no todos los judios comparten lo que pasa
Plomo fundido" sobre la conciencia judía Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen. Por León Rozitchner "Si nosotros nos revelamos incapaces de alcanzar una cohabitación y acuerdos con los árabes, entonces no habremos aprendido estrictamente nada durante nuestros dos mil años de sufrimientos y mereceremos todo lo que llegue a sucedernos."Albert Einstein, carta a Weismann, 1929. ¿Recuerdan cuando hace dos mil años los judíos palestinos, nuestros antepasados en Massada sitiada, enfrentaron las legiones del Imperio romano y se suicidaron en masa para no rendirse? ¿Recuerdan la rebelión popular y nacional de nuestros macabeos contra la invasión romana, cuando murieron decenas de miles de judíos y se acabó la resistencia judía en Palestina y nos dispersamos otra vez por el mundo? ¿No piensan que esa misma dignidad extrema que nuestros antepasados tuvieron, de la que quizá ya no seamos dignos, es la que lleva a la resistencia de los palestinos que ocupan en el presente el lugar que antes, hace casi dos mil años, ocupamos nosotros como judíos? ¿No se inscribe en cambio esta masacre cometida por el Estado de Israel en la estela de la "solución final" occidental y cristiana de la cuestión judía? ¿Han perdido la memoria los judíos israelíes? No: sucede que se han convertido en neoliberales y se han cristianizado como sus perseguidores europeos, que, luego de exterminarlos, empujaron a los que quedaron vivos para que se fueran a vivir a Palestina con el terror del exterminio a cuestas. El meollo de la actual tragedia está en la Shoá. Si la memoria de su pasado define el sentido histórico que marcó el "destino" del pueblo judío, donde se van hilando las cuentas de nuestro derrotero, y si el acto final en el que culmina ese destino convoca a los judíos israelíes a aniquilar la resistencia de otros pueblos inocentes, algo del sentido histórico ha desaparecido de la memoria de los israelíes. ¿Puede ser invocada la Shoá sin ser infieles a los desaparecidos, cuando al mismo tiempo el sentido completo de ese acontecimiento monstruoso ha quedado oscurecido? ¿Cómo podríamos "hacer memoria" si la construimos con los únicos recuerdos de nuestro pasado que los culpables europeos del genocidio nos autorizan? Es cierto: si los israelíes recuerdan todo, pierden a sus aliados. Porque la memoria de la Shoá que llevó al retorno a una tierra perdida hace mucho tiempo tendría que volver a ser pensada. Lo primero a recordar: nuestros perseguidores históricos no fueron ni son los palestinos. Nuestros perseguidores estaban y siguen estando en las naciones de cultura europea que nos expulsaron y masacraron, y sin embargo son ellos los que siguen marcando el destino de todos nosotros, sobre todo de los judíos israelíes. ¿Será por eso que se busca olvidar a los verdaderos culpables de la Shoá? Los israelíes ya no se preguntan por el pasado bimilenario judío. Nunca los judíos, salvo excepciones, acusan del exterminio judío a la religión cristiana y a la economía capitalista que produjeron necesariamente la Shoá, como la conclusión de un silogismo que se venía desarrollando en Europa cristiana desde su mismo origen, como si el nazismo hubiera sido sólo un accidente sin antecedente en la historia europea y todo comenzara con Hitler. ¿No será que luego de la Shoá ustedes, los descendientes de los judíos europeos asimilados, se aliaron luego con los exterminadores en un pacto oscuro que el terror dictaba, y volvieron ahora todos, de cierta manera, a ser judeo–cristianos? Porque seamos honestos: el Tercer Reich se ha prolongado en el 4º Reich del Imperio norteamericano. Es claro: prefieren no saberlo porque el Estado de Israel está –nosotros los judíos latinoamericanos sí lo sabemos– al servicio del poder cristiano–imperial de los EE.UU. ¿O van a creerse que los EE.UU. y Europa combatieron al nazismo para salvar a los judíos? ¿Por qué ahora habrían de seguir persiguiéndolos si mantienen lo que tienen de judíos congelado sólo en lo arcaico religioso? Pero ¿no les dice nada pasar a ocupar ahora el lugar impiadoso, como brazo armado de los poderosos capitalistas cristianos, contra una población civil asediada y asesinada por osar defenderse contra la expropiación ilimitada de un territorio que debía ser compartido? Recordemos. Karl Schmitt, filósofo católico del nazismo, había puesto de relieve lo que la hipocresía democrática ocultaba: la categorías políticas son todas ellas categorías teológicas. Es decir: la política occidental (democrática y capitalista) tiene su fundamento en la teología cristiana. Es notable: Schmitt coincide con lo que Marx joven decía en Sobre la cuestión judía: el fundamento cristiano del Estado germano se prolonga como premisa también en el Estado democrático. Y si la política occidental al desnudarse muestra su fundamento teológico oculto, sin el cual no hubiera habido capitalismo, entonces toda política de Estado capitalista era antijudía, porque ése era el escollo que el cristianismo había encontrado para consolidarse como religión universal. No contra los judíos cristianizados que, como ustedes en Israel, apoyan esa política, es cierto. Ustedes tienen de cristianos, sin saberlo, lo que ocultan en su propia memoria al ocultar que la Shoá como "solución final" fue un exterminio teológico (cristiano) político europeo. Schmitt la tenía clara. Lo que el sutil filósofo alemán católico necesitaba activar, en momentos de peligro extremo para el cristianismo y el capitalismo frente a la amenaza de la Revolución Rusa y las rebeliones socialistas, era el fundamento cristiano escondido en la política: el odio visceral y alucinado religioso antijudío para que en Europa reverdeciera con toda intensidad el fundamento grabado durante siglos en el imaginario popular cristiano. Y con ese vigor arcaico reverdecido pudieran enfrentar la amenaza revolucionaria del judeo–marxismo. Por eso, frente a la apariencia liberal de la política democrática como una relación "amigo-amigo", el fundamento de la política nazi extremaba las categorías de "amigo–enemigo" que Schmitt vuelve a poner de relieve en el "estado de excepción" como la verdad oculta de la democracia: el único enemigo histórico cuando entra en crisis el fundamento social europeo son nuevamente los judíos. En 1933, frente a la amenaza del socialismo tildado quizá con cierta razón de judío, resurgía para muchos europeos todo su pasado y encontraban en los judíos el fundamento más profundo de lo más temido para su concepción cristiana: las premisas judías de un materialismo consagrado, no meramente físico cartesiano como la economía capitalista requería. Por eso Schmitt vuelve a desnudar las categorías fundantes adormecidas que la teología católica mantenía vivas: volvía al fundamento religioso de la política cristiana del Estado democrático para enfrentar el peligro del "comunismo ateo y judío". Sucede que en ese momento los judíos laicos formaban parte de la creatividad moderna que en Europa alimentó el pensamiento político y científico: eran rebeldes todavía, no como tantos de ahora, y por eso Marx de joven pensaba que los judíos, una vez superada su etapa religiosa y se hicieran laicos prolongando la esencia judía más allá de lo religioso, podrían pasar a formar parte activa de la liberación humana. Y cuando al fin los europeos creían haber logrado en el siglo XIX la universalización del cristiano–capitalismo que se expandía colonizando a sangre y fuego el mundo, aparece otra vez el materialismo judaico como premisa del socialismo, que no es físicamente metafísico sino que parte de la Naturaleza como fundamento de la vida del espíritu humano. Tiemblan entonces en Europa los fundamentos cristianos de la política y de la economía: un nuevo fantasma la recorre y se manifiesta en una teoría judía revolucionaria. De lo cual resulta que en momentos de crisis Hitler sólo representó, en términos estrictamente religiosos, culturales y políticos, el temor de toda la cultura occidental ante los comunistas y los judíos como los máximos enemigos de ambos, ahora renovados: del capitalismo y del cristianismo. El racismo de los nazis –esa "teozoología política"– no es más que el espiritualismo cristiano secularizado que el Estado nazi consagró laicamente en las pulsiones de los cuerpos arios. Una vez aniquilados los millones de judíos –como luego fueron arrasando y aniquilando con la misma consigna a millones de soviéticos "judeo-comunistas"– el impacto aterrorizante de la "solución final" hizo que los judíos casi nunca, salvo muy pocos, se atrevieran a señalar a los verdaderos culpables del genocidio (como pasó entre nosotros con los genocidas). Con la derrota de los nazis como únicos culpables –según cuenta la historia de los vencedores– desapareció en Europa la historia de los pogromos y las persecuciones cristianas medievales y modernas que nos aterraron durante siglos: la de los franceses tanto como la de los italianos, los españoles, los polacos y los rusos mismos. Sólo los nazis alemanes fueron antijudíos. Los judíos cristianizados por el terror del cristiano-capitalismo en Europa luego de la Shoá buscaron su "hogar" fuera de Europa: se instalaron en Palestina, como si el reloj de la historia, ahora teológica, se hubiera detenido hacía dos mil años. No se dieron cuenta de que la mayoría de los judíos que volvían a Israel no eran como nuestros antepasados que se habían ido: los descendientes de los defensores de Massada o de los macabeos. Buber, Gershon Scholem y tantos otros sí lo recordaban. Nadie quería que nos volviera a pasar otra vez lo mismo, es cierto; pero en vez de enfrentar y denunciar a los verdaderos culpables del genocidio –que ahora nos apoyaban para que nos fuéramos para siempre de Europa y termináramos nosotros mismos la etapa final democrática de la "solución final" judía que ellos comenzaron– los israelíes terminaron sometiendo a los palestinos como los romanos, los europeos y los nazis lo hicieron antes con nosotros. Pero primero tuvieron que vencer la resistencia de nuestros pioneros socialistas. Los israelíes, apoyados ahora por el Imperio cristiano–capitalista que los había perseguido, crearon también en Israel un Estado teológico, pero la "parte" secularizada dentro de ese Estado judío siguió siendo la del Estado cristiano. Volvieron como judíos para culminar en Israel la cristianización comenzada en Europa: mitad judíos eternos en lo religioso, mitad cristianos secularizados en lo político y en lo económico. Por eso ahora en Israel el Estado mantiene la economía neoliberal capitalista y cristiana sostenida por los religiosos judíos sedentarios, detenidos en el tiempo arcaico de su rumiar imaginario. Y por el otro lado los iraelíes son neoliberales en la política y en la economía y en la ciencia "neutral", cuyas premisas iluministas son cristianas. Mitad judíos en el sentimiento, mitad cristianos en el pensamiento. Y por eso quieren que todos, también aquí y ahora, seamos como ellos: judeo-cristianos como el rabino Bermann, avalado por el cardenal Bergoglio, o judíos–laicos como Aguinis, neoliberal letrado avalado por el obispo Laguna. O como los directivos de la AMIA, que tienen la potestad de determinar si soy o no judío. Si soy judío "progresista" y no me secularicé como cristiano, entonces no soy judío, no podré aspirar a ser enterrado en un cementerio comunitario porque me faltaría la parte cristiana de mi ser judío. Pero judíos–judíos, esos que prolongan en lo que hacen o piensan los valores culturales judíos, quedan al parecer muy pocos, aunque sean muchos los que leen hebreo o reciten kaddish en la tumba de sus padres. Todos están aureolados con la coronita del cristiano-capitalismo que al fin los ha vencido por el terror cristiano luego de dos mil años de resistencia empecinada: convertidos ahora al "judeo-cristianismo". Por eso la creación del Hogar Judío en Palestina tiene un doble sentido: la "solución final" europea tuvo éxito, logró su objetivo, el cristianismo europeo se desembarazó de los judíos y muchos de los que se salvaron se fueron de Europa casi agradecidos, sin querer recordar por qué se iban y quiénes los habían exterminado. La Europa cristiana y democrática se había sacado el milenario peso judío de encima. Pero mis padres, que llegaron a las colonias judías de Entre Ríos, sí lo sabían. Todos los judíos estamos pagando esta inmerecida transacción, ese "olvido" del Estado de Israel, al que seguramente se habrían negado los defensores del Ghetto de Varsovia, que murieron, ellos sí, sabiendo quiénes eran los responsables políticos, económicos y religiosos –estaban a la vista–- como los millones de judíos europeos que murieron en los campos de exterminio. Los judíos que vinieron luego, esos que estamos viendo, no quisieron ni pensar a fondo en los culpables: se unieron a los poderosos y saludaron alborozados que el socialismo stalinista antisemita se derrumbara arrastrando al olvido al mismo tiempo, como si fuera lo mismo, la memoria de los pioneros judíos revolucionarios asesinados por Stalin. Por eso sus sueños mesiánicos dependen ahora únicamente de los cristianos y del capitalismo para poder realizarse. Sólo tenían que hacer una cosa: permutar al enemigo verdadero por un enemigo falso. Estamos pagando muy cara esta conversión judía. Los israelíes, ya vencidos en lo más entrañable que tenían de judíos históricos, se han transformado en la punta de lanza del capitalismo cristiano que los armó hasta los dientes para enfrentar el mayor y nuevo peligro que tiene el cristianismo: los mil millones de musulmanes que pueblan el mundo. Pero ni los musulmanes ni los palestinos fueron los culpables de la Shoá: los culpables del genocidio son ahora sus amigos, que los mandan al frente. Y aquí cierra la ecuación política amigo-enemigo de Karl Schmitt. Antes, hasta la Segunda Guerra Mundial, el fundamento teológico de la política era "amigo/cristiano–enemigo/judío". Ahora que los judíos vencidos se cristianizaron como Estado teológico neoliberal la ecuación es otra: "amigo/judeocristiano–enemigo/musulmán". ¿Este es el lamentable destino que Jehová nos reservaba a los judíos? Porque de lo que hacen ustedes en Israel depende también el destino de todos nosotros. -- Diego Saravia [email protected] NO FUNCIONA->[email protected]
guauuuu! me mareó totalmente, con todo eso de "esencia judía" y "cristianismo-capitalista" de todo lo único que me gustó y con lo que coincido totalmente es la frase de Einstein al comienzo y la exhortación a conocer al verdadero enemigo, pero creo que ha simplificado la profunda realidad del mensaje de Cristo (sería cristiano Cristo para don León? probablemente no, quizás respondiera más a lo que él considera como la "esencia judía", aunque él lo dijera bien claro "mi reino no es de este mundo") discrepo totalmente con la calificación de "cristianos" a los monstruos del capitalismo, a quienes es el capitalismo materialista lo que hermana, y no la "cristianización" de los judíos, enajenados los pobres de su "esencia" creo que los grupos que se mueven en toda esta cuestión son muy diferentes a los que expone este artículo, así como las categorías con las que juega esta teorización pero bueno, si ayuda a perder fuerza a algún monstruo, bienvenido sea, como toda mentira piadosa que se maneja entre los "lúcidos intelectuales" que analizan la historia gracias por enviarlo Diego, es interesante saber lo que piensan algunos humanos (no me interesa si es judio, árabe, o entrerriano), no hay como tomar conciencia de los fantasmas que pueblan nuestra conciencia colectiva, para generar rápidamente los antídotos de claridad, al menos ese ha sido el efecto sobre mí judío por judío, me quedo con Spinoza, maravillosa celebración del cuerpo y de la vida saludos Diana El 13 de enero de 2009 15:50, Diego Saravia <[email protected]> escribió:
Plomo fundido" sobre la conciencia judía
Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen. Por León Rozitchner
"Si nosotros nos revelamos incapaces de alcanzar una cohabitación y acuerdos con los árabes, entonces no habremos aprendido estrictamente nada durante nuestros dos mil años de sufrimientos y mereceremos todo lo que llegue a sucedernos."Albert Einstein, carta a Weismann, 1929.
¿Recuerdan cuando hace dos mil años los judíos palestinos, nuestros antepasados en Massada sitiada, enfrentaron las legiones del Imperio romano y se suicidaron en masa para no rendirse? ¿Recuerdan la rebelión popular y nacional de nuestros macabeos contra la invasión romana, cuando murieron decenas de miles de judíos y se acabó la resistencia judía en Palestina y nos dispersamos otra vez por el mundo? ¿No piensan que esa misma dignidad extrema que nuestros antepasados tuvieron, de la que quizá ya no seamos dignos, es la que lleva a la resistencia de los palestinos que ocupan en el presente el lugar que antes, hace casi dos mil años, ocupamos nosotros como judíos? ¿No se inscribe en cambio esta masacre cometida por el Estado de Israel en la estela de la "solución final" occidental y cristiana de la cuestión judía? ¿Han perdido la memoria los judíos israelíes? No: sucede que se han convertido en neoliberales y se han cristianizado como sus perseguidores europeos, que, luego de exterminarlos, empujaron a los que quedaron vivos para que se fueran a vivir a Palestina con el terror del exterminio a cuestas.
El meollo de la actual tragedia está en la Shoá. Si la memoria de su pasado define el sentido histórico que marcó el "destino" del pueblo judío, donde se van hilando las cuentas de nuestro derrotero, y si el acto final en el que culmina ese destino convoca a los judíos israelíes a aniquilar la resistencia de otros pueblos inocentes, algo del sentido histórico ha desaparecido de la memoria de los israelíes. ¿Puede ser invocada la Shoá sin ser infieles a los desaparecidos, cuando al mismo tiempo el sentido completo de ese acontecimiento monstruoso ha quedado oscurecido? ¿Cómo podríamos "hacer memoria" si la construimos con los únicos recuerdos de nuestro pasado que los culpables europeos del genocidio nos autorizan? Es cierto: si los israelíes recuerdan todo, pierden a sus aliados. Porque la memoria de la Shoá que llevó al retorno a una tierra perdida hace mucho tiempo tendría que volver a ser pensada.
Lo primero a recordar: nuestros perseguidores históricos no fueron ni son los palestinos. Nuestros perseguidores estaban y siguen estando en las naciones de cultura europea que nos expulsaron y masacraron, y sin embargo son ellos los que siguen marcando el destino de todos nosotros, sobre todo de los judíos israelíes. ¿Será por eso que se busca olvidar a los verdaderos culpables de la Shoá? Los israelíes ya no se preguntan por el pasado bimilenario judío. Nunca los judíos, salvo excepciones, acusan del exterminio judío a la religión cristiana y a la economía capitalista que produjeron necesariamente la Shoá, como la conclusión de un silogismo que se venía desarrollando en Europa cristiana desde su mismo origen, como si el nazismo hubiera sido sólo un accidente sin antecedente en la historia europea y todo comenzara con Hitler. ¿No será que luego de la Shoá ustedes, los descendientes de los judíos europeos asimilados, se aliaron luego con los exterminadores en un pacto oscuro que el terror dictaba, y volvieron ahora todos, de cierta manera, a ser judeo–cristianos? Porque seamos honestos: el Tercer Reich se ha prolongado en el 4º Reich del Imperio norteamericano. Es claro: prefieren no saberlo porque el Estado de Israel está –nosotros los judíos latinoamericanos sí lo sabemos– al servicio del poder cristiano–imperial de los EE.UU. ¿O van a creerse que los EE.UU. y Europa combatieron al nazismo para salvar a los judíos? ¿Por qué ahora habrían de seguir persiguiéndolos si mantienen lo que tienen de judíos congelado sólo en lo arcaico religioso? Pero ¿no les dice nada pasar a ocupar ahora el lugar impiadoso, como brazo armado de los poderosos capitalistas cristianos, contra una población civil asediada y asesinada por osar defenderse contra la expropiación ilimitada de un territorio que debía ser compartido?
Recordemos. Karl Schmitt, filósofo católico del nazismo, había puesto de relieve lo que la hipocresía democrática ocultaba: la categorías políticas son todas ellas categorías teológicas. Es decir: la política occidental (democrática y capitalista) tiene su fundamento en la teología cristiana. Es notable: Schmitt coincide con lo que Marx joven decía en Sobre la cuestión judía: el fundamento cristiano del Estado germano se prolonga como premisa también en el Estado democrático.
Y si la política occidental al desnudarse muestra su fundamento teológico oculto, sin el cual no hubiera habido capitalismo, entonces toda política de Estado capitalista era antijudía, porque ése era el escollo que el cristianismo había encontrado para consolidarse como religión universal. No contra los judíos cristianizados que, como ustedes en Israel, apoyan esa política, es cierto. Ustedes tienen de cristianos, sin saberlo, lo que ocultan en su propia memoria al ocultar que la Shoá como "solución final" fue un exterminio teológico (cristiano) político europeo. Schmitt la tenía clara. Lo que el sutil filósofo alemán católico necesitaba activar, en momentos de peligro extremo para el cristianismo y el capitalismo frente a la amenaza de la Revolución Rusa y las rebeliones socialistas, era el fundamento cristiano escondido en la política: el odio visceral y alucinado religioso antijudío para que en Europa reverdeciera con toda intensidad el fundamento grabado durante siglos en el imaginario popular cristiano. Y con ese vigor arcaico reverdecido pudieran enfrentar la amenaza revolucionaria del judeo–marxismo.
Por eso, frente a la apariencia liberal de la política democrática como una relación "amigo-amigo", el fundamento de la política nazi extremaba las categorías de "amigo–enemigo" que Schmitt vuelve a poner de relieve en el "estado de excepción" como la verdad oculta de la democracia: el único enemigo histórico cuando entra en crisis el fundamento social europeo son nuevamente los judíos. En 1933, frente a la amenaza del socialismo tildado quizá con cierta razón de judío, resurgía para muchos europeos todo su pasado y encontraban en los judíos el fundamento más profundo de lo más temido para su concepción cristiana: las premisas judías de un materialismo consagrado, no meramente físico cartesiano como la economía capitalista requería. Por eso Schmitt vuelve a desnudar las categorías fundantes adormecidas que la teología católica mantenía vivas: volvía al fundamento religioso de la política cristiana del Estado democrático para enfrentar el peligro del "comunismo ateo y judío".
Sucede que en ese momento los judíos laicos formaban parte de la creatividad moderna que en Europa alimentó el pensamiento político y científico: eran rebeldes todavía, no como tantos de ahora, y por eso Marx de joven pensaba que los judíos, una vez superada su etapa religiosa y se hicieran laicos prolongando la esencia judía más allá de lo religioso, podrían pasar a formar parte activa de la liberación humana.
Y cuando al fin los europeos creían haber logrado en el siglo XIX la universalización del cristiano–capitalismo que se expandía colonizando a sangre y fuego el mundo, aparece otra vez el materialismo judaico como premisa del socialismo, que no es físicamente metafísico sino que parte de la Naturaleza como fundamento de la vida del espíritu humano. Tiemblan entonces en Europa los fundamentos cristianos de la política y de la economía: un nuevo fantasma la recorre y se manifiesta en una teoría judía revolucionaria. De lo cual resulta que en momentos de crisis Hitler sólo representó, en términos estrictamente religiosos, culturales y políticos, el temor de toda la cultura occidental ante los comunistas y los judíos como los máximos enemigos de ambos, ahora renovados: del capitalismo y del cristianismo. El racismo de los nazis –esa "teozoología política"– no es más que el espiritualismo cristiano secularizado que el Estado nazi consagró laicamente en las pulsiones de los cuerpos arios.
Una vez aniquilados los millones de judíos –como luego fueron arrasando y aniquilando con la misma consigna a millones de soviéticos "judeo-comunistas"– el impacto aterrorizante de la "solución final" hizo que los judíos casi nunca, salvo muy pocos, se atrevieran a señalar a los verdaderos culpables del genocidio (como pasó entre nosotros con los genocidas). Con la derrota de los nazis como únicos culpables –según cuenta la historia de los vencedores– desapareció en Europa la historia de los pogromos y las persecuciones cristianas medievales y modernas que nos aterraron durante siglos: la de los franceses tanto como la de los italianos, los españoles, los polacos y los rusos mismos. Sólo los nazis alemanes fueron antijudíos.
Los judíos cristianizados por el terror del cristiano-capitalismo en Europa luego de la Shoá buscaron su "hogar" fuera de Europa: se instalaron en Palestina, como si el reloj de la historia, ahora teológica, se hubiera detenido hacía dos mil años. No se dieron cuenta de que la mayoría de los judíos que volvían a Israel no eran como nuestros antepasados que se habían ido: los descendientes de los defensores de Massada o de los macabeos. Buber, Gershon Scholem y tantos otros sí lo recordaban. Nadie quería que nos volviera a pasar otra vez lo mismo, es cierto; pero en vez de enfrentar y denunciar a los verdaderos culpables del genocidio –que ahora nos apoyaban para que nos fuéramos para siempre de Europa y termináramos nosotros mismos la etapa final democrática de la "solución final" judía que ellos comenzaron– los israelíes terminaron sometiendo a los palestinos como los romanos, los europeos y los nazis lo hicieron antes con nosotros. Pero primero tuvieron que vencer la resistencia de nuestros pioneros socialistas.
Los israelíes, apoyados ahora por el Imperio cristiano–capitalista que los había perseguido, crearon también en Israel un Estado teológico, pero la "parte" secularizada dentro de ese Estado judío siguió siendo la del Estado cristiano. Volvieron como judíos para culminar en Israel la cristianización comenzada en Europa: mitad judíos eternos en lo religioso, mitad cristianos secularizados en lo político y en lo económico. Por eso ahora en Israel el Estado mantiene la economía neoliberal capitalista y cristiana sostenida por los religiosos judíos sedentarios, detenidos en el tiempo arcaico de su rumiar imaginario. Y por el otro lado los iraelíes son neoliberales en la política y en la economía y en la ciencia "neutral", cuyas premisas iluministas son cristianas. Mitad judíos en el sentimiento, mitad cristianos en el pensamiento.
Y por eso quieren que todos, también aquí y ahora, seamos como ellos: judeo-cristianos como el rabino Bermann, avalado por el cardenal Bergoglio, o judíos–laicos como Aguinis, neoliberal letrado avalado por el obispo Laguna. O como los directivos de la AMIA, que tienen la potestad de determinar si soy o no judío. Si soy judío "progresista" y no me secularicé como cristiano, entonces no soy judío, no podré aspirar a ser enterrado en un cementerio comunitario porque me faltaría la parte cristiana de mi ser judío. Pero judíos–judíos, esos que prolongan en lo que hacen o piensan los valores culturales judíos, quedan al parecer muy pocos, aunque sean muchos los que leen hebreo o reciten kaddish en la tumba de sus padres. Todos están aureolados con la coronita del cristiano-capitalismo que al fin los ha vencido por el terror cristiano luego de dos mil años de resistencia empecinada: convertidos ahora al "judeo-cristianismo".
Por eso la creación del Hogar Judío en Palestina tiene un doble sentido: la "solución final" europea tuvo éxito, logró su objetivo, el cristianismo europeo se desembarazó de los judíos y muchos de los que se salvaron se fueron de Europa casi agradecidos, sin querer recordar por qué se iban y quiénes los habían exterminado. La Europa cristiana y democrática se había sacado el milenario peso judío de encima. Pero mis padres, que llegaron a las colonias judías de Entre Ríos, sí lo sabían.
Todos los judíos estamos pagando esta inmerecida transacción, ese "olvido" del Estado de Israel, al que seguramente se habrían negado los defensores del Ghetto de Varsovia, que murieron, ellos sí, sabiendo quiénes eran los responsables políticos, económicos y religiosos –estaban a la vista–- como los millones de judíos europeos que murieron en los campos de exterminio. Los judíos que vinieron luego, esos que estamos viendo, no quisieron ni pensar a fondo en los culpables: se unieron a los poderosos y saludaron alborozados que el socialismo stalinista antisemita se derrumbara arrastrando al olvido al mismo tiempo, como si fuera lo mismo, la memoria de los pioneros judíos revolucionarios asesinados por Stalin. Por eso sus sueños mesiánicos dependen ahora únicamente de los cristianos y del capitalismo para poder realizarse. Sólo tenían que hacer una cosa: permutar al enemigo verdadero por un enemigo falso.
Estamos pagando muy cara esta conversión judía. Los israelíes, ya vencidos en lo más entrañable que tenían de judíos históricos, se han transformado en la punta de lanza del capitalismo cristiano que los armó hasta los dientes para enfrentar el mayor y nuevo peligro que tiene el cristianismo: los mil millones de musulmanes que pueblan el mundo. Pero ni los musulmanes ni los palestinos fueron los culpables de la Shoá: los culpables del genocidio son ahora sus amigos, que los mandan al frente.
Y aquí cierra la ecuación política amigo-enemigo de Karl Schmitt. Antes, hasta la Segunda Guerra Mundial, el fundamento teológico de la política era "amigo/cristiano–enemigo/judío". Ahora que los judíos vencidos se cristianizaron como Estado teológico neoliberal la ecuación es otra: "amigo/judeocristiano–enemigo/musulmán". ¿Este es el lamentable destino que Jehová nos reservaba a los judíos? Porque de lo que hacen ustedes en Israel depende también el destino de todos nosotros. -- Diego Saravia [email protected] NO FUNCIONA->[email protected]
_______________________________________________ Solar-general mailing list [email protected] https://lists.ourproject.org/cgi-bin/mailman/listinfo/solar-general
-- "Conoce lo que está delante de tu cara,, y lo que está oculto ante tí te será desvelado; pues no hay nada escondido que no será manifestado" Jesús (Evangelio según Tomás, log.5-8)
-----BEGIN PGP SIGNED MESSAGE----- Hash: SHA1 Un muy interesante artículo de opinión Por Jorge Lanata http://www.criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=17233 Las repeticiones de la historia El 21 de febrero de 1939 los nazis forzaron a los judíos a entregar sus pertenencias de oro y plata. Desde entonces y hasta el 25 de enero de 1944 –por poner una fecha arbitraria– cuando Hans Frank, el gobernador nazi de Polonia, escribió en su diario que “quizá queden aún unos cien mil judíos en el país” en el que vivían dos millones y medio, el mundo reaccionó frente al Holocausto del modo más vil, cínico, silencioso, cobarde y oportunista posible: Occidente permitió el asesinato y persecución de millones de personas y reaccionó deliberadamente tarde. Fue atroz, pero no me siento responsable por él. Me avergüenza como miembro de la especie humana, pero no menos que la Inquisición, la Revolución Cultural china, las matanzas de Stalin, los desaparecidos, la ESMA y tantos otros temporales de locura y muerte. Me avergüenza un poco aclarar todo esto antes de hablar de Israel: vivo en un país un poco antisemita, pero no lo soy. Israel no es, en mi opinión, igual a judío, del mismo modo que católico no es igual a Vaticano. Creo en Dios, pero no creo que alguien tan importante tenga que andar metiéndose en mi vida, mis costumbres o mi cama: no me simpatizan los estados confesionales, aquellos en los que la religión que sea interfiere en la vida civil, ya se trate de Irán, de Israel o cualquier otro. Sé, claro, que debemos encontrar un diálogo, y que del encuentro Oriente- Occidente depende gran parte del futuro del mundo. Demasiadas aclaraciones, ¿no? Toda esta perorata para una pregunta simple: ¿Qué clase de guerra es aquella en la que mueren 13 personas de un bando y 1.017 del otro? ¿Qué guerra es aquella que produce tres muertos civiles en un lado y más de seiscientos asesinatos de personas desarmadas, entre ellos cientos de mujeres y niños, con cerca de cinco mil heridos? ¿En qué guerra del siglo XXI se utilizan bombas de fósforo blanco, se expulsa a más de noventa mil personas de sus hogares, se dispara sobre mujeres que abandonaban su casa llevando una bandera blanca, se hiere a médicos y enfermeros que llevan heridos y se impide que las ambulancias atiendan a los afectados? ¿En qué guerra sucede todo esto en menos de veinte días? En la Guerra del Líbano, en 2006, 1.200 personas perdieron la vida en 34 días de contienda. “Tienen derecho a defenderse –le dijo la comisaria de Relaciones Exteriores de Europa al presidente Simon Peres–, pero lo que está sucediendo en Gaza va más allá de toda proporción. Yo le digo, señor presidente, que la imagen de Israel en el mundo está destrozada.” “Hamás es parte intrínseca del sistema democrático en Palestina –escribió el editorialista del diario israelí Haaretz, Akiva Eldar– y la única vía para apartarlo del poder es la misma por la que llegó a él: las urnas. No las balas. El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, debe saber cómo lo miraría su gente y cuál sería su suerte si tuviera la tentación de volver a Gaza sobre los escombros dejados por los carros de combate y los aviones israelíes.” “Los judíos sufrieron el Holocausto a manos de los nazis y hoy en día Israel quiere repetir la historia contra nuestro pueblo. La víctima de ayer es el verdugo de hoy. Gaza se parece mucho hoy día al Gueto de Varsovia”, dijo Musa Amer Odeh, delegado general de Palestina en España. Israel bombardeó ayer a la mañana el edificio de la UNRWA, agencia de Naciones Unidas para la ayuda humanitaria a los refugiados palestinos, donde se encontraban setecientas personas, con dos disparos de artillería y tres bombas de fósforo blanco. Las quemaduras de segundo y tercer grados que resultan de esas bombas llegan hasta el hueso, y son imposibles de apagar a menos de que se logre un espacio totalmente vacío de oxígeno. Poco después del ataque, el ministro israelí de Defensa, Ehud Barak, pidió disculpas al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, por el “gran error” cometido por los militares. El mundo debe parar a Israel. -----BEGIN PGP SIGNATURE----- Version: GnuPG v1.4.9 (GNU/Linux) iEYEARECAAYFAklwz+oACgkQtgppKP9+uKf1iwCgonpUyTJBy/ij+OuLFGlmGCkf 6cgAniUeXzQ62Rc0oWwuGIBLLiJfeHd7 =AMVz -----END PGP SIGNATURE-----
El día 16 de enero de 2009 16:20, Leonardo Federico Bauchwitz <[email protected]> escribió:
-----BEGIN PGP SIGNED MESSAGE----- Hash: SHA1
Un muy interesante artículo de opinión
la verdad, na da nuevo bajo el sol
Por Jorge Lanata http://www.criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=17233
Las repeticiones de la historia
El 21 de febrero de 1939 los nazis forzaron a los judíos a entregar sus pertenencias de oro y plata.
Desde entonces y hasta el 25 de enero de 1944 –por poner una fecha arbitraria– cuando Hans Frank, el gobernador nazi de Polonia, escribió en su diario que "quizá queden aún unos cien mil judíos en el país" en el que vivían dos millones y medio, el mundo reaccionó frente al Holocausto del modo más vil, cínico, silencioso, cobarde y oportunista posible: Occidente permitió el asesinato y persecución de millones de personas y reaccionó deliberadamente tarde. Fue atroz, pero no me siento responsable por él. Me avergüenza como miembro de la especie humana, pero no menos que la Inquisición,
la Revolución Cultural china, las
que tiene de malo la revolucion cultural?
matanzas de Stalin,
que matanzas? los desaparecidos, la ESMA y tantos otros temporales
de locura y muerte. Me avergüenza un poco aclarar todo esto antes de hablar de Israel: vivo en un país un poco antisemita, pero no lo soy. Israel no es, en mi opinión, igual a judío, del mismo modo que católico no es igual a Vaticano. Creo en Dios, pero no creo que alguien tan importante tenga que andar metiéndose en mi vida, mis costumbres o mi cama:
extraño dios, para que sirve un dios prescindente
no me simpatizan los estados confesionales, aquellos en los que la religión que sea interfiere en la vida civil, ya se trate de Irán, de Israel o cualquier otro.
argentina?
Sé, claro, que debemos encontrar un diálogo, y que del encuentro Oriente- Occidente depende gran parte del futuro del mundo. Demasiadas aclaraciones, ¿no? Toda esta perorata para una pregunta simple:
¿Qué clase de guerra es aquella en la que mueren 13 personas de un bando y 1.017 del otro? ¿Qué guerra es aquella que produce tres muertos civiles en un lado y más de seiscientos asesinatos de personas desarmadas, entre ellos cientos de mujeres y niños, con cerca de cinco mil heridos?
en la de iraq por ejemplo
¿En qué guerra del siglo XXI se utilizan bombas de fósforo blanco, se expulsa a más de noventa mil personas de sus hogares, se dispara sobre mujeres que abandonaban su casa llevando una bandera blanca, se hiere a médicos y enfermeros que llevan heridos y se impide que las ambulancias atiendan a los afectados?
¿En qué guerra sucede todo esto en menos de veinte días?
En la Guerra del Líbano, en 2006, 1.200 personas perdieron la vida en 34 días de contienda.
"Tienen derecho a defenderse –le dijo la comisaria de Relaciones Exteriores de Europa al presidente Simon Peres–, pero lo que está sucediendo en Gaza va más allá de toda proporción. Yo le digo, señor presidente, que la imagen de Israel en el mundo está destrozada."
mira lo que le preocupa, la imagen
"Hamás es parte intrínseca del sistema democrático en Palestina –escribió el editorialista del diario israelí Haaretz, Akiva Eldar– y la única vía para apartarlo del poder es la misma por la que llegó a él: las urnas. No las balas. El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, debe saber cómo lo miraría su gente y cuál sería su suerte si tuviera la tentación de volver a Gaza sobre los escombros dejados por los carros de combate y los aviones israelíes."
"Los judíos sufrieron el Holocausto a manos de los nazis y hoy en día Israel quiere repetir la historia contra nuestro pueblo. La víctima de ayer es el verdugo de hoy. Gaza se parece mucho hoy día al Gueto de Varsovia", dijo Musa Amer Odeh, delegado general de Palestina en España.
Israel bombardeó ayer a la mañana el edificio de la UNRWA, agencia de Naciones Unidas para la ayuda humanitaria a los refugiados palestinos,
las intocables naciones unidas, si se bombardea una casa todo bien, la onu sagrada
donde se encontraban setecientas personas, con dos disparos de artillería y tres bombas de fósforo blanco. Las quemaduras de segundo y tercer grados que resultan de esas bombas llegan hasta el hueso, y son imposibles de apagar a menos de que se logre un espacio totalmente vacío de oxígeno. Poco después del ataque, el ministro israelí de Defensa, Ehud Barak, pidió disculpas al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, por el "gran error" cometido por los militares.
y la onu indignada -- Diego Saravia [email protected] NO FUNCIONA->[email protected]
Está bueno el artículo, y buenas las reflexiones de Diego El 16 de enero de 2009 15:49, Diego Saravia <[email protected]> escribió:
El día 16 de enero de 2009 16:20, Leonardo Federico Bauchwitz <[email protected]> escribió:
-----BEGIN PGP SIGNED MESSAGE----- Hash: SHA1
Un muy interesante artículo de opinión
la verdad, na da nuevo bajo el sol
como nada nuevo, y vos y yo en este momento? (je, ya sé que te referías a otra cosa, sólo porque siempre me gusta afirmar lo contrario, para que alguna síntesis nueva pueda aparecer)
Por Jorge Lanata http://www.criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=17233
Las repeticiones de la historia
los desaparecidos, la ESMA y tantos otros temporales
de locura y muerte. Me avergüenza un poco aclarar todo esto antes de hablar de Israel: vivo en un país un poco antisemita, pero no lo soy. Israel no es, en mi opinión, igual a judío, del mismo modo que católico no es igual a Vaticano. Creo en Dios, pero no creo que alguien tan importante tenga que andar metiéndose en mi vida, mis costumbres o mi cama:
extraño dios, para que sirve un dios prescindente
aquí se debe aplicar el principio de incertidumbre (partícula /onda, según lo que busque el observador) el dios que me gusta es sumamente metiche, si lo dejo, como un padre cuida, y lo dejo porque me encanta y me conviene, pero sé por experiencia que no fuerza mi libre albedrío, si me propongo embarrarme hasta la coronilla me deja hacer, y esto es lo mejor, porque puedo ir eligiendo y probando las leyes de la naturaleza y del cosmos, la ley del boomerang y todo eso, cosechar lo que siembro
no me simpatizan los estados confesionales, aquellos en los que la religión que sea interfiere en la vida civil, ya se trate de Irán, de Israel o cualquier otro.
argentina?
claro, debería estar separada la iglesia del estado, para no crear confusiones ridículas y estúpidas, cómo se va a llamar cristiano un país donde hay chicos con hambre y adolescentes que se drogan en las calles
Sé, claro, que debemos encontrar un diálogo, y que del encuentro Oriente- Occidente depende gran parte del futuro del mundo. Demasiadas aclaraciones, ¿no? Toda esta perorata para una pregunta simple:
¿Qué clase de guerra es aquella en la que mueren 13 personas de un bando y 1.017 del otro? ¿Qué guerra es aquella que produce tres muertos civiles en un lado y más de seiscientos asesinatos de personas desarmadas, entre ellos cientos de mujeres y niños, con cerca de cinco mil heridos?
en la de iraq por ejemplo
y sí, es todo del mismo palo
¿En qué guerra del siglo XXI se utilizan bombas de fósforo blanco, se expulsa a más de noventa mil personas de sus hogares, se dispara sobre mujeres que abandonaban su casa llevando una bandera blanca, se hiere a médicos y enfermeros que llevan heridos y se impide que las ambulancias atiendan a los afectados?
¿En qué guerra sucede todo esto en menos de veinte días?
En la Guerra del Líbano, en 2006, 1.200 personas perdieron la vida en 34 días de contienda.
"Tienen derecho a defenderse –le dijo la comisaria de Relaciones Exteriores de Europa al presidente Simon Peres–, pero lo que está sucediendo en Gaza va más allá de toda proporción. Yo le digo, señor presidente, que la imagen de Israel en el mundo está destrozada."
mira lo que le preocupa, la imagen
el cuidar la imagen en un estado de barbarie sirve para algo, pero acá ya se ha trascendido hasta ese cuidado, soy h.d.p., y qué?, el cinismo de los que se creen poderosos y sin embargo no son sino marionetas de fuerzas degradantes
"Hamás es parte intrínseca del sistema democrático en Palestina –escribió el editorialista del diario israelí Haaretz, Akiva Eldar– y la única vía para apartarlo del poder es la misma por la que llegó a él: las urnas. No las balas. El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, debe saber cómo lo miraría su gente y cuál sería su suerte si tuviera la tentación de volver a Gaza sobre los escombros dejados por los carros de combate y los aviones israelíes."
"Los judíos sufrieron el Holocausto a manos de los nazis y hoy en día Israel quiere repetir la historia contra nuestro pueblo. La víctima de ayer es el verdugo de hoy. Gaza se parece mucho hoy día al Gueto de Varsovia", dijo Musa Amer Odeh, delegado general de Palestina en España.
el cuento de la buena pipa, venganza tras venganza, el juego de nunca acabar, "ahora que puedo haré sentir mi rigor...", la verdad a veces dan ganas de ser de nuevo organismo unicelular y empezar toooooodo de nuevo, pero ni modo, estamos acá del juego y no queda otra q*ue seguir*
Israel bombardeó ayer a la mañana el edificio de la UNRWA, agencia de Naciones Unidas para la ayuda humanitaria a los refugiados palestinos,
las intocables naciones unidas, si se bombardea una casa todo bien, la onu sagrada
la verdad, la onu da risa si no diera lástima y vergúenza ajena Para mí interesante el artículo, ayuda ubicarse en la propia palmera. saludos Diana
donde se encontraban setecientas personas, con dos disparos de artillería y tres bombas de fósforo blanco. Las quemaduras de segundo y tercer grados que resultan de esas bombas llegan hasta el hueso, y son imposibles de apagar a menos de que se logre un espacio totalmente vacío de oxígeno. Poco después del ataque, el ministro israelí de Defensa, Ehud Barak, pidió disculpas al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, por el "gran error" cometido por los militares.
y la onu indignada
-- Diego Saravia [email protected] NO FUNCIONA->[email protected]
_______________________________________________ Solar-general mailing list [email protected] https://lists.ourproject.org/cgi-bin/mailman/listinfo/solar-general
-- "Toma el escudo de tu fe, y avanza con paso decidido, ya sea en favor del viento o contra todos los vientos" AT arc. 19, "La inspiración"
participants (3)
-
Diana Venturini -
Diego Saravia -
Leonardo Federico Bauchwitz