por Gustavo Chopitea
José Mujica (a quien, desde estas mismas columnas,
hemos comparado con el "Viejo Vizcacha", del genial Martín Fierro ) sigue
regalándonos consejos y derramando sabias enseñanzas. Ocurre que el ex jefe
"tupamaro" es sincero y está claramente de vuelta del fanatismo. En el timón del
gobierno de su país, responde a cada pregunta simplemente con la verdad. Aunque
duela. De frente y desde el fondo de su corazón. Y toma decisiones con la razón
y no con la retórica. A diferencia de otros.
Por eso, Mujica recibió a las
"Damas de Blanco" cubanas, enfriando de ese modo las relaciones con Cuba. Lo que
aplaudiría seguramente el héroe cubano José Martí, que alguna vez fuera cónsul
de Uruguay en Nueva York.
También por eso Mujica tiene
una excelente relación con el Fondo Monetario Internacional, que oficialmente
aplaude (sin reservas) la exitosa política económica oriental que (a diferencia
de la argentina) ha maximizado el beneficio derivado del contexto internacional
altamente favorable a las exportaciones agropecuarias.
Veamos algunas de sus
respuestas, en una entrevista que fuera recientemente publicada en la revista
brasileña "Veja":
* --Como ex guerrillero de izquierda, con participación
en asaltos y secuestros, usted, ¿puede viajar a los Estados
Unidos?
--Ya me invitaron --tiene inmunidad diplomática--, pero
no pienso hacer ese viaje. Soy un hombre de campo, de provincia. Cuando visité
San Pablo y vi toda aquella confusión, quedé con la impresión de que estaban
todos locos.
* --¿Se arrepiente de haber recurrido a las armas para
tomar el poder?
--Cometemos muchos errores y aprendemos de
ellos.
* --La presencia intensa del Estado en la economía y
otros sectores es uno de los fundamentos de la ideología de izquierda. ¿No es
una paradoja que se considere socialista y antiestatizante al mismo
tiempo?
--La estatización es una solución que fue abandonada. Se trata
de una receta perfecta para el desarrollo de una burocracia opresora. Continúo
siendo socialista, porque soy enemigo de la explotación del hombre por el
hombre. Eso no incluye defender un Estado grande y una administración pública
hinchada. Sería un desastre.
* --Usted, ¿defiende la idea de que el Estado cree
medidas de control de la prensa?
--De ninguna manera. La
mejor ley de prensa es la que no existe.
* --¿Qué principios deben ser respetados por un
gobierno, sea cual sea su orientación ideológica?
--Lo ideal es tener
una política muy estable, previsible y cuidadosa, con reglas claras y
definidas. Ciertas medidas no deben cambiar de un
gobierno a otro. Por ejemplo: cuidar el equilibrio
fiscal, mantener una política económica austera y no jugar con la
inflación. Son factores que no deberían entrar más en discusión,
sea por la izquierda, por la derecha o por el centro. Las divergencias
ideológicas se deberían limitar a la mejor manera de distribuir la riqueza.
El crecimiento económico es una condición sine qua non para la
distribución de la riqueza. El problema es que no siempre conduce a
la reducción de la pobreza y de la desigualdad de los ingresos. Un buen gobierno
se preocupa por garantizar que eso
pase...