No hay fiesta más extraña que “el amigo invisible” y sin embargo, no suele faltar en ningún grupo de amigos o empresa estas Navidades. El espíritu más consumista de estas fiestas se expande más allá de los círculos familiares y parece inundarlo todo en estas fechas.
Si eres de los que sabes como te las apañas pero siempre te toca regalar al más difícil del grupo o nunca sabes qué hacer con lo que te regalan a ti, hoy te traemos buenas noticias.
Tienes la oportunidad perfecta para apostar por la compra de producto de comercio justo, solidario o ecológico. De este modo, además de realizar un regalo a tu amigo invisible, colaboras con un emprendedor social o una causa benéfica. Dos regalos en uno para no fallar.
Incluso puedes plantear a tu grupo que este año el amigo invisible sea temático y sólo se realicen regalos de este tipo. Más navideños, más sociales, más responsables y por suerte, cada vez de mejor diseño y calidad.
Soy de las que piensan que estas fiestas aún dan para mucho. Que no sólo son buenos propósitos escritos en una tarjetas o una película de sobremesa sobre alguna familia americana y sus problemas con el árbol de Navidad. Estas fechas son mucho más y tú puede ser motor de cambio en tu comunidad, empresa o círculo de amigos.
Apoyando su trabajo estás contribuyendo a aspectos como el autoempleo, el retorno a núcleos rurales, la preservación de técnicas antiguas de fabricación, la inserción social o la conciliación de la vida familiar. Y además, un amigo invisible más justo, ecológico y solidario sin renunciar a la calidad, el diseño y la originalidad.
Gracias por ser parte del Cambio.