Algún día deberías contar a tus hijos quien era David Bowie. Podrías recurrir a wikipedia, a sus canciones o a sus películas... pero quizás, su legado va mucho más allá de su arte. Estas 3 enseñanzas seguro que le pueden ser muy útiles:
LEE. LEE MUCHO
Según Geoffrey Marsh, David Bowie era un "lector voraz", conocido por leer ¡un libro al día! Hemos echado un ojo a la lista de los 100 libros que hay que leer, según David Bowie, y descubrimos la pasión que el cantante siente por los libros editados en los 60. Ahí encontramos hitos de la contracultura como Última salida para Brooklyn de Hubert Selby Jr o Kafka Was The Rage: A Greenwich Village Memoir, de Anatole Broyard, 1993.
En la lista de autores fundamentales para David Bowie están Truman Capote, Frank O'Hara, John Cage, Anthony Burgess, Ian McEwan, Yukio Mishima, Muriel Spark, Jack Kerouac, Lampedusa, Bruce Chatwin, Sarah Waters, Christopher Hitchens, Junot Diaz... Quizás lo que más sorprende es que no elija ningún título anterior a 1945.
INNOVA
Aprende a evolucionar como él. Hizo suyo el principio budista "Solo el cambio es permanente" y así fue en su vida. Lo única constante fue la continua evolución. Pongamos como ejemplo lo más evidente: su estética exterior. Tenía cada ojo de un color (culpa de un puñetazo fortuito en su juventud) Si nos fijamos en su pelo, lo tuvo de 30 formas diferentes.
En cuanto a los personajes o alter-egos, podemos destacar el hombre del espacio, el payaso, el hombre-elefante, el genuino británico o el neoyorquino urbanita. Con su constante transformación, nos enseñó a salir de la zona de confort, a experimentar y a reinventarnos.