Cuando compramos algo, estamos dando nuestro apoyo e inversión indirecta de un tipo de mundo concreto. Somos financiadores de todas esas prácticas que nos aterran o apoyamos a aquellas que nos enamoran.
¿Qué nos frena para tener una vida más acorde con nuestros ideales? ¿Qué nos impide unirnos para construir un mundo más justo para todos? ¿Por qué no valoramos aquellos productos que realmente están cargados de ética, estética y valor?
Desde hace unos meses, hemos empezado a estudiar este fenómeno y analizando estudios sobre el perfil de los comportamientos de consumo. Motivations of the Ethical Consumer, publicado por el Journal of Business Ethics oEthical intentions, unethical shopping baskets, de la Universidad de Melbourne, ponen de manifiesto las convicciones y las motivaciones negativas y positivas que se producen en el proceso que va desde las creencias personales hasta el momento de optar por realizar una compra.
Os rescatamos en este post los cuatro motivos principales: