Algunas veces la actitud de la defensa de los derechos civiles, puede llegar a la ñoñería, cuando se fundamenta sólo en el egoísmo. Me recuerda a la pataleta de un niño malcriado: "yo hago lo que me da la gana". Si algo me sigue entusiasmando del trasfondo ideológico que sugiere el software libre, es precisamente que invita a corregir la actitud individualista, esquizo-avariciosa, que el mercado se interesa en inculcar. El nuevo compromiso es más descentralizado, pero tampoco anarquista dicho de forma absoluta. Respetamos libremente la autoridad de la comunidad, y sus necesidades. Sin embargo, aun en este entorno más sano, la policia es inevitable, el pícaro asalta desde cualquier equina. Un millar de hombres pacíficos, y uno sólo violento: el caos está servido.
Nos falta madurez