Hasta el momento, la entidad que preside Estela de Carlotto restituyó su
verdadera identidad a 89 hijos de desaparecidos durante la última dictadura
militar. (Télam)
Abuelas de Plaza de Mayo hasta el momento devolvió su
verdadera identidad a 89 hijos de desaparecidos durante la última dictadura
(1976-1983).
En un acto en la sede de la Cámara alta, el senador
oficialista Daniel Filmus destacó que impulsó la candidatura "en función de la
lucha por los derechos humanos de las Abuelas en los últimos 30
años".
"Para nosotras ya es un premio estar nominadas", señaló la
presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, quien consideró
que si la organización obtiene el Premio Nobel "será un honor para el país en su
conjunto".
Sin minimizar la postulación, Carlotto sostuvo que el "mayor
Nobel" que puede pretender el colectivo es "cada nieto" al que la organización
encuentra y restituye su identidad.
Las Abuelas "somos mujeres comunes
que salimos de la vida cotidiana porque nos tocaron lo más sagrado, que son los
hijos. Y si además nació un nieto, cuyo paradero desconocemos, eso nos da más
fuerzas para seguir caminando", afirmó.
En ese sentido, Daniel Filmus
valoró que la labor de las Abuelas fue "sistemática", con trabajo científico y
con "campañas de difusión" para incentivar a los jóvenes que tienen dudas sobre
sus orígenes a recurrir a la entidad humanitaria.
Además de Estela de
Carlotto y Filmus acudieron al acto el vicepresidente argentino, Julio Cobos,
representantes del Gobierno y de organismos de derechos humanos.
El país
ya cuenta con dos personalidades que se alzaron con el Premio Nobel de la Paz.
El último galardonado fue Adolfo Pérez Esquivel, quien lo recibió en 1980 por su
lucha en favor de los derechos humanos durante el último Gobierno de facto.
Pero el primer latinoamericano en alzarse con el máximo premio de la paz
fue el argentino Carlos Saavedra Lamas en 1936, por su papel de mediador en la
Guerra del Chaco.
Las Abuelas de Plaza de Mayo calculan que hay unos 500
hijos de desaparecidos que fueron robados a sus padres cuando estaban en
cautiverio durante la dictadura, que según estimaciones oficiales dejó 18.000
víctimas.