[Solar-general] La Plata: 2do. Mindless & Innovation Trends elpróximo 11 de agosto

Marcos Guglielmetti marcospcmusica en gmail.com
Dom Jul 27 01:40:18 CEST 2008


El Domingo, 27 de Julio de 2008 06:03, Pablo Manuel Rizzo escribió:
 | 2008/7/25 Marcos Guglielmetti <marcospcmusica en gmail.com>:
 | > Lo que "no entiendo", es que clase de gente destina su vida a
 | > capitales de riesgo en vez de luchar por construir una sociedad
 | > altamente organizada basada en la cooperación mutua, la
 | > igualdad, la
 |
 | Son cosas que van paralelas, 

mmm... ¿en qué sentido? En un sentido de ética similar? En un sentido 
temporal?

En el tiempo, va paralela la lucha x una sociedad más justa y los 
capitales especulativos, sólo en el sentido de que estos últimos son 
la base para su propia autodestrucción del sistema en el cual se 
sustentan: el capitalismo (no es lo que persiguen, pero lo logran). 
Aportan financiamiento a una industria (la informática, por ejemplo) 
que produce bienes que sirven para destruir la injusticia y construir 
igualdad, tal como explica Moglen en esa charla. 
http://www.mastermagazine.info/articulo/13220.php [1]

O tal como pensaba Marx.

En un sentido ético, no van de la mano: la especulación financiera 
genera todo tipo de desajustes económicos (como la actual suba del 
precio de los alimentos y los alquileres) que dejan en la pobreza, la 
miseria y la guerra a millones de seres humanos. Ni por lejos es 
ético. Es cínico.

 | una cosa es invertir recursos en 
 | emprendimientos de alto riesgo, y otra cosa es si esos rescursos
 | los invirte un minúsculo grupo de capitalista o lo invierte un
 | gobierno socialista. 

Tampoco pienso que los gobiernos socialistas sean una solución al 
problema, sólo pienso que lo sean asambleas en las que 1 persona 1 
voto sea la regla, y eso no es socialismo, al menos no como lo 
conocemos.

 | O sea, en una sociedad como la que vos soñás, 
 | tambien habría que invertir en emprendimientos de alto riesgo,
 | porque como dice Diego, de mil hay uno que prospera, pero esos que
 | prosperan son los que marcan el avance de la ciencia o de la
 | tecnología.

Sueño con sociedades en las que vivo, existen grandes sectores de la 
actividad humana que no se sustentan por inversiones de capital de 
riesgo, que Menem, Cavallo y De La Rua + Martinez de Hoz y otros nos 
hayan acostumbrado a ver los capitales especulativos como algo 
positivo (o como la mejor forma económica [qué disparate!]), es una 
cosa que podés comprar o no.

Yo nunca lo compré.


 | La diferencia es que una inversión de de estas, hecha 
 | por un grupo de capitalistas, favorece la concentración de las
 | riquezas generadas en pocas manos, solo reparte una parte menor
 | (genera trabajo como dice Bubi) mientras que en la sociedad
 | socialista ideal que vos describis toda la riqueza se repartiría
 | con algún tipo de equidad más justa. 

Ponele, qué sé yo, no podemos saber cómo es algo que no existe, más 
vale ver lo que existe y expandirlo.

 | Pero vivimos en este sistema 
 | y hasta que lo cambiemos, ya estamos mejorando algo si las
 | inversiones se hacen en SL y no en sp. Favorezcamos eso y
 | estaremos más cerca de una sociedad mas justa.


Claro que sí: que inviertan en su desaparición, me parece muy 
positivo ;)


[1] http://www.mastermagazine.info/articulo/13220.php

extracto:

..."Revolución práctica, los amigos y colegas con quienes he estado 
trabajando durante los últimos 20 años lo han demostrado, la 
revolución práctica se basa en dos cosas: prueba de concepto y código 
funcionando.Es decir: hazlo primero y permite que las consecuencias 
de lo que se ha hecho se establezcan. La tecnología, a diferencia del 
flujo histórico hegeliano o marxista, la tecnología en sí es 
irreversible. La tecnología que tenemos es nuestra -no un sueño- nos 
pertenece: funciona, la usamos.

Tras ser puestas como las herramientas de nuestra liberación, ahora es 
nuestro privilegio usarlas para cambiar el mundo que nos rodea. Ese 
es nuestro especial rol en la larga historia de la lucha por la 
libertad de pensamiento. Las condiciones que produjeron esta inusual 
situación, una revolución basada, no en sueños acerca de lo que 
podría ser, sino en el reconocimiento de todas las implicaciones de 
lo que es: esta situación se la debemos al capitalismo industrial del 
siglo XX. Va a -deberá- quedar en la historia como algo que trabajó 
hábilmente en su propia destrucción.

Las herramientas que hemos adquirido por parte del sistema de 
propiedad industrial de la información arrojado por el siglo XX, 
estas herramientas son los instrumentos por medio de los cuales 
deshacemos la opresión y retornamos a nuestras comunidades, nuestros 
amores, nuestros amigos, nosotros mismos a la condición de liberación 
por la cual todos nosotros y nuestros antepasados han esperado tanto 
tiempo. La tecnología del siglo XX hace que nuestra liberación sea 
posible, porque la tecnología del siglo XX convierte lo sólido en 
aire digital. "Todo lo que era sólido", se dijo, "se desvanecerá." Y 
así lo hizo.

El siglo XX conoció la información como artefactos físicos, cosas, que 
cuestan dinero hacer, mover y vender. Más que en cualquier momento 
previo en la historia de los seres humanos, die Gedanken sind frei 
nicht (El Pensamiento es libre), por necesidad, porque las cosas 
tienen costo. Thomas Edison hizo posible que la música, que había 
sido durante toda la historia de los seres humanos un acto de 
comunión, una cosa inherentemente compartida, que la música se 
convirtiera en un producto, un objeto, una mercancía. Y de la 
mercantilización del arte creció la creencia de que el arte podría 
ser poseído (propietario). Lo cual tuvo sentido incluso cuando el 
arte fue metido en una fina pieza de lámina de estaño en un disco de 
plástico. Pero el arte ha vuelto a la esencia desde la cual proviene. 
Ha vuelto a ser lo que era en toda la historia de los seres humanos 
hasta Edison: se ha vuelto algo que debe ser compartido para existir.

La tecnología de fines del siglo XX revirtió las condiciones de poder 
desde las cuales había sido producida. Esta no es la primera vez que 
este sistema de producción social llamado capitalismo ha tenido ese 
efecto. Cuando escribí esa pequeña cosa llamada "El Manifiesto 
puntoComunista" ("The dotCommunist Manifesto") hace algún tiempo, lo 
estaba haciendo con el fin de demostrar que una forma de análisis 
social característica de quienes buscan la libertad en el siglo XIX 
podría merecer cierto reconocimiento en el siglo XXI. No como una 
cuestión de análisis político normativo, sino como un comentario 
sobre las realidades del hoy. La lucha de la burguesía tecnológica 
marcha cada vez más hacia un funcionamiento de tal manera en que 
socava sus propias condiciones de existencia: es una observación 
hecha por espectadores perspicaces hace ciento cuarenta años, y 
vivimos en el cumplimiento de su verdad. La propiedad ha luchado por 
reducir sus costos, para mantener los costos de hacer los productos 
básicos, con el fin de librarse a una mayor ganancia. Y al final, 
como tan astutamente fue observado en la década de 1860: "Todo lo que 
era sólido se ha desvanecido en el aire, y el aire y era algo que 
todos sabíamos que podíamos respirar libremente".

Y así nos encontramos confrontando un sistema de poder basado en las 
ideas de las relaciones de propiedad que la tecnología de los 
propietarios ya estaba haciendo obsoletas. No es posible para las 
organizaciones industriales hacer un mejor trabajo de distribución 
musical que el que puede hacer un niño de 12 años de edad. De ahí el 
mundo en el que la industria musical se enfrenta a los niños en las 
barricadas, intenta encarcelarlos, multarlos, controlarlos, y pierde. 
Lo mismo puede decirse de todas las otras formas de arte que nos dio 
el siglo XX que han sido liberadas por la misma tecnología que los 
controladores de artistas esperaron que controlaría más aún el arte. 
Esto, al igual que la adopción de la imprenta al final del siglo XV, 
constituye un momento en que los poderes de control han adoptado la 
tecnología que transforma sus condiciones de existencia, lo quieran o 
no. No lo desean, pero de todas formas les sucede. Y la tecnología 
que han liberado, al igual que la aprendiz de bruja, se encuentra 
abrumada por sus propias implicancias.

El movimiento del software libre, con el que he tenido alguna 
asociación, el movimiento del software libre es el principio del 
reconocimiento de las implicaciones de la tecnología. Un 
reconocimiento que no se basa en la idea, "yo podría escribir mejor 
software si pudiera compartirlo con otras personas," sino más bien, 
como el Sr Stallman lo dejó claro desde el principio, un 
reconocimiento político: La libertad es un bien en sí misma. Inhibir 
el compartir, prohibir a la gente enseñar lo que saben a los otros, y 
prohibir aprender lo que ellos quieran saber por sí mismos está 
mal.El movimiento del software libre no era un movimiento 
tecnológico; fue el rostro de la lucha por la libertad de pensamiento 
con un disfraz tecnológico. Tomó ventaja de la realidad tecnológica 
para lograr un control más profundo de las posibilidades políticas. Y 
hoy estamos aquí porque esas posibilidades políticas están 
inmersas."...

-- 
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