Desde hace un par de décadas, la agroecología se presenta como una vía
para reconstruir las estructuras sociales y ecológicas y crear unas nuevas relaciones
urbano-rurales basadas en la solidaridad y en la justicia social,
aplicando los principios de la ecología a los sistemas productivos
agrarios y persiguiendo un acceso más justo a los alimentos y a los
medios de producción. A veces, incluso, llega a parecer que con la
agroecología recuperaremos desde la sociedad la capacidad de disputar
los espacios hegemónicos del poder.