Caramba
Ah, me acorde, no recuerdo donde posteaste una opinión que compartías sobre le concepto de "pueblo". Aquí hay otra forma de verlo, creo que esta es más cercana a lo que piensan de sí mismo los 2 millones que estuvieron el 25 en los festejos y los varios millones que nos hubiera gustado ir y no pudimos:
"Allí, en la ciudad libre y lúdica, tumultuosa y festiva, no estuvo la
“gente”, ese nombre forjado para excluir e invisibilizar al otro, para
restarle su humanidad transformándolo en una amenaza o en la plebe
oscura y sin nombre. La “gente” quedó atragantada en la garganta de
aquellos periodistas formateados para diferenciar a los lindos de los
feos, a los limpios de los sucios, a los ciudadanos que se manifiestan
espontáneamente de los oscuros objetos del clientelismo o del
piqueterismo. Allí hubo pueblo, diverso y múltiple, portador de lenguas
y tradiciones, amalgama de lo distinto y de lo semejante, tumulto de
colores y de grafías. Pueblo que recuperaba sueños olvidados, que se
dejaba agasajar después de tantas frustraciones y que rompía en mil
pedazos el discurso que nos enseñó a establecer una brutal equivalencia
entre multitud y homogeneidad, entre pueblo y monotonía autoritaria,
entre la masa oscura y las personas pensantes y autónomas. No estuvo un
pueblo bucólico, ni un pueblo virginal. No hubo ni hay pueblo puro. Hay
luces y sombras danzando a contraluz de la historia argentina como esa
que pudimos ver desfilar entre vanguardismos estéticos, giros
brechtianos y arquitecturas monumentales que cruzaban, de un modo
desafiante, lo artístico y lo político. Allí estuvo el pueblo de la
independencia y el de las dictaduras, el de los anarquistas soñadores y
el de la locura especulativa, el de la Constitución quemada y el de la
fiesta democrática, el del dolor inconmensurable de las Madres, el del
infinito reclamo de justicia y memoria y el de los silencios
resignados. Pueblo manchado y vital. Como si en los claroscuros de la
historia, en el interior de sus pasadizos secretos, la palabra pueblo
pudiera narrar lo mítico y lo soñado, lo esperado y lo perdido, la
fuerza del acontecimiento que parte aguas y la monotonía de los tiempos
de la resignación y el olvido. El pueblo es, también, lo que bordea el
peligro, lo que a veces se aventura detrás de lo inesperado que brota
haciendo saltar los goznes de una realidad enturbiada y estancada.
Otras veces ese nombre fue pronunciado, y algo de eso se contó en los
muros del Cabildo y en las avenidas capturadas por el desfile de las
carrozas y la contemplación entre deslumbrada y fervorosa de la
multitud, para legitimar las páginas más ignominiosas. El pueblo es
movimiento, mutación, herencia y memoria, es cuerpo sobre el que las
escrituras de la historia van dejando sus huellas indelebles aunque se
las intente borrar."
http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/elpais/1-146644.html
--
Pablo Manuel Rizzo
-------------------------------
http://pablorizzo.com
-------------------------------