¡Hola chicas! Desde la Lavandería queríamos hacer una
serie de reflexiones acerca de la
legalización.
En primer lugar, dejar claro que no tenemos una postura
cerrada ni la intención en ningún caso de poner vetos. Una cosa que ha salido
muchas veces en nuestras reuniones es que nos parece muy difícil tomar una
decisión colectiva sobre riesgos que, en realidad, afectan y debe asumir un
grupo reducido de personas.
Con este documento pretendemos abrir un espacio de
reflexión, que consideramos necesaria y que en el plenario no tuvo tiempo
suficiente.
Nuestra postura, en general, está bien reflejada en el primer párrafo de la propuesta de guión para las charlas del BAH! (sabemos que es un documento que no está plenamente consensuado, pero también que sirve de punto de referencia y definición del proyecto):
“BAH! somos una iniciativa social y económica de personas y grupos. Estamos construyendo una alternativa de organización social de base, autogestionaria e independiente del estado y de los grandes poderes políticos y económicos. Para ello, proponemos e intentamos practicar la democracia directa en asambleas, acciones directas y la autogestión a todos los niveles desde una clara opción anticapitalista y de implicación en los movimientos sociales urbanos y rurales.”
Para concretar un poco e intentar ser lo más sintéticos posible, hemos pensado los siguientes puntos:
1.- REFLEXIONES
GENERALES
En este proceso de reflexión y discusión sobre la
legalización, pensamos que se ha investigado mucho (y muy bien) sobre
alternativas dentro del marco legal, pero no tanto sobre caminos alegales,
autogestionarios. Más allá de esa discusión, consideramos que es fundamental
dedicar energía a la prevención de accidentes, la promoción de la salud así como
mejorar las condiciones de trabajo del grupo de trabajadoras, no correr riesgos
innecesarios y responsabilizarnos como trabajadores (entiéndase correctamente:
un ejemplo tonto puede ser que la trabajadora no se intoxique al aplicar un
pesticida por hacerlo rápido y no ponerse la mascarilla, aunque sabemos que no
se usan pesticidas).
Otra cuestión es la de la exportabilidad. En nuestra
opinión, la exportabilidad del BAH radica en que es un proyecto autónomo que
funciona desde hace cuatro años. Es muy alentador ver que un proyecto
independiente funciona en este “mar de legalidad”. También lo es que la
aportación semanal a la cooperativa no es excluyente para la gente. Nos parece
muy importante (y positivo) ver que el proyecto crece no por la fortaleza del
capital económico, sino por el “capital humano”, que potencia nuestra confianza
en nosotras mismas y nuestras capacidades.
Por otra parte, nos gustaría darnos a todas un pequeño
tirón de orejas, por lo que consideramos una en general baja implicación de
todos en el trabajo de la huerta. De hecho, la participación en los domingos
verdes en ocasiones ha sido muy positiva, pero en general no podemos decir que
la asistencia haya sido masiva.
2.- PERO ¿QUÉ
QUEREMOS?
Es decir, ¿queremos una máscara (legal) para conseguir
nuestros fines, pero teniendo claro que no nos importa la
legalidad?
¿O estamos buscando una figura legal que se adecue a
nuestra filosofía (lo que estaría cerca de la opción de cooperativa integral)? O
sea, ¿nos parece importante presentarnos legalmente como lo que
somos?
3.- SOBRE LAS PRIORIDADES UN PAR DE
REFLEXIONES.
Paro: Nos parece importante preocuparnos de la
situación en la que queda la gente si se tiene que ir de la cooperativa o surge
un imprevisto que provoque su salida de la misma, pero igual conviene matizar
que el paro es un derecho de las trabajadoras que se cobra cuando las echan de
la empresa, no cuando se van. (No pensamos que estemos en la lógica capitalista
de extracción de plusvalías de los trabajadores y por ello creemos que no tiene
este sentido). Resumiendo, consideramos que estaría muy bien cubrirla, pero
actualmente no tenemos recursos económicos suficientes y sí muchas más
prioridades antes.
Accidentes graves: En el grupo hemos planteado
una DUDA FILOSÓFICA y nos gustaría que se entendiera así. Se trata de ¿por qué
priorizamos esta necesidad si en realidad es una posibilidad de las más remotas?
Al hilo hemos hecho una reflexión que hay que leer desde un punto de vista muy
general sobre nuestra vida, etc. Creemos que en los últimos años en nuestra
sociedad se está llevando a cabo una estrategia de infundir miedos para crear la
necesidad de asegurar todas las facetas de nuestra vida: el coche, la casa, la
vida misma, llenándola de seguros de todo tipo; para ir al monte a caminar, para
montar en bici de montaña, para el móvil, para el perro... Nada más lejos de
nuestra intención que tocar las narices a nadie, pero sí hacer un
cuestionamiento profundo de cómo nos afecta el modo en que vivimos y qué
parámetros tenemos en cuenta en nuestra vida. Ahí
queda.
4.- DUDAS CONCRETAS.
Registro sanitario: ¿Es necesario, para producir y
distribuir legalmente, pasar algún tipo de control higiénico-sanitario y/o
obtener algún certificado oficial?
Bajas por enfermedad: En caso de baja por
enfermedad, los tres primeros días corren a cuenta de la trabajadora (en este
caso, la cooperativa), los
siguientes 15 días (ó 20, no estamos seguros) los paga la empresa (la
cooperativa) y solo a partir del 16 (ó 21) pagaría la Seguridad Social. Hay una
excepción; cuando la baja es causa de accidente laboral o enfermedad
profesional, en cuyo caso paga la SS desde el primer
día.
El problema es que, puesto que la mayoría de nuestras
bajas son inferiores a 2 ó 3 semanas, la afiliación a la SS resolvería solo
parcialmente la cuestión.
Invalidez permanente: Las condiciones para cobrarla
(según el documento que se puede ver en el siguiente vínculo http://www.imagina.org/archivos/pens_ss.htm)
son haber cotizado al menos:
Para menores de 26 años: a la edad de la trabajadora se
le quitan 16 años y el resultado se divide entre dos. Por ejemplo, si la
trabajadora tiene 24 años: 24 menos 16 = 8. 8 entre 2 = 4. Esa trabajadora
tendría que haber cotizado al menos 4 años para tener derecho a percibir la
pensión por invalidez permanente.
Para mayores de 26: a la edad se le restan 20 años y el
resultado se divide entre 4. Con el matiz de que el mínimo de años cotizados
para acceder a ella es de 5 años.
Con estos requisitos de períodos de cotización y,
teniendo en cuenta que la mayoría de los trabajadores del BAH están en la huerta
una media de un año o año y algo, ¿soluciona realmente nuestro problema esta
opción?
Asociación: En caso de decidir legalizarnos y optar por
hacernos asociación, ¿cuál sería la actividad declarada oficialmente? ¿Cómo se
justificarían los contratos en el REASS? ¿Habría incompatibilidades en cuanto a
actividad agrícola/comercial?
En general, nos da miedo también que, estando “medio
legalizados”, a la administración le sea más fácil meternos mano que si somos
alegales.
“Burrocracia”: En nuestra opinión es completamente
irreal pensar que la responsabilidad de los papeles (contratos, nóminas, IAE,
IRPF, etc.) pueda rotar entre nosotras. Lo más probable es que se termine
haciendo desde el grupo de trabajadores o, siendo optimistas, contactar con un
gestor que lo lleve a cambio, por ejemplo, de una bolsa. No es un trabajo fácil;
hay que saber y se necesita mucha exactitud y rigor en los
plazos.
5.- IDEAS / ALTERNATIVAS (NADA
NUEVO)
Hemos pensado y pensado. Somos conscientes de que se nos
han ocurrido poquitas ideas nuevas, pero igual podemos recuperar un par de
cosillas que pueden ser útiles:
Existen, a través del IMSERSO, unas pensiones no
contributivas en caso de invalidez permanente que se pueden cobrar en
“estado de necesidad” y que son unas 40.000 pesetas al mes.
Por otra parte, está la idea de que un grupo de gente
cobre el Salario Mínimo de Inserción (algo menos de 50.000 pesetas), que
actualmente es un derecho en la Comunidad de Madrid, y con ello cubrir las
cuotas de la SS.
Y poquito más, que bastante vara hemos dado ya.
Salud y besos a todas (y mucho
ánimo),
La
Lavandería