes casos: Los cambios genéticos que están consiguiendo las nuevas técnicas no tienen carácter aleatorio sino dirigido y, además, el mecanismo de la selección natural no está provocando la aparición de los nuevos seres como los presentes en la agricultura actual. Se podría discutir si estos cambios realizados por los humanos son naturales o no, pero hay que tener en cuenta que los humanos, salvo prueba en contrario, formamos parte de la naturaleza al igual que los virus. Suponiendo que el párrafo siguiente fuese admitido, no se podría alegar que los cambios que provocan los virus no son naturales. - Asimismo, conocemos que los virus hacen cambios en el ADN de las células invadidas para reproducirse a sí mismos. No sería de extrañar que puedan realizar otro tipo de cambios, por ejemplo con la finalidad de engañar al sistema inmunológico en el futuro; ni que alguna de estas modificaciones se transmita o que no se transmitan alguna de las reacciones del organismo en el ámbito genético como defensa ante estas agresiones. - Recientemente están apareciendo nuevos conocimientos de la evolución genética que contradicen abiertamente la teoría darvinista. 7) Esta teoría tiene, por otra parte, importantes carencias a la hora de explicar la realidad. Darwin intentó, sin éxito, darle un sentido más amplio que el de la pura especialización de ciertas tareas a la diferenciación sexual porque intuía que lo tenía que tener; pero su teoría no ofrece ninguna explicación, excepto la de que debe ser uno de los mejores métodos de evolución y por eso existe. Por supuesto, tampoco explica por qué la descendencia en animales superiores de individuos genéticamente muy próximos como el caso de hermanos no es viable o presenta graves deficiencias. 8) Otra carencia importante es la casi imposibilidad de producirse los denominados saltos evolutivos, es difícil argumentar lógicamente un cambio en la estructura básica del código genético a través de mutaciones. La única opción es recurrir otra vez al largo plazo, con la ventaja añadida de que cuando hablamos del largo plazo, automáticamente perdemos la noción temporal. Sin embargo, el propio concepto de salto evolutivo nos impide utilizar el largo plazo en términos evolutivos. 9) Otros aspectos relacionados con la diferenciación sexual y los saltos evolutivos, tratados con profundidad en el apartado sobre los objetivos de la evolución de la argumentación principal de la Teoría de la Evolución Condicionada de la Vida (TGECV – 1992), se encuentran totalmente ausentes de los planteamientos de Darwin. Ello tiene sentido por la diferencia temporal de ambas; pero tampoco la Teoría Neodarvinista ni la teoría Sintética dicen nada al respecto. Todo lo contrario, no existen. ¡La vida, desde la óptica científica, no tiene ningún objetivo ni sentido alguno! 4. CAMBIO DE MARCO TEÓRICO. A la vista de los puntos anteriores, deben existir razones poderosas para que la teoría de la selección natural se haya mantenido a lo largo de todo el siglo XX con pequeñas modificaciones conceptuales aportadas por la corriente denominada Neodarvinista y por la Teoría Sintética. De hecho, estas modificaciones suponen una mera actualización de la teoría darvinista en función de los descubrimientos científicos en la materia. Por ello, para la población en general, la teoría base generalmente sigue siendo la darvinista. Algunas de estas razones son similares a las que hicieron posible su aceptación. Si antes he comentado los requisitos formales de independencia de una teoría científica de cualquier planteamiento filosófico o religioso, en nuestros días este requisito se sigue manteniendo pero con una agravante, el refutar ahora la teoría darvinista supondría, en alguna medida, que no sólo el racionalismo de los siglos XVIII y XIX, sino toda la comunidad científica del siglo XX han cometido un grave error al aceptar en su seno una teoría tan débil. Una vez más los filósofos tienen su parte de razón y el método científico no es infalible; a lo que habría que añadir: ¡Y sobre todo si no se aplica correctamente! La novedad fundamental de la TGECV es la consideración de la evolución como un mecanismo interno de mejora de los seres vivos que se transmite a la descendencia y que, dada la complejidad de los aspectos involucrados, utiliza múltiples sistemas, métodos o procedimientos, configurándose para cada caso en función de sus condiciones particulares. Para un gran sector de la sociedad, la aceptación de la TGECV, o de cualquier otra teoría que suponga la existencia del mencionado mecanismo interno de mejora de los seres vivos, supondría un paso atrás. El reconocer científicamente que parece existir una evolución inteligente, dirigida desde el propio interior de los seres vivos, suena a una concepción religiosa de la vida, altera el hecho diferenciador del ser humano, y ataca el placentero egocentrismo de la especie humana, en otras palabras es totalmente inaceptable por principio. Sin embargo, recientes acontecimientos, han puesto de relieve incómodas evidencias para los darvinistas que en caso de verificarse supondrian la reformulación completa de la TGECV: * El hallazgo de un cráneo anómalo en México de 900 años de antiguedad El “Starchild Skull”, http://www.starchildproject.com/skull_overview.htm , merece un respeto por parte de la comunidad científica seria, escépticos incluídos, pues en este momento la investigación ha dado un giro de 180 grados, a la espera de los últimos resultados (Este mismo año 2009) que pueden ser reveladores. http://www.starchildproject.com/research.htm * La la teoría de Steven Hawking, reformulada por Michael Turner y 30 astrofísicos, que demuestra que la mezcla de elementos presentes en el universo necesarios para que se mantenga el equilibrio entre materia y antimateria, es fruto de una mente 10.000.000.000.000. de veces más inteligente que el ser humano, y que continuamente interviene en la reformulación de l universo. * El reciente hallazgo de señales de civilizaciones inteligentes procedentes del Espacio exterior, que recientemente ha Anunciado SETI. En palabras de Carl Sagan, de confirmarse la señal detectada por SETI, tendríamos que reformular completamente la TGCEV, y adaptarla hacia un modelo de Evolución Creacionista Condicionada e Intervenida o Alterada por inteligencias externas, modelo que disgusta increíblemente a los darvinistas. Otro gran sector de sociedad mantiene sus ideas religiosas, en consecuencia, los comentarios del párrafo anterior son igualmente aplicables; con las mismas palabras, es totalmente inaceptable por otro principio. Dicho de otra forma, la teoría de Darwin es una teoría muy conveniente socialmente hablando, teniendo un fuerte componente idealista dado que al negar la evolución a corto plazo no compromete la fijación en el ámbito genético de determinadas características relacionadas con la deseable igualdad de oportunidades. No hablemos ya de la inteligencia de la filosofía de la adaptación al medio ambiente. Cualquier sistema se sentiría orgulloso de descubrir o inventar un principio “científico” que dijera algo así como: “cualquier elemento que no se adapte a mí será eliminado por la naturaleza”, sólo faltaría decir naturaleza divina en lugar de naturaleza para ser perfecto en sí mismo. En aplicación de su propia filosofía, se han realizado esfuerzos para adaptar y mantener en vigor la esencia de la teoría. Sin embargo, las debilidades mencionadas en los puntos 1) a 5) anteriores prácticamente se mantienen, a pesar de que, con la introducción de la genética y los conocimientos derivados de otros avances de la ciencia, se puede hablar de evolución a corto plazo, aunque siempre en la escala microscópica. Estas actualizaciones se han llevado a cabo principalmente mediante, primero, la denominada corriente Neodarvinista y, después, la Teoría Sintética; aunque esta última intente distanciarse un poco más, a mi juicio, no lo consigue. Las actualizaciones han sido posibles en gran medida debido a que seguimos sin tener pruebas “contundentes y aplastantes” de la naturaleza no aleatoria de las modificaciones de la información genética (aunque para mí sea totalmente obvio hoy en día) y a que el término “selección natural” se lleva, en ocasiones, a una generalización casi absurda por su contenido tautológico. Por su parte, todo lo desconocido se ha venido considerando a priori aleatorio, incluso en contra de la lógica. También esta tendencia está disminuyendo o limitándose, a la vista de las explicaciones, basadas en la teoría del caos y las estructuras fractales, de hechos que parecían totalmente aleatorios con anterioridad (dicho sea de paso, lo contrario al famoso ejemplo de la mariposa). A pesar de la mayor comprensión de la diferenciación sexual en cuanto a su diferencia con la evolución en línea y en cuanto a la igualdad sexual en lo social desde un punto de vista científico, la falta de explicaciones satisfactorias de lo apuntado en los puntos 7) y 8) anteriores hace que, por vía metodológica, en los campos de la biología y de la genética se esté cuestionando cada vez más la esencia de la teoría darvinista. En cualquier caso, será difícilmente compatible con la teoría de la selección natural cualquier explicación racional de los hechos a que se refieren dichos puntos. 5. CONCLUSIÓN. No se puede negar la gran aportación de Darwin al pensamiento moderno en el sentido antropológico pero, en cuanto a la explicación de la evolución de la vida, yo creo que la teoría de la selección natural no solamente adolece de pruebas científicas consistentes sino que existen abundantes ejemplos donde no se cumple y, en puridad del método científico, se debería considerar cuestionable y debería reformularse y actualizarse incorporando los nuevos descubrimientos de la Exobiología, la Astrofísica, la Neurología y la Física Cuántica. Asimismo, las supuestas mutaciones de la información genética no son tan aleatorias a la vista de los últimos avances en biología sino que se producen en determinados sitios del ADN con mayor probabilidad que en otros. La Teoría de la Evolución Condicionada de la Vida (TGECV) se propuso ya como un modelo coherente de la evolución. Éste entiende que la selección natural es un método de evolución más, pero ni único, ni general, ni el más importante, y, desde un punto de vista conceptual, dicho método se produce en un momento posterior a los cambios en la información genética que conforman la verdadera evolución. Así mismo, la TGECV debe de nuevo reformularse, incorporando las evidencias incómodas, procedentes de los últimos hallazgos y avances científicos hacia la TGECI- (Condicionada e Intervenida). fuente: http://starviewer.wordpress.com/2009/06/08/%C2%BFdarwin-y-el-metodo-cientifi... Martin Uanini • Córdoba • Argentina Tel. 0351 155 99 44 96 [email protected] http://twitter.com/estudioplateado