Hola por fin desde Limoges (Francia) He tardado un siglo en ponerme a escribir emails colectivos, porque andaba entretenida con las cosas cotidianas... Por suerte, las cosas cotidianas incluyen alguna que otra conversación telefónica internacional (las tarifas francesas, que molan mucho) y un montón de mensajillos de guasap y hasta de twitter, jaja ¡quién me ha visto y quién me ve! Sí, efectivamente, he caído en las trampas esas de internet en el móvil... Lo único que se me resiste, y mucho, es el correo de la UPM ¡no hay forma! Solo puedo ver la lista de mensajes, sin abrirlos, así que me entero de si hay o no alguno nuevo pero no puedo leerlo. Para eso tengo que usar un ordenador, como toda la vida. En realidad empecé a escribir un texto muy largo... pero no me gustó. Hoy se me ha ocurrido rescatar párrafos del largo y hacer varios un poco más cortos, y temáticos. A quienes os escribo con más frecuencia se os repetirán muchas cosas, ya lo aviso, para que no perdáis mucho tiempo. El primero: el francés y otras lenguas Realmente, lo de la inmersión lingüística funciona. No es tan rápido como a mí me gustaría, pero funciona. Al principio, era muy muy cansado (aunque algo menos que mis estancias anteriores en Australia y en Polonia, es lo que tienen las lenguas romances, que me resultan bastante más cercanas que el inglés). Bueno, lo del inglés fue el primer disgusto, claro. Según llegué aquí olvidé el inglés completamente, porque debe de estar situado en mi cerebro demasiado cerca del francés (en el cajón de “lenguas ajenas”). Ahora ya empiezo a recuperar el poco inglés que sabía... Que no se entere nadie, pero sospecho que si apareciera de repente en Catalunya, me saldría más de una frase en francés en vez de en catalán... En fin, supongo que es un avance... Después de mes y medio aquí, ya empiezo a entender un poco lo que dice la gente. No lo entiendo todo, pero me anima mucho notar la mejoría. Hasta mi profesora de fonética me lo dijo el otro día cuando le pregunté una cosa fuera de clase. Bueno, mis clases de francés son todo un lujo, por cierto. Son del IFLE (Institut du Français Langue Etrangère). Por lo visto, hay bastantes estudiantes que hacen esto como ocupación principal, durante un cuatrimestre. En ese caso, tiene obligación de cursar las 20 horas semanales de clase que hay, con todas las asignaturas del nivel que les corresponda. Pero como yo curro, pues es justo al revés: se ve mal si me apunto a más de dos o tres. Bueno, no me ha quedado muy claro quién exactamente lo ve mal, pero era alguien relacionado con la burocracia (¡esa gran tradición francesa!), y ese alguien me ha conseguido, a cuenta del asunto de las clases del IFLE, ¡¡¡un carné de la uni!!! No es un carné de estudiante, sino de “personal”, pero en el cine ayer me hicieron descuento igual: 6,80 en vez de 10 euros. No está nada mal. Seguro que en los museos también funciona. Con ese carné, la inscripción en el IFLE han sido sólo 5 euros y algo. Y luego, por dos asignaturas (fonética y gramáica) durante un cuatrimestre, 180 euros. No es gratis, pero yo creo que la relación calidad-precio es muy buena. Cada clase es de hora y media (y nos regalan las fotocopias de la lección de cada día, jejeje). En fonética nos juntan al nivel 1 y al 2, así que la clase está más llena, pero no pasamos de 20. En gramática, 8 o 9 personas. Hay gente de todas partes del mundo (bueno, sí, es una exageración, pero se acerca, se acerca). Sólo otra de habla hispana (ibérica peninsular) en gramática, y se va antes de clase porque trabaja de au pair y tiene que recoger a los niños del cole; en fonética nadie. Así que no puedo dejar de trabajar los idiomas aunque quiera, jajaja En fonética, cuando usamos los cascos, la profe puede escuchar diferencialmente a cada estudiante, así que nos hace repetir muchas veces y ella va fijándose en diferentes personas sin que sepamos en quienes cada vez... También nos ha recomendado que sigamos repitiendo en casa, si hace falta con ayuda de lecciones de fonética que encontremos por youtube. Y es que, realmente, hay un trecho entre aprender a emitir un sonido e incorporarlo en el habla normal ¡y menudo trecho! También nos ha dicho que aprenderemos canciones en clase, alternando una infantil (que son más sencillas) y una para adultos, y que si conocemos alguna canción en francés que nos gustaría cantar, se lo podemos decir y ella la prepara. En gramática es todo un poco menos colorido, pero también se aprende. Como mis conocimientos previos están más que olvidados, todo lo que aprendo en clase lo uso inmediatamente luego, jajaja... Me paso las clases descubriendo lo mal que estaba conjugando los verbos antes y cosas así. El jueves 3 de octubre tuve mi primera reu de GEOLAB Limoges, que es el grupo grande en el que se inscribe administrativa y geográficamente mi grupo pequeño. Algo así como el grupo de docencia-investigación del departamento de Geografía de la Facultad de Letras... creo. Lo del creo es porque esto es tan complejo como la organización universitaria española, que ya es decir. Todo en francés, claro. Pero descubrí que esto de que haya tanta gente nueva no es normal en el grupo. Este año es excepcional. Y curiosamente, varias de las nuevas somos de habla hispana: Carmen (de Perú), Iván (de Valencia) y yo. Y también varios de los trabajos que hace otra gente son sobre sitios de habla hispana (imposible recordar los sitios, sólo me sé uno: Sierra de Albarracín, Teruel). El martes pasado (8 de octubre), me perdí las clases de francés porque tuve reunión del GEOLAB (no sé qué apellido ponerle). Esta vez era la reunión del grupo grande en el que se inscribe científicamente mi grupo pequeño. Algo así como el grupo de investigación de temáticas paleo-bot-geo-arqueo-lógicas... Ya sé que no cuadran los prefijos y con el sufijo, pero me conformo con que pilléis un poco la idea. Resulta que este gran grupo está dividido en dos sedes: Limoges y Clermont-Ferrand. También todo en francés (no, si aunque me pierda las clases yo nunca dejo de practicar). Pues estaba yo toda orgullosa de lo bien que entendía, sobre todo a algunas personas, en esa reunión. Lo achacaba al empleo de un francés más “estándar”, sin comerse cosas, vamos, a diferencia del francés familiar, que se salta la mitad de las letras y a veces de las palabras. Pero en el descanso de la comida descubrí con cierta decepción que las personas a las que mejor entendía eran de origen hispanoparlante, aunque fuera remoto (uno había nacido ya en Francia y todo, pero la familia hablaba castellano y catalán). Pero eso no es todo. Aquí quien más quien menos habla dos o tres lenguas romances. Casi todo el mundo sabe decir algo en italiano, catalán, castellano, portugués.... además de algo de inglés, obligado en estos tiempos para el mundillo investigador. Me dan envidia, la verdad. Todavía no tengo datos para saber si detrás de eso hay algo más profundo, pero por lo menos esa sabiduría de lenguas crea una ilusión de mezcla mediterránea que mola bastante, la verdad. Igual es por eso que se autodenominan “sur” aunque yo vea esto muy en el centro. Son muy conscientes de que hay más sur más al sur geográfico (todo el Midi-Pyrènées, l’Aquitaine, le Roussillon-Languedoc...), con sus diferencias y eso. Pero me decían el otro día que incluso siendo de Limoges a veces no entienden a la gente del norte si hablan muy rápido y con acento cerrado. Como norte citaron Bretaña y Normandía, creo. Es que todavía no pillo bien los nombres ni me sé la geografía básica. Hasta aquí todo lo que se me ocurre sobre las lenguas. No os pongo fotos, porque ninguna tengo relacionada con el tema. Pero os mando la primera canción que hemos aprendido (o medio aprendido), para practicar los sonidos [i] [y] [u]: http://www.youtube.com/watch?v=IYLTc3tGdzc Muuuchos besos
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