El troll, desde su laberinto, recita con efusividad el principio de La Casa de Asterión, de Jorge Luis Borges.

"Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito) están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera"

Muchos mails después, frente al pelotón de fusilamiento, el troll recordó el final del cuento que nunca debería haber empezado a recitar:

  "El sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre.

    -¿Lo creerás, Ariadna? -dijo Teseo-. El minotauro apenas se defendió". 



El 7 de agosto de 2014, 14:49, Quiliro Ordóñez Baca <quiliro@congresolibre.org> escribió:

El 07/08/14 a las 12:33, Plaza Tomada escibió:
> Funciona: creas un mail sarcástico, lleno de agujeros, de callejones
> sin salida, y el troll entra: argumenta solo frente al espejo, se
> enreda en su propio sombra, se convierte en un desgastado eco de sí
> mismo, perdido en el laberinto. Cuando despertó, como ya escribió
> Augusto Monterroso en el microcuento más corto de la historia, "el
> troll todavía estaba allí".

Discrepo. Tomo tu afirmación y la analizo por todos los lados. Sin
embargo, tu no argumentas en contra de lo que yo argumento. Tu actitud
es una tácita aceptación de su veracidad. Atacas al mensajero en lugar
del mensaje porque no tienes argumentos o no sabes presentarlos. A veces
pasa. Que alguien no sepa defender un punto de vista no significa que
sea falso. Sin embargo, no aporta pruebas para creer ese punto de vista
sin involucrar solamente la filiación o la animadversión que el
mensajero pueda producir.

Por otro lado aunque es agresiva, agradezco tu respuesta. Me permite
tomar el punto de vista alterno. Eso hace que pueda encontrar más
información. A su vez, eso me ayuda a entender los temas mejor y tomar
la mejor perspectiva y decisión para mí mismo.

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Saludos libres,
Quiliro Ordóñez
600 8579