Respecto
del "conservacionismo" de las fundaciones ecologistas y el magnate
norteamericano Douglas Tompkins
Las políticas ambientales en este momento forman
parte - como nunca antes - de cuestiones determinantes para el futuro de
regiones y países enteros. Y los gobiernos provinciales o comunales, son
cómplices o víctimas (en el mejor de los casos), de estos proyectos en donde
entran a jugar factores globales. Hoy el negocio de los servicios ambientales
mueve millones en el mundo. Esos millones no son sólo intereses económicos sino
también, geoestratégicos.
El disfraz ecologista
Tal como lo
vislumbraba Kissinger las futuras guerras del Siglo XXI están siendo por los
recursos naturales (agua y petróleo) pero para el Imperialismo uno de los
principales problemas es la gente, porque sobran habitantes en este planeta y
hacia allí se encamina su estrategia de destrucción.
Esta fundamentación
ideológica se ve complementado por la aparición de organizaciones
conservacionistas que plantean la "ecología profunda", un tipo de ecología que
no contempla la existencia del hombre y aspira a conservar el medio ambiente sin
la vida humana.
Pero aquí surge una clara distinción de clase y de roles
en la sociedad capitalista. Los ecologistas profundos impulsan el desplazamiento
del hombre de los territorios ricos en recursos naturales, pero los desplazados
son los pueblos que habitan esa región o los miembros de las clases sociales
bajas (esencialmente los campesinos y los aborígenes), porque su proyecto de
conservación defiende la existencia de ricos burgueses y terratenientes que
puedan dedicarse a la ecología y la preservación de los "paraísos terrenales"
para quienes tengan la capacidad económica de comprarlos o disfrutarlos.
Los tres casos más importantes de estas metodologías concretadas en la
Argentina muestran como organizaciones ecologistas del país se prestaron a las
compras de tierras realizadas por un ecologista profundo, Douglas Tompkins.
Su plataforma filosófica aparece en los textos que en 1984, Arne Naess y
George Sessions crearon en los ocho principios de la Ecología Profunda.
El nuevo dueño del Ibera, excluye y desplaza al hombre simple y
silvestre, siempre que éste viva, sobre recursos ricos en biodiversidad. Pero
deja en un limbo oculto a los otros instrumentos, también concretos. A saber: la
International Forum on Globalization y la Funders Network Trade &
Globalization, organizaciones estas financiadas por las Fundaciones de
Rockefeller, de Ted Turner, de la familia Ford y George Soros (algunos de estos
personajes forman parte de la mesa ejecutiva de la JP Morgan Chase).
El
Centro Rockefeller para Estudios Latinoamericanos -una de las usinas de ideas
del Nuevo Orden Mundial, difunde también la posibilidad de fragmentación
territorial en Chile-, crearon el denominado 'Iron Mountain Plan', que elaboraba
como instrumentos, la preservación del medioambiente. La 'ecología,' al ser una
causa noble, sería difícil que encontrara opositores.
Las inversiones de
Tomkins en el sur latinoamericanos partieron en dos a Chile, imponiéndole la
figura del fideicomiso y una serie de condiciones de difícil cumplimiento, las
que, de no efectivizarse le permitirían al magnate estadounidense asegurarse el
retorno de las áreas a su propiedad o las fundaciones ecologistas que lo
acompañan en las maniobras. El mismo mecanismo lo tiene reservado al Gobierno de
la Provincia de Corrientes.
Es interesante unir las piezas y ver lo que
tenemos. Una fundación ecologista impulsa un plan de manejo (Ecos), un
terrateniente norteamericano lo cofinancia (Tomkins) junto al GEF/ Banco
Mundial. Ambos tienen el mismo discurso sesgado sobre la sustentabilidad.
Tomkins habla de la Ecología Profunda (
www.deepecology.com), y Ecos de los animalitos en riesgo (
www.ecosibera.com). El
círculo cierra sin hablar de lo importante: EL AGUA POTABLE.
Resumiendo:
Conservation Land Trust y la Fundación ECOS son el Caballo de Troya del Banco
Mundial, los barones del agua y las corporaciones interesadas en su potencial
geotérmico. Desde estas usinas se quiere convertir al Iberá en Patrimonio de la
Humanidad, para servirlo en bandeja de plata.
El estadounidense Douglas
Tomkins, autodenominado filántropo ecologista, tiene cerca de 400.000 hectáreas
entre Chile y Argentina; estas compras al ser realizadas bajo legislación
estadounidense y patrocinadas por la UNESCO por su carácter ecologista, rompen
con la soberanía nacional quedando bajo el amparo de la ONU, pese a violar
legislaciones nacionales, como la imposibilidad de tener tierras a menos de 150
kilómetros de frontera terrestre y a 50 km del mar (que la Unión Europea pidió
sea reducido en un documento reservado a la OMC en marzo de 2002), ya que en la
"reserva" de Tompkins se puede cruzar sin control entre Chile y Argentina. Por
medio de Patagonia Land Trust, Tomkins compró 147.000 hectáreas en la provincia
de Santa Cruz (El Patagónico, 10/10/02).
El "Holding Calafate", opera a
través de las empresas Babic y Patagonia Wilderness y poseen desde 1986, 20.000
hectáreas frente al glaciar Perito Moreno. La diputada del PJ santacruceño,
Judit Forstmann, objetó los contratos amparados bajo la Ley 24.441 de
fideicomisos, puesta en vigencia cuando no, durante el menemismo, que permitía
la compra de tierras, por medio de estas dudosas asociaciones empresariales con
la Administración de Parques Nacionales (dependiente de la Secretaría de
Recursos Naturales que estuvo a cargo de María Julia Alzogaray), traspasando los
límites permitidos hacia la frontera. Durante la dictadura, el presidente de la
Administración de Parques Nacionales estuvo a cargo de Francisco Erize, ex
esposo de María Julia, y también ex titular de Vida Silvestre.
El 15 de
mayo de 2002, el abogado Juan Gabriel Labaké presentó en Tribunales una demanda
para que se investiguen las operaciones de compra de tierras en la Argentina y
que la Justicia exhorte a Chile para cotejar mapas a fin de desenmascarar el fin
de los capitales extranjeros.
Lo que si es imposible de comprobar es el
rumor que señala que detrás de la fundación Vida Silvestre estaría la NSA, y
detrás de Tomkins la propia CIA. Mientras se discutía la derogación de la Ley de
Quiebras pedida por el FMI, la diputada del ARI, Elisa Carrió, filtró en su
discurso: "Vienen por las tierras como último activo geopolítico importante".
A fines de agosto de 2002, el New York Times publicó en su portada
"Patagonia Independiente". Separada del desastre argentino, "estaría escasamente
poblada pero sería una nación próspera, a pesar de que menos del 5% de la
población argentina vive en la región, esta cuenta con casi la mitad del
territorio nacional, reservas de agua potable y el 80% del petróleo y gas
natural", reza en uno de sus párrafos el periodista Larry Rother.
PATAGONIA LAND TRUST
SANTA CRUZ: las estancias (80.000
hectáreas), Monte León, Dor Aike, El Rincón y Sol de Mayo, (cordillera),
compradas por el terrateniente DOUGLAS TOMPKINS de EE.UU., quien pretende
apoderarse de las reservas de agua potable más puras del planeta, formadas por
la cuenca de los hielos continentales Patagónicos, que desembocan en su mayoría
en el río más caudaloso de la Patagonia, (Río Santa Cruz).
Hace dos años
se creó la fundación Patagonia Land Trust, cuya directora es Kris Tompkins. El
principal emprendimiento en Argentina es Monte León. Se trata de 62.750
hectáreas en la costa de Santa Cruz. Con la intervención de la Fundación Vida
Silvestre -que actuó como entidad puente- Patagonia Land Trust donó esas tierras
al Estado con la condición que allí se establezca un Parque Nacional.
Pero Tompkins no se queda quieto. Ya compró también las propiedades
cercanas a Monte León. Se trata de las estancias El Rincón y Dor-Aike. Asegura
que propondrá a las autoridades que esas dos zonas se sumen al sistema de áreas
protegidas de Argentina.
Pero hay más: Patagonia Land Trust es dueña de
100.000 hectáreas en los Esteros del Iberá que pertenecían a la familia
Blaquier.
Además Tomkins adquirió otras 100.000 hectáreas en Corrientes
y 4.000 en el Delta, cuyo dueño era el empresario Gregorio Pérez Companc. Las
tierras serían administradas por DRT Investment LLC y Vacas LLC, dos empresas
del magnate norteamericano.
DOUGLAS TOMPKINS reclama a través de su
empresa (THE PATAGONIA LAND TRUST) que el gobierno de la provincia renuncie a
estos lugares quedando finalmente regidos bajo las leyes de EE.UU.
En
conclusión (Por ahora)
El gobierno, parece que no ve o mejor, "mira para
otro lado", y los argentinos, preocupados en comer, no tienen tiempo de defender
la soberanía, solo que la perderemos a corto plazo, si no tomamos la cosa en
serio.
De seguir así en 20 años deberemos salir a defender como los
iraquíes su territorio, con nuestras armas, pero en lugar del petróleo,
deberemos pelear por nuestro derecho a la vida, a comer y a poder tomar agua.
Pero no va ser fácil. Con la excusa de que la sociedad "es violenta" y
hay demasiadas armas en forma ilegal, nos están desarmando y dejando indefensos
frente a la ocupación militar norteamericana, que sí, están tomando lenta y
silenciosamente el país mientras la gilada mira "Bailando por un sueño" o el
mundial de básquet.
Esa es la verdadera razón por que les preocupa tanta
arma en poder de la población. Lo demás es mentira.