El diseño es visto por algunos no sólo como una habilidad profesional, sino una competencia humana básica. Se ha dicho que muchos de los problemas sociales actuales podrían mejorar si se abordaran con actitud de diseño. "Diseño para el cambio social" es una frase que se escucha cada vez más. Parece la solución para todo problema social, desde a pobreza a la contaminación.
Sin embargo, para ser eficaz como un medio para el cambio social, se requiere una cierta masa crítica de ciudadanos con las competencias, destrezas y habilidades propias de los "pensadores de diseño", tal y como se expusimos en las Jornadas Internacionales de Comunicación Responsable.
Nuestra época requiere conciliar economía y ética pero de forma urgente y concreta. Toda la sociedad debería exigir e impulsar una renovación del paradigma de desarrollo, que avance hacia uno integral e inclusivo, la responsabilidad social de las políticas públicas, la responsabilidad social corporativa, la movilización del capital social a través del fortalecimiento del voluntariado y otras expresiones, como la profundización del compromiso social de las universidades, el apoyo a la gran tarea comunitaria de las organizaciones basadas en la fe y el respaldo a los emprendedores sociales.