2009/6/2 Hernan Olivera
<lholivera@gmail.com>
>> Cuando se proclamó que la Biblioteca abarcaba todos los libros, la
>> primera impresión fue de extravagante felicidad. Todos los hombres se
>> sintieron señores de un tesoro intacto y secreto. No había problema
>> personal o mundial cuya elocuente solución no existiera: en algún
>> hexágono.
>
> Habría que mencionar a Borges cuando se argumenta sobre el patentamiento de
> software, y de ideas en general.
>
> Volviendo al tema, no es una solución total, es cierto, pero sería una
> mejora sustancial.
Seguramente. Pero caeríamos en otro problema: quien determina las
categorías existentes, y quién determina que cosas corresponden a cada
categoría.
Probablemente algunas instituciones jerárquicas podrían tener algun
tipo de autoridad para validar o no lo que esa institución avala o
considera que se corresponde con su visión o lectura de la realidad o
no, etc.
Por caso, el Papa para los católicos, según su fé asistido
directamente por Dios, y para el resto de los mortales alguna comisión
elegida democráticamente o ad-hoc en otros casos, que a su vez tiene
que tener un mecanismo para manejar el consenso y el disenso.
Ya entramos en problemas por ejemplo para la categoría anarquista,
quien sería el que decide si un artículo representa realmente la
visión anarquista, y quien podría decirle a otro que opina diferente
si su opinión es o no anarquista (para X= anarquista, y así siguiendo
para cualquier otro X).
Es más, podríamos imaginar el hipotético caso en el que se discute si
la opinión de cualquier integrante de una organización o institución
debe ser avalada o no de alguna manera por la institución que lo
contiene, si es necesario diferenciarla de la posición oficial o
consensuada de esa organización, si un individuo puede escribir en
nombre de la organización o solo de si mismo, si requiere la revisión
de un par o de nadie, y en ese caso si se crea una categoría
específica diferente para ello, etc etc etc etc.....
No no, era ejemplos de categoría, pero éstas también serían tantas como la gente quiera crear.
Si viene el papa y crea la categoría "Catolicismo", los demás lectores usarán la categoría que creó el papa para filtrar lo que quieran leer "según la iglesia católica", la reconocierán como categoría "oficial" de la iglesia católica por saber que la creó le papa y que solo el papa (o quién él designe) la pude asignar a una página, por lo tanto si está enla página, ésta tiene el aval de la iglesia. Sin perjuicio de que el cura de tu barrio cree la categoría "Catolicismo barrial" y a alguien le pueda interesa o no las cosas taggeadas con esa categoría.