La ministra basó su decisión en estudios de Alemania y Luxemburgo que demuestran la peligrosidad del maíz transgénico, porque no sólo mata al taladro del maíz, sino también a otros tipos de mariposas y escarabajos. Además, el polen puede contaminar el ADN de plantas convencionales en campos vecinos, y no están estudiados a fondo sus efectos para la salud humana, según la ministra. En Alemania se han encontrado restos del maíz transgénico en la miel, porque las abejas quedan impregnadas con el polen, añadió.
Las semillas MON 810 están autorizadas en toda la UE desde 1998. Los países sólo pueden prohibirlas si presentan estudios nuevos que demuestren su peligrosidad para la salud o el medio ambiente. Alemania se convertirá en el sexto país comunitario sin cultivos de maíz transgénico, junto con Francia, Grecia, Luxemburgo, Austria y Hungría. La filial alemana de Monsanto ya ha anunciado que presentará una demanda contra la prohibición.
Por el contrario, España es el mayor productor comunitario de maíz transgénico MON810, el único autorizado en la UE, con más de 70.000 hectáreas plantadas de las 100.000 de la UE.