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Se ve que a Londres no le bastaba con sacar los colores a cualquier otra ciudad del mundo en puntos de conexión WiFi, dado que ahora Boris Johnson, esa gran peluca unida a una no menos grande boca (aparte de su alcalde, por si no lo sabías), ha hecho público su propósito de convertir a la capital del Reino Unido en un hotspot gigante. El plan, lógicamente, tiene que ver con las Olimpiadas de 2012, y pasa por instalar routers en "cada farola" y "cada parada de autobús", todo con tal de convertir a Londres en "la capital tecnológica del mundo", que en nuestras mentes siempre aparece compartida entre Silicon Valley y Tokio.