Con vocacion reformista: hacia una
universidad emprendedora
Esteban Campero
En estos días celebramos
otro aniversario más de
Anterior a esta conquista,
la universidad era medieval y retrograda, se manejaba con prebendas que
desvirtuaban la misión docente, también alejada de los problemas sociales de la
época. Como espacio de investigación científica, no intentaba correrse del
sendero de país agro ganadero con serias dificultades para desarrollar la
industria. Su acceso era restringido solo para las familias pudientes y el poder
de la iglesia tallaba sus prioridades y funcionamiento.
Como todo hecho político,
la reforma ocurrió en un contexto histórico determinado.
En el `18 había
circunstancias que cambiaban en el mundo y en el país y de alguna manera, el
viejo orden encontraba dificultades para dar respuesta a nuevas preguntas.
Peña, de sufragio universal, secreto y obligatorio,
fiel representante de la incipiente clase trabajadora, los inmigrantes y las
clases medias.
Cuando me invitaron a
hablar para esta conmemoración me planteé hacerlo con visión a futuro, o mejor
dicho, pensando en que significaría
comienzo de la revolución industrial,
constituyendo uno de los actuales pilares en el desarrollo de las sociedades
modernas. La construcción de puentes y caminos, el desarrollo de nuestra
industria de la aviación, nuestra industria naval, la industria automotriz, la
máquina herramienta y nuestra hidráulica, ahora expandiéndose a la industria de
la informática y la bioinformatica. Acompañaron en un papel proactivo a los
enormes desafíos del Estado argentino y su industria, son los responsables de
nuestro desarrollo petrolero, de energía nuclear y tantos otros hitos que nos
enorgullecen como país.
Podemos analizar la
historia de la humanidad desde la historia de la tecnología o desde una
aproximación de paradigmas tecnológicos. Lo planteo como ejercicio de tipos
ideales, asumiendo zonas grises entre uno y otro. El origen del término viene de
la ciencia. Se llamaba paradigma a un conjunto de valores o creencias que
comparte una determinada comunidad científica. Un conjunto de conocimientos, un
bagaje que nos alcanza para dar respuesta a las necesidades de una
época.
Por eso hablamos de cambio de paradigma cuando las nuevas preguntas, los nuevos
interrogantes no pueden responderse desde los viejos postulados.
Así ocurrió con
internacional del trabajo y su respectiva lucha anti-imperialista, las
desigualdades entre Centro y Periferia y la lucha de los
asalariados por
mejores sueldos y mejores condiciones de trabajo.
La historia argentina se
encarga de narrar con impactante precisión las tensiones políticas entre
regímenes dictatoriales y la
universidad, lo que por supuesto tuvo su
impacto en el desarrollo nacional. La recuperación democrática de 1983 dota a la
universidad de plenos derechos reformistas que a la gratuidad y al cogobierno la
acompaña una fuerte posición de autonomía respecto al poder político y a las
empresas. El co-gobierno universitario asume su rol de gestión,
moldeando un
planeamiento estratégico que tiene en cuenta la extensión, la excelencia
académica y la dotación de servicios. La universidad pública Argentina forma los
mejores profesionales de Sudamérica, sin resignar soberanía y el Estado y
las empresas pueden así dotarse de los mejores cuadros.
Hoy también estamos ante un
nuevo cambio de paradigma, la llamada Sociedad del Conocimiento de basa
justamente en la importancia que tiene este a la hora de desarrollar bienes y
servicios. Con otra particularidad muy importante: su tecnología por excelencia,
La globalización es un
hecho y también con esto cambia la forma de producir y de organizarse. Un mismo
auto puede fabricarse por partes y cada una de ellas en cinco países distintos.
La puja está dada entre info-ricos e info-pobres, o mejor dicho, en quien agrega
valor desde el conocimiento y quien no lo hace. Las empresas y los emprendedores
ya no compiten por si solos sino a partir del entorno socio productivo del que
forman parte, en el que la universidad toma un carácter
central, ya no solo
como "proveedora" de mano de obra cualificada, sino como vanguardia de
investigación y desarrollo.
Lejos de ser la panacea, en
el nuevo paradigma las desigualdades persisten, o mejor dicho, emergen bajo
otras formas en donde la exclusión es el fenómeno central. Es cuando los viejos
postulados de análisis Centro - Periferia no alcanzan para dar respuesta a la
complejidad del nuevo fenómeno. Desde el punto de vista de la división
internacional del trabajo, la tesis de Fernando Henrique Cardozo y Enzo Faletto,
a partir de la cual los países periféricos enviábamos a los centrales materias
primas para que estos nos devuelvan productos manufacturados y eso reflejaba una
situación de explotación, no es la
característica principal de esta época.
La organización reticular de la sociedad tal y como está planteada posee nodos
más importantes que otros, en donde no todos están interconectados. Si hoy
apretamos un botón y desaparece África seguramente las bolsas internacionales se
trastocarían bastante menos que con la quiebra de los Bancos en Estados Unidos y
el Reino Unido. La exclusión se presenta en todas sus facetas. Cuando Hugo
Moyano se sienta a negociar con
La relación causal de
necesidad-satisfacción a partir de la cual solía transcurrir la gestión pública
y todos sus atractores (sistema de salud, sistema educativo, etc.) comienza a
demostrar deficiencias ante la emergencia de nuevos actores sociales, de
identidades de resistencia generadas ante problemas concretos, dejando a las
claras que ni los actores sociales tradicionales (movimiento obrero) ni los
canales de participación tradicionales (partidos políticos) ya no poseen el
monopolio de la representación política. Proliferan nuevos movimientos sociales,
organizaciones de vecinos, fundaciones y otras
acciones de participación
ciudadana que asumen un importante peso circunstancial en el nuevo tejido
social, tejido social planteado en red.
Parados ante el nuevo
paradigma, el de
universidad no debe estar ausente a estas nuevas formas de
organización.
Sin pecar de fanático
tecnológico, pero continuando con la tesis de intentar entender la historia
desde la historia de la tecnología, me interesa la posibilidad de interpretar en
clave política y de gestión universitaria la ética hacker y la filosofía del
software libre como analogía, que se sostiene básicamente en tres pilares: su
carácter abierto, distribuido y colaborativo. Debemos bregar por el desarrollo
de una red social que también sea abierta, es decir, que no exista código fuente
de propietario, que cualquiera pueda acceder a nuestra información de gestión,
impulsando gobiernos transparentes y
participativos; distribuida, lo que
conllevará a asumirse solamente como un nodo de una red que no plantea
jerarquías con los otros puntos interconectados, rompiendo la lógica vertical de
un punto central más trascendente que el resto; y por último, impulsar una red
colaborativa, que se retroalimente a partir de la interrelación de los diversos
actores del sistema, tanto internamente de las universidades (graduados,
alumnos, docentes, investigadores) como hacia el exterior (redes de ciudadanos,
gobiernos locales, fundaciones, organizaciones sociales, emprendedores, etc.;)
El fenómeno de la exclusión
obliga a completar algunos postulados reformistas. Hoy en día siguen siendo muy
pocos los jóvenes que tienen la oportunidad de acceder a la universidad, y en
muchos casos, cuando acceden, no logran torcer su destino de vida, teñido de una
carga marcada por su origen socioeconómico. Si dejáramos únicamente en manos del
mercado la lógica de absorción de jóvenes profesionales le estaríamos dando la
espalda al enorme problema que implica la falta de capital relacional.
Lamentablemente, será muy probable que en su gran mayoría el hijo del pobre siga
teniendo una capacidad de relacionarse también pobre, seguramente menor al más
acomodado. Debemos transformar a la universidad pública como un espacio de
acumulación de capital social, donde los diferentes actores sociales, económicos
y políticos
se nucleen, se relacionen y desarrollen redes de apoyo.
libre habrá que garantizar igualdad de
oportunidades en cuanto a la posesión de capital social. Una red se sostiene a
partir de la reciprocidad y la confianza, cuestiones que la universidad deberá
tener en claro a la hora de relacionarse.
La importancia que adquiere
el conocimiento como factor central abre enormes oportunidades a la creatividad
y la innovación. Impulsa al sujeto como actor central, la acción transformadora
está más al alcance de la mano que nunca. El mundo empresarial, el mundo
cultural y el mundo político quedan absolutamente ligados en lo que podemos
llamar la co-invencion del mundo. Ser emprendedor es una manera de ser, no ven
obligaciones en su actividad sino mundos que hay que
crear. El emprendedor
no es una persona motivada solamente por la rentabilidad sino apasionada por los
mundos que hay que inventar. Se trata de personas dispuestas asumir riesgos. Los
emprendedores no nacieron con capacidades diferentes a la gente común.
Si los nuevos escenarios
sociales suelen ser cada vez más inestables, que reconfiguran permanentemente la
representación, la forma de organizarnos, de producir y de relacionarnos, la
universidad tiene la responsabilidad de formar ciudadanos que puedan
desempeñarse en estos nuevos escenarios y esto obligará a producir importantes
cambios. A la formación enciclopedista esa que asumía el reto de formar en
tener todo claro, en dotarnos de respuestas a determinadas preguntas, habrá que
superarla por la necesidad de certificar capacidad de acción. Se trata de dotar
a los estudiantes de saberes actitudinales, tácitos a la persona, que nunca
fueron codificados por la educación formal.
Identificar oportunidades,
desarrollar redes de apoyo, asumir riesgos, fijar metas, saber escuchar,
aprender a trabajar en equipo, saber comunicarse, enlazar, tener capacidad de
liderazgo y saber negociar.
Tenemos el enorme desafío
de promover emprendedores, de convocarlos a la modernización de
cultural,
trabaja en equipo e interactúa en comunidad, desarrollando redes de apoyo e
identificando oportunidades. Desde su actividad privada cumple con el rol
fundamental del desarrollo social de crear empleo y brindar oportunidades. La
innovación que generan los emprendedores, en definitiva, está ligada a mejorar
la calidad de vida y ello va en el mismo camino que la igualdad de oportunidades
y la expansión de la libertad. El mundo es posible de ser inventado: lo
democrático, lo solidario, lo igualitario y lo emprendedor se potencian y
son parte de la construcción de
Necesitamos una universidad
emprendedora.
Estamos ante la oportunidad
de generar un verdadero cambio actitudinal que esté a la altura del nuevo
paradigma. Debemos renunciar a eventuales tacticismos de políticas
universitarias que muchas veces nos transforman en burócratas ante los ojos de
los estudiantes y el resto de la comunidad educativa. Ir hacia un modelo de
gestión abierta y transparente, donde las cuentas sean públicas y esté
garantizado el acceso a la información. Debemos profesionalizar los espacios de
gestión, sin olvidar nunca que la lucha por la educación pública siempre es
una forma de militancia.
Quería terminar con un
cuento que seguramente muchos de ustedes conozcan. Dicen que andaba un hombre
caminando por la calle que de repente se cruzo con otros señores que picaban
piedras. Al pararse frente al primero, se detuvo y le preguntó: "Dígame señor,
¿qué está haciendo?". Este lo miro y le respondió: "Estoy picando piedra",
desinteresado en la pregunta, o quizás enajenado con esta actividad, lo que le
impedía cualquier tipo de interpretación o análisis. Luego
de esto, se paró
ante el segundo hombre que estaba picando piedras y volvió a preguntar: "Y
usted, ¿Qué está haciendo?, "Me estoy ganando el pan de mis hijos" le respondió,
dejando bien en claro su responsabilidad familiar, la de cumplirle a los suyos
para que no les falte nada. Pero el hombre, insistiendo, se paro ante el tercer
trabajador que picaba piedra para repetirle la pregunta: "Y dígame usted, ¿Qué
es lo que está haciendo?", a lo que el trabajador, con una sonrisa en la cara la
respondió: "Estoy construyendo la universidad más grande del mundo, la que va a
ser el orgullo de mis hijos, de mis
nietos y de toda mi ciudad".
Vamos a construir una
universidad emprendedora con los valores reformistas, los de siempre, afrontando
los nuevos desafíos.
*Disertacion realizada en
15 de junio del 2011.
Franja Morada
Ingenieria