Columna Semanal de
Amy Goodman, presentadora de
Democracy Now! Por favor, difundir.
¿Es que no tienen vergüenza?
Publicado
el 27 de
Noviembre de 2007
Por Amy Goodman
Cada
sábado, el presidente
de Estados Unidos se dirige en un discurso por radio a la nación.
Después de
esto, viene la réplica de los demócratas, normalmente pronunciada por
un
senador o un diputado. El sábado pasado, los demócratas escogieron al
Teniente
General retirado Ricardo Sánchez para que pronuncie la respuesta, el
mismo
general que está acusado de autorizar torturas y tratos crueles,
inhumanos y
degradantes a prisioneros en Irak en al menos tres demandas en Estados
Unidos y
Europa. Esto, en combinación con el apoyo que los demócratas dieron al
Fiscal
General Michael Mukasey a pesar de su negativa a calificar como tortura
al
llamado “submarino” (waterboarding),
indica que los demócratas están cada vez más alineados con la política
sobre la
tortura del presidente Bush.
Sánchez
dirigió las
operaciones del ejército en Irak desde Junio de 2003 hasta Junio de
2004. En
Septiembre de 2003, Sánchez emitió un memorando en el que autorizaba
numerosas
técnicas, incluyendo “posturas forzadas” y el uso de “perros
adiestrados por el
ejército” para explotar el “miedo de los árabes a los perros” durante
los
interrogatorios. Sánchez estaba al mando del ejército cuando ocurrieron
los
abusos en la prisión de Abu Ghraib.
La
Brigadier General Janis
Karpinski, que dirigió Abu Ghraib durante ese período, trabajó bajo las
órdenes
del General Sánchez. Fue degradada a coronel, y fue la única oficial
militar en
ser castigada. Janis Karpinksi me contó acerca de otra práctica ilegal,
la de mantener
a prisioneros como "presos fantasma", según se los llama: “Se nos
ordenó en distintas ocasiones desde el Pentágono, directamente de parte
del
Secretario Rumsfeld, a través de la General Barbara Fast o el General
Sánchez,
que mantuviéramos prisioneros sin asignarles un número de prisionero o
incluirlos
en la base de datos, y eso va contra la Convención de Ginebra. Todos
sabíamos
que era contrario a la Convención de Ginebra”. También me contó que
además de mantener
detenidos a prisioneros no incluidos en la base de datos hubo otros
abusos,
como subir la temperatura en la prisión hasta los 50 ó 60 grados
centígrados
(120 ó 140 grados Fahrenheit), la deshidratación y la orden del General
Geoffrey Miller de tratar a los prisioneros “como perros”.
Y
no se limita sólo al trato
de los prisioneros. En 2006, Karpinski testificó en un simulacro de
juicio llamado
Comisión de Crímenes de Bush (Bush Crimes
Commission). Reveló que varias soldados estadounidenses habían
muerto por
deshidratación al negarse a tomar agua. Las soldados tenían miedo de
salir de
noche a las letrinas para orinar, por temor a ser violadas por sus
compañeros
soldados: “Las mujeres, temerosas de levantarse de noche para ir a los
baños
químicos o a las letrinas, no bebían líquidos después de las 3:00 ó
4:00 de la
tarde. Y con un calor de 50 grados o más, ya que no había aire
acondicionado en
la mayor parte de las instalaciones, morían por deshidratación mientras
dormían. Lo que [el
subcomandante general de Sánchez, Walter Wojdakowski] dijo al cirujano
fue que, ‘No incluya esos detalles en adelante. Y específicamente no
mencione
que son mujeres. Puede incluir estos detalles en un informe escrito,
pero no lo
comente abiertamente de ahora en adelante’”. Karpinski dijo que Sánchez estuvo presente
en esa reunión.
El
ex interrogador del
ejército Tony Lagouranis, autor de “Fear Up Harsh”, describió el uso de
los
perros: “Usábamos perros en el centro de detención de Mosul, que estaba
en el
aeropuerto de Mosul. Poníamos al prisionero en un container.
Lo manteníamos despierto toda la noche con música y
luces destellantes, en posturas forzadas, y entonces hacíamos entrar a
los
perros. El prisionero tenía los ojos vendados, así que realmente no
entendía
qué estaba pasando, pero nosotros teníamos al perro bajo control. El
perro
ladraba y saltaba sobre el prisionero, y el preso no llegaba a entender
lo que
pasaba”.
Reed
Brody, de Human Rights Watch , dio más detalles
sobre Sánchez: “Durante esos tres meses de caos que tuvieron lugar
delante de
sus narices, nunca intervino. Más bien, engañó al Congreso sobre
aquello. Se le
preguntó dos veces durante una audiencia del Congreso si en alguna
ocasión había
aprobado el uso de perros guardianes. Esto ocurrió antes de que se
hiciera
público el memorando. Y en ambas ocasiones afirmó que nunca había
aprobado tal
medida. Finalmente conseguimos el memorando, en el que él aprueba,
textualmente,
‘explotar el miedo que los árabes les tienen a los perros’”. Brody
desestimó el
informe militar que absuelve a Sánchez de todo acto ilícito:
“Simplemente no es
creíble que el ejército siga investigándose a sí mismo y que no deje de
declararse inocente”.
No
se trata de política
partidaria. Se trata del rumbo moral del país. Los demócratas pueden
estar celebrando
que un general retirado se haya vuelto contra su comandante en jefe.
Pero el
público debería pensar esto con mucha cautela.
Los demócratas tuvieron la
oportunidad de sentar un precedente, de exigir irrevocablemente a
Mukasey que condene
la técnica del submarino antes de su ascenso a Fiscal General. Y ahora
han
escogido como su portavoz a un general desacreditado, vinculado con los
más
atroces abusos en Irak. El gobierno de Bush descartó conceder un
ascenso a
Sánchez, por la preocupación de que se reavivara el escándalo de Abú
Ghraib
durante el año electoral de 2006. Ahora son los demócratas los que lo
han
resucitado. ¿Es que no tienen vergüenza?
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Amy
Goodman es la presentadora de Democracy Now! (www.democracynow.org),
noticiero
internacional diario emitido por más de 650 estaciones de radio y
televisión en
Estados Unidos y el mundo.