interesantes articulos sobre el enfrentamiento de los terratenientes al modelo de pais que votamos
El odio de estos días Por José Pablo Feinmann Uno de los mails que recibí durante estos días me pareció no sólo doloroso, sino revelador de un estado de espíritu que atraviesa la derechizada sociedad argentina de estos días. Esta derechización no tiene nada de extraño pues el mundo ha girado a la derecha y en los países ricos surgen el fascismo, el neonazismo, la violencia contra el diferente, la incapacidad del diálogo, el desprecio de la democracia. Estuve –por cuestiones literarias– unos quince días en Europa y la xenofobia, el racismo y la violencia que conllevan son moneda de todos los días. Todos piden que se expulse a los inmigrantes, que no se los deje entrar. Se levantan muros legales o muros reales, como el que levanta Bush contra los mexicanos. El mundo está entre la derecha occidental y el irracionalismo extremo del islamismo. Entre tanto, habían surgido algunos gobiernos tenuemente populistas en América latina, a los que se toleró durante un breve tiempo y sobre los cuales las embestidas son cada vez más feroces. Se trataría de quebrar algunas opciones de esos gobiernos: reemplazar el Mercosur por el ALCA, abjurar de todo gesto de intervencionismo estatal, eliminar cualquier intento de redistribución de la riqueza, concentrar definitivamente los medios de comunicación en el sistema comunicacional que establece hegemónicamente Estados Unidos (con matices, pero sin diferencias notables), desterrar todo lo que apeste a populismo. Si esto se hará democráticamente o no es difícil decirlo. A Chávez, entre la oposición política, los medios de comunicación y el apoyo de Estados Unidos, estuvieron por voltearlo. Lo que se nota en la Argentina es un factor que acaso (porque así es este país) se manifieste con más potencia que en cualquier otra parte: el odio. Sencilla, simplemente, poderosamente el odio. Si alguien pudo pintar: "Cristina vas a morir como Evita", todo es posible. Si a Cristina se le endilgan insultos del calibre más bajo, más obsceno y si, para peor, son las mujeres las que principalmente lo hacen, uno se pregunta: ¿qué pasa? Supongamos que el gobierno de Cristina Fernández no le cae bien a un sector de la población, pero: ¿es para tanto? ¿Es para injuriarlo más que a Menem, que a De la Rúa? Sabiendo (y aceptando en alguna medida) que a otros gobiernos, sobre todo al militar, no se les dijo nada de esto. Tomo un ejemplo. El cantante Ignacio Copani escribió una canción. Yo no conozco a Copani. Pero ése no es un problema de él, acaso sea un problema mío. Escucho música clásica desde joven y no he logrado moverme de ahí. Hay quienes intentan hacerme "entrar" en el rock, pero no lo logran. Lo siento. La cuestión es que Copani compuso una canción que lleva un título traslúcido. Se llama: "Cacerola de teflón". Debe tratarse de una crítica al sector social pro-agrario que se manifiesta en las calles con los utensilios que tiene en su cocina según su pertenencia en la escala social. Las cacerolas que tiene son de teflón. Copani canta su letra. Dice lo que tiene que decir y ahí empieza la invasión mediática. El "foro", en Internet, tiene un anonimato que facilita la agresión y hasta el insulto más soez. Facilita la expresión del odio. De este modo, Copani dice que, a raíz de su canción, recibió algunos mensajes afectuosos. Pero: "Pero he recibido también otro tipo de contactos llenos de reproches, cargados de odio, regados de violencia, intolerancia, agresión y con un espíritu inquisidor que no creí que anidara todavía en gente de mi comunidad. He sido amenazado, agraviado, insultado, difamado, calumniado y, peor aún, han sufrido ese tipo de atropello miembros de mi familia. No me refiero a los impunes foros de Internet sino a e-mails, cartas y llamados recibidos". ¿Qué pasa? ¿Dónde estamos viviendo? ¿Esta es la ciudad de Buenos Aires? ¿Esta es la capital cultural de América latina? ¿De dónde salió esta tropa de asalto, organizada, feroz, violenta al extremo de estar a las puertas de la agresión física? Sigue Copani: "Aquellos que piensan que la Sra. Presidenta de mi país me paga por verso, recital u opinión, simplemente están expresando su propia escala de valores y asumiendo que ellos mismos podrían torcer sus convicciones a un precio determinado. Yo no". Este es otro toque infaltable de este periodismo del odio. Afirma: todo aquel que se manifieste a favor de este gobierno lo hace por interés. En cambio, si "el campo" llena la Plaza ahí está la patria, la tierra, los valores centenarios, la clase rural que hizo la grandeza de la patria. Si la llena el Gobierno son todos gronchos traídos en los camiones de Moyano, o bandoleros de D'Elía, o desdichados que están ahí por un choripán. Y esto lo dicen periodistas con una trayectoria. Que de pronto se han erizado también de odio. Algunos de ellos cambiarán milagrosamente no bien el Gobierno arregle con sus patrones, con los grupos económicos para los que trabajan. La conversión ideológica del periodismo en los últimos tiempos ha sido vertiginosa. Incluso conozco mucha gente que lo detecta. "¿Viste? Fulano ahora ya no está en contra de Cristina". "Y claro: si la empresa para la que labura arregló con el Gobierno." Hay, sin embargo, un ingrediente genuino en este periodismo que acaso ni puedan variar, aunque el grupo mediático para el que trabajan les dé la contraorden: su antiperonismo. El odio gorila pocas veces penetró tanto en nuestra sociedad. Y peor aún: el odio a la generación del '70. Lo peor que se le puede decir a alguien es setentista. Y al matrimonio presidencial se les dice sin más "la pareja montonera", cuando jamás estuvieron en esa organización y no se ha discutido aún con claridad los dislates o no que ha cometido en nuestro país. Dice, en fin, Copani: "Nunca discuto una crítica, sea como sea y venga de quien venga. Pero en este caso no recibí opiniones sobre la conformación estética del tema, de su métrica, de sus rimas, de sus sonidos, de la destreza para ejecutarla, sino una violenta y censuradora mirada hacia el contenido de mis ideas y mi conducta, bien típico de tiempos de inquisición y dictaduras". Voy a citar ahora otro mail. Es de Hernán Nemi, que tiene 36 años, es profesor de Literatura en la Universidad de Morón, da clases en varios colegios secundarios y tiene un par de obras escritas para Teatro por la Identidad. (Esto lo torna muy sospechoso para la Argentina del odio y sus voceros comunicacionales. Porque la cosa también tiene este costado de destrucción fundamental: "¡Basta con esa cuestión de los derechos humanos! ¡Basta de juzgar a militares! ¡Basta de exhibir a Hebe de Bonafini en cada acto! ¡Ni a la Carlotto nos bancamos ya! ¡Eso terminó, es el pasado, hay que archivarlo!" O si no: "¡Hay que juzgar a los guerrilleros! ¿O no quedó alguno vivo?".) Suscribo todo lo que dice Nemi, de modo que citarlo es hablar y decir por su medio, que es impecable, y exhibe una prosa inusual: "Se critica a Cristina por autoritaria: ¿qué otro presidente hubiera soportado cien días con rutas cortadas, desabastecimiento y amenazas constantes sin disparar un solo tiro ni reprimir en ninguno de los cientos de cortes de caminos que hubo? Entre el 19 y 20 de diciembre de 2001 murieron 31 personas en la represión del gobierno de De la Rúa a las manifestaciones populares. El matrimonio 'montonero' tuvo la actitud más tolerante y democrática frente a las protestas de la ciudadanía que se recuerde en toda la historia argentina". Aquí sólo podríamos pulir la frase "toda la historia argentina". Hubo otros gobiernos con tolerancia de democrática. Es cierto que, en este caso, el llamado "campo" ha paralizado el país y su abastecimiento. Se trata, sin más, de un acto de subversión absoluto que deteriora por completo el funcionamiento del país. Y a los piqueteros se los quería colgar por cortar una calle. Sigue Hernán Nemi: "¿Es éticamente correcto que la clase media y alta de Buenos Aires salgan a golpear cacerolas por las retenciones del campo cuando jamás las golpearon por las flacas jubilaciones que cobran nuestros viejos ni por los chicos que tienen hambre, ni por los sueldos docentes, ni por la carpa docente, ni por la privatización vergonzosa de nuestras empresas en los '90?". Y también: "¿Tiene autoridad moral la Sociedad Rural de pedir más institucionalidad cuando apoyó a cuanto gobierno de facto hubo en la Argentina? ¿Este campo hoy indignado es el mismo que aplaudió a Menem a lo largo de la década del 90? Sí, es el mismo". Es siempre el mismo, Hernán: es el que recibió con atronadores aplausos a Juan Carlos Onganía cuando el dictador entró en el predio de la Sociedad Rural... ¡en carroza! El que abucheó a Alfonsín. El que respaldó a la patria financiera en el golpe de mercado. El que apoyó a Videla y negoció con Menem. Hoy, en esta Argentina del odio, es la clase heroica que representa los intereses de la patria. ¡Y con los periodistas progres a sus pies! Y, por fin, escribe Hernán: "Quienes piensan –legítimamente– que los ruralistas tienen razón, ¿por qué lo expresan a través de mails o comentarios tan agresivos, tan cargados de odio, tan faltos de argumentos racionales?, ¿qué nos pasa a los argentinos (y argentinas) que nos cuesta tanto bancarnos a una mujer como presidenta? Muchos de los adjetivos de esos mails –muchos de ellos enviados por mujeres– muestran el peor machismo: se la llama a Cristina 'puta', 'conchuda', 'turra', 'tilinga'... Y al mismo tiempo, los argumentos brillan por su ausencia". Es así, Hernán: pero eso de bancarse a una mujer como presidenta no nos pasa "a los argentinos", sino a ciertos argentinos. Y si hiciera otra política le tirarían flores. No es que no se bancan a una mujer, no se bancan una política. El poder, en este país, es pragmático. Si hacés lo que yo te digo, lo que yo necesito, lo que llena mis arcas, estoy con vos y sos hermoso. No lo olviden: si el establishment argentino se bancó a Menem, se puede bancar a Drácula. Al sólo costo de que Drácula haga lo que ellos quieren. "Cayeron las hipocresías: la Argentina es racista, conservadora y muy impiadosa" Por NICOLÁS CASULLO SOCIÓLOGO Con una enorme biblioteca de fondo y el escritorio tapado de libros, el prestigioso ensayista y sociólogo Nicolás Casullo subraya la idea de que a partir del conflicto del agro "reapareció la política" en las discusiones que se dan en la sociedad y que no hay posibilidad de consenso cuando existen dos posturas contrapuestas de país. Y explica que más allá de las retenciones, "empezó a discutirse la relación con el otro y las relaciones sociales" y "lo que uno es ideológicamente". –Pareciera que la clase política ha vuelto a discutir en términos de amigo-enemigo como en otras situaciones históricas, ¿cree que este modo de debatir también aparece en la sociedad? –Todo el neoliberalismo y las variables que imperaron en los 80 y 90 fueron de una altísima hipocresía. La Argentina es racista, conservadora y muy impiadosa. Lo que ahora aparece es la caída de ciertas variables hipócritas y se va hacia conflictos más importantes y decisivos sobre qué país democráticamente se quiere. Y en esa confrontación se va perfilando lo que podríamos llamar un espacio de derecha, que puede transformarse en un partido de masas y que tiene sus fuerzas, sus intelectuales, sus ideólogos, sus medios de comunicación. Estamos viviendo una suerte de sinceramiento del país. Eso significa una confrontación en muchos campos, sobre todo de aquéllos que hablan de diálogo pero que en realidad están malversando la palabra porque para esos sectores de la derecha, consenso, diálogo, pacificación y unidad es que se haga lo que ellos quieren. –Más allá de los sectores políticos organizados, también hay un pronunciamiento respecto del conflicto por parte del ciudadano común. –Eso es importante y positivo. Pero el argentino siempre tomó posición. Ahora, cuando aparece el conflicto fuerte, en un subte, en una esquina o en una conversación con el portero se toma posición. Es indudable que en democracias acotadas por el modelo republicano institucionalista la política es vacía y está muerta. Hoy, reapareció la política. –A partir del conflicto del campo, hay una sensación de irritabilidad en la calle que parece exceder la discusión por las retenciones, ¿a qué cree que responde ello? –Este conflicto disparó confrontaciones de clase, raciales, de la memoria, y reapareció el peronismo y el gorilismo de una manera muy fuerte, definiendo a las personas en términos viscerales. Empezó a discutirse la relación con el otro y las relaciones sociales. Salvo cuando la discusión es muy específica, no se discuten las retenciones sino lo que uno es ideológicamente. –¿Las viejas categorías como peronismo y gorilismo sirven para definirnos en el contexto político actual? –Yo pensaba que "el peronista" y "el gorila" estaban en una suerte de extinción mucho mayor de lo que en realidad están. A su vez, reaparecen porque es una forma muy cultural y argentina de leernos socialmente, de leer valores, conductas y costumbres. Y si bien es una historia vieja, permite entender el país. –¿Esta clase de polarizaciones es típica del "ser" argentino? –Se da en otras sociedades, pero en la Argentina a partir de la gran crisis del 2001 está más a la orden del día. Hay una profunda ideología antipolítica que derraman los medios de masas. Desde esa perspectiva, el conflicto aparece mucho más agudo y radical. –Con el conflicto del campo también han aparecido comentarios de lectores en los sitios web de los diarios con un alto grado de agresividad y es posible encontrar carteles en la vía pública con insultos al "otro", ¿cómo debería leerse esto? –El kirchnerimo tocó ciertos elementos que cayeron mal en un sector conservador de la sociedad. Tocó los 70, los derechos humanos, la no represión a la protesta popular y las variables de seguridad más cercanas a las posiciones a la centroizquierda. Por lo tanto, hay una reacción muy exagerada. –¿Piensa que este tipo de reacciones de los ciudadanos son algo pasajero, propio de la coyuntura actual, o que en realidad son la punta del iceberg de otras disputas más profundas? –Son parte de un debate más profundo que puede llegar a darse. Estamos en una coyuntura de metamorfosis y evidentemente los cacerolazos dan una idea de que hay un sector de la sociedad que quiere otra cosa. No hay que estigmatizar ni demonizar los cacerolazos, tampoco pensar ingenuamente que son producto de una espontaneidad absoluta. –¿De qué modo los medios influyen en los debates que hay a nivel social? –Los más concentrados, sobre todo de televisión y radio, han cumplido el papel de plantear la agenda de la derecha. Omiten lo que tienen que omitir y resaltan lo que pretenden resaltar. En ese sentido, han actuado como una suerte de neopartido de derecha. En un 90% hubo un bloque entre la protesta del agro y los medios diría que casi obsceno. Ahora aparecen pidiendo policías con estas cuatro o cinco carpas cuando estos mismos movileros y conductores se pasaron tres meses asistiendo a los cortes de ruta y nunca dijeron nada. BRASIL: NUESTRA BATALLA SE LIBRA EN ARGENTINA Si Cristina ganara esta batalla, abrirá un camino para latinoamericanos y africanos. Por Luiz Carlos Bresser-Pereira Folha de S.Paulo, 16.6.2008 Bresser-Pereira: -Las retenciones móviles a las exportaciones existentes en la Argentina son el secreto que se esconde detrás del 8,8% de crecimiento entre 2003 y 2007. El gobierno argentino está enfrentando hace tres meses una batalla decisiva no sólo para su propio desarrollo económico sino también para el de todos los países latinoamericanos que aún no comprenden que no neutralizar la enfermedad holandesa (revaluación súbita de la moneda nacional) es el más serio obstáculo económico que enfrenta. Las retenciones móviles a las exportaciones existentes en la Argentina son el secreto que se esconde detrás del 8,8% de crecimiento entre 2003 y 2007. El esquema de retenciones doblemente variable -entre commodities y conforme a la variación del precio internacional del bien- traslada la curva de oferta de esos bienes hacia arriba en proporción a la gravedad de la revaluación súbita de la moneda nacional que ese bien causa. Se vuelve así no lucrativa la exportación del bien a una tasa de cambio menor, lo que impide del lado de la oferta, que esa tasa se aprecie. Al impedir la sobrevaluación del peso, el gobierno argentino garantiza, por un lado, la ganancia de los agricultores y, por el otro, la demanda agregada para inversiones volcadas a la producción de bienes comercializables (que pueden ser exportados o importados) y así la economía crece aceleradamente. Los agricultores argentinos, victima de una ilusión, rechazan el aumento de la retención sobre la soja al 44% pensando que los que pagan son ellos. No es así. A no ser que los cálculos del gobierno estén equivocados, eso es solo aparentemente cierto. Si el gobierno eliminase las retenciones de ese y el resto de los bienes que dan origen a la enfermedad holandesa, el mercado provocará la apreciación del tipo de cambio en la proporción exacta de la retención eliminada y el agricultor no ganará nada, lo que recibe quedará igual a lo que tenía con la retención. Ganarán en el corto plazo los consumidores argentinos, cuyos salarios reales crecerán, pero perderá toda la economía argentina, que volverá a crecer a tasas modestas y quedará a merced de una crisis de la balanza de pagos. Y si el gobierno argentino hubiese creado un fondo de estabilización para los precios agrícolas con parte de los recursos de la retención, su eliminación o reducción causaría pérdidas a los propios agricultores que volverían, otra vez, a quedar sujetos a las variaciones de los precios internacionales de las commodities. Entonces, lo racional, desde el punto de vista económico, era luchar por ese fondo de compensación (no por la reducción de la retención). Su lucha actual solo tendría sentido si todas las demás retenciones se mantuviesen y en consecuencia el tipo de cambio no se apreciase, pero, en ese caso, estaríamos frente a un caso clásico de oportunismo o de comportamiento "free rider". Si el gobierno de Cristina Kirchner venciere en esta batalla, no solo estará defendiendo el interés nacional de la Argentina. También estará abriendo un camino para que los países latinoamericanos y africanos comiencen a reconocer racionalmente la existencia de esa terrible falla del mercado (la enfermedad holandesa) y a neutralizarla. Una falla que tiene consecuencias diferentes dependiendo de: 1.- Si el país todavía no se industrializó pero se darán las condiciones para eso una vez que neutralice la enfermedad (es el caso de los países productores de petróleo) 2.- Si el país ya se industrializó pero dejó de neutralizar la enfermedad (es el caso de Brasil y la Argentina) En el primer caso el país no se industrializa y en el segundo entra en proceso de desindustrialización. LCB-O/* Traducción colectiva de los participantes de homo-economicus.blogspot.com Edición original en http://www.bresserpereira.org.br/view.asp?cod=2730 Argentina: la mirada mapuche sobre el conflicto del "campo" que no es la tierra Queremos manifestar nuestra mirada, nuestra postura a la sociedad toldense y tambien explicar a nuestros lagmen, hermanos/as que aun no se reconocen como mapuches, cuál es el pensamiento de nuestros Antiguos, cuál es nuestra creencia sobre la tierra- territorio. Nosotros vivimos en este espacio territorial, como parte de todas las vidas que existen en este planeta. No ejercemos sobre ellas, sobre la tierra, el espacio azul, sobre las aguas, sobre los vientos, sobre el fuego, dominación. Convivimos en una relación de reciprocidad en igualdad en jerarquía de valor. NO explotamos los recursos naturales, porque seria explotar a nuestra propia madre. La tierra y el territorio no es un bien de cambio ni de uso. De ella comemos, de ella nos curamos, de ellos vivimos. Hace menos de 10 años nos estamos enfermando con el uso de glifosato, la tierra se está empobreciendo, lastimando, las especies medicinales han muerto, más de 150 especies de plantas medicinales han muerto por su uso. La diversidad biológica está en riesgo y así nuestra vida. Nos manifestamos en contra de la lógica mezquina y avara de los chacareros y estancieros. No es justo que la sociedad argentina se vea privada de alimentos básicos, para que unos pocos se enriquezcan a costa de la vida de la tierra y de propia nuestra vida. En Los Toldos, todos sabemos de qué modos estos chacareros y estancieros se han apropiado de nuestras tierras y nuestros campos. Sabemos de las presiones que estos grupos han realizado sobre los peones de campo, sobre los trabajadores de los comercios, para ir a apoyar la chocolateada y el tractorazo, repudiamos toda forma de violencia simbólica sobre nuestros hermanos y sobre los toldenses. Que nadie se haga el distraído, que el tiempo de la moreneidad aun tiene dignidad. Lucha por la cosecha de la verdad. POR LA DEFENSA DE TODAS LAS VIDAS NO A LA SOJA TRANSGENICA Asoc. Mapuche EPU BAFKEH (epulafken) Federación Agraria se desgaja Pedro Cerviño era hasta la semana pasada el jefe del Departamento de Desarrollo Rural de la entidad que encabeza Eduardo Buzzi. Es una figura emblemática del modelo de agricultura familiar, opuesto al monocultivo. Sus razones y quiénes lo siguen. Por David Cufré "Hay momentos donde los objetivos ya no son los mismos", se lamenta Pedro Cerviño, un "cuadro" histórico de la Federación Agraria que acaba de dejar su puesto como jefe del Departamento de Desarrollo Rural de la entidad. "Fue de común acuerdo", asegura el dirigente. Cerviño llevaba al seno de la cámara que conduce Eduardo Buzzi la voz de los pequeños campesinos que no participan de la fiesta de la soja, sino más bien la padecen. Productores de cinco, diez o veinte hectáreas que se dedican al cultivo de maíces, porotos, hortalizas, batata, calabaza y zapallo, entre otros, y a la cría de llamas, ovejas, cabras, chanchos, pollos y vacas lecheras. Su vida y su cultura se encuentran atadas a la producción de alimentos. Pero están en competencia directa con el modelo de agronegocios reinante, que los desplaza para ocupar sus tierras con soja. Las autoridades de Federación Agraria eligieron unirse a Sociedad Rural y dar la pelea por quienes están volcados de lleno al monocultivo. Eso les está provocando el desgajamiento de sus bases ligadas a la agricultura familiar y de figuras como Cerviño. "La Mesa de Enlace no representa a los pequeños productores. Sólo atiende sus intereses", sentenció Cerviño en diálogo con PáginaI12. "No puede representarnos porque defendemos modelos de desarrollo agropecuario distintos. No tenemos nada que ver con Sociedad Rural y Confederaciones Rurales", insistió. –¿Cómo quedó su relación con Federación Agraria? –Nuestros objetivos ya no son los mismos. En el pasado hemos coincidido y otras veces disentimos. No voy a hablar mal de nadie. Cada uno debe actuar de la manera que lo crea mejor. Cerviño comprobó la diferencia de estar de un lado o del otro. Fue el último martes en el Congreso. Diputados de Coalición Cívica, PRO y el radicalismo se sumaron al coro de productores sojeros que les gritaban a él y a otros representantes del Foro Nacional de Agricultura Familiar (Fonas) para que se callaran y dejaran que las comisiones de Agricultura y Presupuesto se ocuparan sólo de la Resolución 125 de retenciones móviles. No tuvieron la oportunidad de exponer su problemática y sus reclamos al Gobierno como lo habían hecho un día antes –con un silencio reverencial de los diputados– los presidentes de las cuatro entidades ruralistas y Alfredo De Angeli. Lo que tenían para decir, cuenta Cerviño, es que las retenciones móviles actúan como un freno a la sojización, sobre todo en las provincias del norte argentino y en regiones y campos donde sería más rentable social y económicamente volcarse a la producción de alimentos. Pero también que el incremento en los derechos de exportación a la soja no resuelve todo el problema ni mucho menos, sino que se requiere que el Estado lleve a la práctica una política muy activa de incentivo de otras producciones. "Es la forma de garantizar la soberanía alimentaria", opina el dirigente, quien fue al Parlamento en su condición de coordinador nacional del Fonas. Esta entidad agrupa a unas 300 organizaciones de todo el país de "pequeños productores, minifundistas, chacareros, colonos, medieros y comunidades de pueblos originarios", como ellos mismos se definen. Entre ellas figuran el Mocafor (Movimiento Campesino de Formosa), una de las líneas del Mocase (de Santiago del Estero), Cirujas (de La Matanza, en el conurbano bonaerense) y el MAN (Movimiento Agrario de Misiones). Esta última entidad es asociada a Federación Agraria y también se encuentra en conflicto con Buzzi y compañía. De Angeli los descalificó semanas atrás, cuando dijo que se oponían al lockout de las cuatro entidades porque el Gobierno les ofreció ayuda. "No sé qué les ofrecieron y se fueron con ellos", atacó. "Un arrendatario de 650 hectáreas en Entre Ríos no es un pequeño productor", le devolvió Benigno López, titular de Mocafor. "Las retenciones móviles son necesarias para frenar el avance de la soja. No tiene sentido que se la siembre en provincias como Chaco, Salta, Santiago del Estero, Catamarca y La Rioja, con bajísimos rindes. Y encima se quejan. En esa zona debería haber producción animal y alimentos para el consumo", explicó Cerviño. Pero agregó que al mismo tiempo se requiere de una batería de incentivos públicos a la agricultura familiar. "Hacen falta políticas de infraestructura, de salud, de vivienda, de educación y de inversión para agregar valor", detalló. Por ejemplo, dijo, habría que desarrollar una red de pequeños frigoríficos estatales para que los productores de llamas, cabras o corderos puedan faenarlos allí y no entregarlos a intermediarios a precios de remate. "No queremos que los productores faenen en el fondo de su casa en condiciones antihigiénicas, sino que tengan un lugar adonde hacer chacinados, carne envasada y demás productos con valor agregado", graficó Cerviño. "Necesitamos plantas de transformación para que el productor en lugar de vender aceitunas a granel comercialice aceite de oliva, o para transformar la harina en trigo, para disecar y empacar hortalizas. Plantas procesadoras para seleccionar y fraccionar. Todos estos procesos son indispensables para frenar el avance de la soja", completó. Cerviño no encontró espacio para seguir con esa prédica desde Federación Agraria. "Nosotros representamos el 70 por ciento de unidades agropecuarias del país, según datos del último Censo Nacional Agropecuario. La agricultura familiar maneja el 13,5 por ciento de toda la superficie cultivada de la Argentina, y genera el 20 por ciento del producto agrario. No se puede discutir que somos un sector más eficiente que el de agronegocios para la exportación de commodities", desafió. El dirigente reivindicó el trabajo de los últimos cuatro años. "El Fonas se fue organizando desde las sombras y ya logramos que la Secretaría de Agricultura nos reconozca como un espacio de diálogo y concertación de políticas, a través de una resolución de diciembre de 2005. También conseguimos que el Gobierno anunciara la creación de la Subsecretaría de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar, para la que estamos pidiendo una asignación de recursos de 1500 a 2000 millones de pesos para encarar las inversiones que necesita la agricultura familiar. Y logramos la creación de un registro nacional de agricultores familiares que debería habilitar políticas diferenciadas para el sector", puntualizó. -- Diego Saravia [email protected] NO FUNCIONA->[email protected]
2008/6/30 Diego Saravia <[email protected]>:
El odio de estos días Por José Pablo Feinmann
Pensé que se referia al odio a los blancos, a la puta oligarquia y a los que viven en Bario Norte.
para injuriarlo más que a Menem, que a De la Rúa? Sabiendo (y
No recuerdo que ni Menem (y mucho menos a De la Rua) insultando todo el tiempo a los adversarios politicos.
aceptando en alguna medida) que a otros gobiernos, sobre todo al militar, no se les dijo nada de esto.
No viví el gobierno militar (por suerte), pero no habia libertad de expresion como para decir lo que se puede decir ahora asi que no se puede comparar.
Tomo un ejemplo. El cantante Ignacio Copani escribió una canción. Yo no conozco a Copani. Pero ése no es un problema de él, acaso sea un
Si no conoces a Copani hermano sos de otro pais, no opines de la Argentina entonces (aunque sea lo tenes que tener por "Cuantas minas que tengo", si es que no lo conoces por las canciones "de protesta").
que lleva un título traslúcido. Se llama: "Cacerola de teflón". Debe tratarse de una crítica al sector social pro-agrario que se manifiesta
Aca está el tema para quien le interese: http://tinyurl.com/6lue5g
cultural de América latina? ¿De dónde salió esta tropa de asalto, organizada, feroz, violenta al extremo de estar a las puertas de la agresión física?
D'elia? Del gobierno, por algo es invitado a los actos oficiales.
costado de destrucción fundamental: "¡Basta con esa cuestión de los derechos humanos! ¡Basta de juzgar a militares! ¡Basta de exhibir a Hebe de Bonafini en cada acto! ¡Ni a la Carlotto nos bancamos ya! ¡Eso terminó, es el pasado, hay que archivarlo!" O si no: "¡Hay que juzgar
No pienso esto, pero si me parece patetico que se mezcle asi todo, ¿Que tiene que hacer Hebe de Bonafini en la comisión de Agricultura de Diputados cuando se debate un impuesto de ese sector? Todo esto me cansó, hace rato, disculpen si no contesto :( -- Sebastián Bassi (セバスティアン). Diplomado en Ciencia y Tecnología. Curso Biologia molecular para programadores: http://tinyurl.com/2vv8w6 Mostrá tu código: http://www.pastecode.com.ar GPG Fingerprint: 9470 0980 620D ABFC BE63 A4A4 A3DE C97D 8422 D43D
2008/6/30 Diego Saravia <[email protected]>:
El odio de estos días
Por José Pablo Feinmann
Uno de los mails que recibí durante estos días me pareció no sólo doloroso, sino revelador de un estado de espíritu que atraviesa la derechizada sociedad argentina de estos días. Esta derechización no tiene nada de extraño pues el mundo ha girado a la derecha y en los países ricos surgen el fascismo, el neonazismo, la violencia contra el diferente, la incapacidad del diálogo, el desprecio de la democracia.
Otro: http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/elpais/1-107007.html -- Pablo Manuel Rizzo ---------------------------------------------------------------------- Aunque supiera que el mundo se acabará mañana, Igual plantaría mi manzano. -- Martin Luther King -- ----------------------------------------------------------------------
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